DICCIONARIO MÉDICO
Pancreatitis
La pancreatitis es la inflamación del páncreas. Agrupa un conjunto de entidades con mecanismos, causas y pronósticos distintos que comparten un mismo órgano diana y, en gran medida, un mismo punto de partida bioquímico: la activación de las enzimas digestivas dentro de la propia glándula. El término procede del griego πάγκρεας (pánkreas), formado por πᾶν (pan, "todo") y κρέας (kreas, "carne"): literalmente, "enteramente carne". La denominación alude al aspecto homogéneo y carnoso del órgano y se atribuye al médico griego Rufo de Éfeso, activo hacia el siglo I después de Cristo, aunque hay quien sitúa la primera disección y descripción anatómica de la glándula tres siglos antes, en la obra de Herófilo de Calcedonia. El sufijo -itis, de origen igualmente griego, se incorporó a la nomenclatura médica moderna para designar cualquier proceso inflamatorio. Como entrada en un diccionario de la lengua, «pancreatitis» tiene una definición escueta: inflamación del páncreas. La primera vez que el término aparece recogido en un diccionario español data de 1853. Sin embargo, detrás de esa brevedad hay un abanico de formas clínicas con historia natural, causas y gravedad muy diferentes entre sí, y que este diccionario desarrolla en entradas independientes. El páncreas exocrino fabrica enzimas digestivas, entre ellas la tripsina, que en condiciones normales permanecen inactivas hasta alcanzar el intestino delgado. En la pancreatitis, por causas variables según la forma clínica, estas enzimas se activan de manera prematura dentro del propio tejido pancreático. El resultado es un proceso de autodigestión glandular: el páncreas, en cierto modo, comienza a procesarse a sí mismo. La intensidad y la reversibilidad de ese daño son las que distinguen unas formas de otras. La pancreatitis aguda se instaura de manera súbita. En su presentación más frecuente cursa como una inflamación edematosa e intersticial, sin destrucción tisular relevante, y revierte por completo en días. En una minoría de casos la inflamación se acompaña de necrosis del tejido pancreático o peripancreático, lo que define la pancreatitis necrotizante, la forma grave del proceso agudo. Antes de que esta terminología se estandarizara, la literatura médica describía cuadros equivalentes bajo los nombres de pancreatitis hemorrágica y pancreatitis necrohemorrágica, términos que este diccionario conserva por su presencia todavía habitual en la práctica clínica e histórica. Entre sus causas, la migración de cálculos biliares hacia la vía biliar común ocupa el primer lugar y da nombre a la pancreatitis biliar. El consumo elevado y mantenido de alcohol ocupa el segundo lugar. Existen además causas metabólicas, farmacológicas, traumáticas y autoinmunitarias, estas últimas propias de la pancreatitis autoinmune, una entidad con criterios diagnósticos y comportamiento propios. La pancreatitis crónica es un proceso distinto en su naturaleza, no solo en su duración. No se trata de un episodio agudo que se prolonga, sino de una sustitución progresiva e irreversible del tejido pancreático funcionante por tejido fibroso. Con el tiempo, esa fibrosis compromete tanto la función exocrina de la glándula, la que fabrica enzimas digestivas, como la endocrina, responsable de la insulina. Las dos formas principales que recoge este diccionario son la pancreatitis crónica calcificante, la más frecuente, y la pancreatitis crónica obstructiva, secundaria a la obstrucción del conducto pancreático. En España se estima una incidencia de pancreatitis aguda de entre 50 y 80 casos por cada 100.000 habitantes y año, con cifras próximas a 72 casos por 100.000 en algunas series recientes. Afecta algo más a hombres que a mujeres, aunque la proporción varía según la causa predominante: la biliar es más común en mujeres y la alcohólica en hombres. La pancreatitis crónica, por su parte, es más frecuente en varones y suele manifestarse entre los 30 y los 40 años de edad. Del griego "todo carne", una descripción del aspecto macroscópico homogéneo de la glándula, sin relación con su función real. El nombre se consolidó siglos antes de que se comprendiera el papel del órgano en la digestión y en la regulación de la glucosa. No. La aguda es un episodio inflamatorio puntual que, en la mayoría de los casos, se resuelve sin dejar secuelas. La crónica implica una pérdida de tejido pancreático permanente y progresiva. Un mismo paciente puede sufrir varios episodios agudos sin que ello implique necesariamente una evolución hacia la forma crónica, aunque la repetición de brotes es uno de los caminos que conducen a ella. No. La mayoría cursa de forma leve y se recupera en pocos días. Un subgrupo, en el que aparece necrosis del tejido pancreático, tiene un curso más prolongado y un riesgo de complicaciones considerablemente mayor. Porque describen realidades distintas: unos apuntan al tiempo de evolución (aguda, crónica), otros al hallazgo anatomopatológico predominante (necrotizante, calcificante) y otros a la causa (biliar, autoinmune). No son sinónimos intercambiables, sino ángulos complementarios sobre un mismo órgano inflamado. Consulte también la información clínica completa sobre pancreatitis Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento del episodio agudo, puede consultar la página de pancreatitis aguda elaborada por el Departamento de Digestivo de la Clínica Universidad de Navarra. Para la forma de evolución prolongada, la página de pancreatitis crónica recoge su manejo clínico específico.Qué es la pancreatitis
Mecanismo común
Dos grandes formas: aguda y crónica
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra páncreas?
¿Es lo mismo pancreatitis aguda que crónica?
¿Todas las pancreatitis agudas tienen la misma gravedad?
¿Por qué existen tantos nombres distintos para la pancreatitis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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