DICCIONARIO MÉDICO

Abdomen agudo

El abdomen agudo es un síndrome clínico definido por un dolor abdominal intenso, a menudo de comienzo súbito, con signos lo bastante preocupantes como para obligar a considerar una intervención quirúrgica. No designa una enfermedad concreta. Bajo ese nombre se agrupan procesos inflamatorios, perforativos, obstructivos, hemorrágicos o vasculares de la cavidad abdominal que se presentan de forma parecida.

Qué es el abdomen agudo

«Abdomen agudo» se refiere a los signos y síntomas abdominales cuya intensidad, o lo que hacen sospechar, obliga a plantearse una operación. Los cuadros que reúne comparten el dolor intenso, con frecuencia de aparición brusca, la alteración del tránsito intestinal y la afectación del estado general, y suelen requerir cirugía urgente. No siempre. Hay enfermedades sin indicación quirúrgica que se presentan de manera muy parecida, y por eso la primera decisión ante un abdomen agudo es si hace falta operar y, en ese caso, si de inmediato o de forma diferida.

El sustantivo abdomen procede del latín abdōmen, una voz de origen discutido. Su primera documentación en castellano está en la Cirugía de Juan Fragoso (c. 1581-1606), donde el abdomen es «otra tela más carnosa del vientre», o sea, la pared y no la cavidad; el diccionario médico de Arfontecha, de 1606, ya lo usa para «la parte interior del vientre». Los dos sentidos convivieron largo tiempo (la Academia, en 1726, todavía lo definía como un género de tela que abraza las tripas). El adjetivo agudo viene de acūtus, 'aguzado', participio del verbo latino acuĕre.

En 1921 el cirujano británico Zachary Cope publicó The Early Diagnosis of the Acute Abdomen, dedicado al diagnóstico temprano de estos cuadros. El libro sobrevivió a su autor: William Silen se hizo cargo de él a partir de la 15.ª edición y lo llevó hasta la 22.ª, la última. Tuvo incluso una versión en verso, The Acute Abdomen in Rhyme. Las primeras ediciones defendían el valor de la radiografía simple, entonces recién llegada a los hospitales, y las últimas ya incorporaban la imagen de corte transversal.

Mecanismos del dolor abdominal agudo

Ese dolor puede tener tres orígenes. El dolor visceral nace en las propias vísceras, inervadas por fibras autónomas que responden sobre todo a la distensión y a la contracción muscular, y no a un corte, una rotura o una irritación local. Es vago y sordo, se localiza mal y provoca náuseas. Tiende a percibirse en la zona que corresponde al origen embrionario del órgano afectado: las estructuras del intestino anterior (estómago, duodeno, hígado y páncreas) duelen en la parte alta del abdomen, las del intestino medio (intestino delgado, apéndice y colon proximal) alrededor del ombligo, y lo que procede del intestino posterior, que incluye el colon distal y el aparato urogenital, en la parte baja.

Con el peritoneo parietal ocurre otra cosa. Esta capa tiene inervación somática y responde a la irritación infecciosa, química o inflamatoria con un dolor agudo y bien localizado. Al explorar, la irritación peritoneal se manifiesta con defensa abdominal (una contracción involuntaria de la musculatura, algo más lenta y sostenida que el respingo voluntario de un paciente nervioso), rigidez y dolor a la descompresión, lo que se conoce como signo de Blumberg.

Queda el dolor referido. Se nota lejos de su origen porque las fibras nerviosas convergen en la médula espinal, y los ejemplos son conocidos: el cólico biliar puede doler en la escápula y el cólico renal en la ingle, mientras que la sangre o la infección que irritan el diafragma se perciben en el hombro.

Clasificación según el mecanismo

La literatura quirúrgica española distingue cuatro orígenes fundamentales del abdomen agudo quirúrgico. Otras clasificaciones añaden un quinto grupo, el vascular.

En el tipo inflamatorio, el punto de partida es una víscera inflamada: la apendicitis aguda, la colecistitis aguda o la diverticulitis. Cuando la inflamación es pronunciada puede acabar en una peritonitis.

La perforación de una úlcera péptica o de un tramo de intestino define el tipo perforativo, que es además la causa más grave de peritonitis. El contenido digestivo vertido en la cavidad peritoneal provoca primero una inflamación química y después la infección por microorganismos intestinales.

Por obstrucción se entiende la oclusión del intestino delgado o del colon; entre los antecedentes que la favorecen está la cirugía abdominal previa, que hace más probable una obstrucción por adherencias. Todo se acelera si el asa obstruida pierde el riego. En la obstrucción intestinal estrangulante pueden aparecer gangrena y perforación del intestino en menos de seis horas desde el inicio de los síntomas.

Sangre en el peritoneo. Eso caracteriza al tipo hemorrágico, cuyos ejemplos habituales en los textos quirúrgicos son los traumatismos abdominales y el embarazo ectópico roto. El hemoperitoneo, sea cual sea su procedencia (también puede deberse a la rotura de un aneurisma o a una cirugía), irrita la serosa y causa peritonitis.

El grupo vascular reúne los cuadros en que falla la circulación: la isquemia mesentérica y la rotura de un aneurisma de la aorta abdominal, las dos entre las causas de dolor abdominal que suponen una amenaza inmediata para la vida. Una embolia arterial que interrumpe el riego intestinal tiene el mismo margen de pocas horas que la estrangulación.

En la práctica los grupos se mezclan. Una hernia estrangulada une obstrucción y pérdida de riego, y tanto una perforación como una hemorragia terminan añadiendo una peritonitis al cuadro de partida.

Diferencias con otros dolores abdominales

El dolor abdominal es frecuente y a menudo intrascendente. Si es agudo e intenso, casi siempre apunta a un problema dentro del abdomen, pero el abdomen también duele por enfermedades situadas fuera de él. Entre las causas extraabdominales descritas figuran el infarto de miocardio, la neumonía y la embolia pulmonar, la cetoacidosis diabética, la porfiria, un herpes zóster o una torsión testicular. Algunos textos llaman falso abdomen agudo a estos cuadros que lo imitan.

Un estudio publicado en 2023 repasó todas las ediciones del tratado de Cope. Los fundamentos de la anamnesis y de la exploración física apenas cambiaron en cien años; lo que sí varió fue el lugar concedido a las enfermedades médicas que pueden confundirse con un abdomen agudo, al compás de la llegada de los antibióticos y de la frecuencia de los cuadros no quirúrgicos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra abdomen?

La explicación tradicional la relaciona con el verbo latino abdĕre, 'ocultar', como si el abdomen fuera aquello que esconde las entrañas. El médico Francisco Suárez de Ribera ya la daba por buena en 1730, y la Academia, en el suplemento de 1822 de su diccionario, definió el abdomen como la cavidad que «encierra y oculta a la vista» las principales entrañas. Para los etimologistas actuales es una hipótesis posible, no demostrada.

¿Es lo mismo abdomen agudo que peritonitis?

No. La peritonitis es la inflamación de la cavidad peritoneal, y puede deberse a una perforación, a una apendicitis o a la presencia de sangre libre, entre otras causas. El abdomen agudo nombra la situación clínica, sea cual sea el proceso que la produce.

¿Un dolor más intenso indica un cuadro más grave?

Depende. En la isquemia mesentérica, una de las causas que amenazan la vida, el dolor resulta desproporcionado respecto a lo que se encuentra al explorar el abdomen. Ocurre lo contrario en quienes toman corticoides u otros inmunosupresores: estos pueden amortiguar la respuesta inflamatoria ante una perforación o una peritonitis, y el dolor y la sensibilidad a la palpación son entonces menores de lo que cabría esperar.

¿Se presenta igual a cualquier edad?

No del todo. Cada persona reacciona al dolor a su manera, y las descripciones de los libros tienen ese límite: muchas personas mayores son estoicas, mientras que los lactantes, los niños pequeños y algunos ancianos tienen dificultad para señalar dónde les duele. En recién nacidos, lactantes y niños pequeños existen además causas que no se dan en el adulto, como la enterocolitis necrosante, la estenosis del píloro o la invaginación intestinal.

Referencias

  1. Ansari P. Dolor abdominal agudo. Manual MSD, versión para profesionales. Revisión de julio de 2024.
  2. Caínzos Fernández MA, Domínguez Comesaña E, González Rodríguez FJ, Blanco Freire MN, Parada González P, Lesquereux Martínez L, Fernández López F. Abdomen agudo quirúrgico. Medicine: Programa de Formación Médica Continuada Acreditado. 2020;13(10):523-540.
  3. Schwaitzberg S. Celebrating 100 years of Cope's Early Diagnosis of the Acute Abdomen. Surgery. 2023;174(4):874-879.
  4. Real Academia Española. Abdomen. Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española.

Entradas relacionadas

  • Abdomen. Parte del cuerpo situada entre el tórax y la pelvis.
  • Agudo. Calificativo médico de los procesos que se instauran con rapidez.
  • Peritoneo. Membrana serosa que reviste la cavidad abdominal y envuelve las vísceras.
  • Peritonitis. Inflamación de la cavidad peritoneal.
  • Peritonitis aguda. Forma de peritonitis de instauración rápida.
  • Defensa abdominal. Contracción involuntaria de la pared del abdomen cuando el peritoneo está irritado.
  • Signo de Blumberg. Dolor que aparece al retirar bruscamente la mano tras presionar el abdomen.
  • Dolor visceral. El que nace en los órganos internos; sordo y difícil de localizar.
  • Apendicitis aguda. Inflamación aguda del apéndice vermiforme.
  • Hernia estrangulada. Hernia cuyo contenido ha perdido el riego sanguíneo.
  • Hemoperitoneo. Presencia de sangre en la cavidad peritoneal.
  • Vólvulo. Torsión de un segmento intestinal sobre su propio eje.
  • Laparotomía exploradora. Apertura quirúrgica del abdomen para identificar la causa de un cuadro.
  • Cuadrantes del abdomen. División topográfica que ayuda a describir dónde se localiza el dolor.

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