DICCIONARIO MÉDICO
Peritonitis primaria
La peritonitis primaria es una infección del peritoneo que aparece sin que exista perforación digestiva ni otro foco abdominal identificable. Es mucho menos frecuente que la peritonitis secundaria y afecta sobre todo a personas con enfermedad hepática avanzada o, en la infancia, con síndrome nefrótico. El término designa la inflamación infecciosa del peritoneo que se produce sin una causa mecánica evidente dentro del abdomen: no hay perforación de víscera hueca, fuga de una sutura quirúrgica ni absceso localizado que expliquen la contaminación. La infección afecta al líquido que ocupa la cavidad peritoneal, casi siempre sobre una ascitis ya existente, y suele estar producida por un único microorganismo. En el adulto, la forma mejor descrita es la peritonitis bacteriana espontánea, ligada de manera casi exclusiva a la cirrosis hepática con ascitis. En las personas tratadas con diálisis peritoneal puede darse un cuadro equivalente, en el que el propio catéter, manipulado desde el exterior, sustituye a la perforación como origen de la contaminación. Al no existir un orificio en la pared del tubo digestivo, los microorganismos alcanzan la cavidad peritoneal por otras vías: atraviesan una pared intestinal anatómicamente íntegra pero funcionalmente permeable, un fenómeno conocido como translocación bacteriana; se diseminan por vía sanguínea o linfática desde un foco distante, o entran por manipulación externa del catéter en los pacientes en diálisis. Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae son los microorganismos gramnegativos que con más frecuencia se aíslan en el líquido ascítico infectado, mientras que Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus y varias especies de Enterococcus completan el cuadro habitual en las formas grampositivas. Suele bastar uno solo. En otras infecciones abdominales conviven varias familias de bacterias; aquí lo habitual es que un único germen explique todo el cuadro, algo que el laboratorio de microbiología confirma con facilidad en el primer cultivo. En el adulto, la peritonitis bacteriana espontánea complica de forma característica a la cirrosis con ascitis; según series norteamericanas, aparece en algo más de una de cada diez personas cirróticas hospitalizadas por esta causa. En la infancia, la asociación clásica es distinta: el síndrome nefrótico, con la pérdida urinaria de inmunoglobulinas y factores del complemento que lo acompaña, deja al niño especialmente expuesto a la infección peritoneal por Streptococcus pneumoniae. Un estudio retrospectivo de 214 niños con síndrome nefrótico atendidos entre 1967 y 1986 encontró peritonitis primaria en 37 de ellos, una tasa del 17,3 %. La generalización de la vacunación antineumocócica y del tratamiento antibiótico precoz ha reducido notablemente esa cifra: las series pediátricas más recientes sitúan la incidencia actual por debajo del 5 %. La distinción entre ambas categorías no depende de la gravedad ni del germen implicado, sino del origen: la peritonitis secundaria parte siempre de un foco abdominal identificable y quirúrgicamente abordable, mientras que en la primaria ese foco no existe. De ahí se derivan dos consecuencias prácticas que la definen: suele ser monomicrobiana, frente al carácter polimicrobiano habitual de la secundaria, y rara vez precisa una intervención para controlar el origen de la infección, salvo que la evolución clínica sugiera un foco oculto no reconocido al inicio. No. El término no alude al orden temporal de los episodios, sino a la ausencia de una causa mecánica identificable dentro del abdomen. Una persona puede sufrir varios episodios de peritonitis primaria a lo largo de su vida sin que ninguno de ellos deje de llamarse así. Prácticamente sí en el adulto, aunque no de forma absoluta. La peritonitis bacteriana espontánea es la forma más frecuente y mejor caracterizada de peritonitis primaria, pero esta categoría también incluye los cuadros infantiles asociados a síndrome nefrótico y las formas ligadas a la diálisis peritoneal, entidades con su propia historia clínica y epidemiológica. Las series hospitalarias que documentan esta asociación se remontan a las décadas de 1960 y 1970, cuando la peritonitis neumocócica era una causa reconocida de morbilidad en niños con síndrome nefrótico, antes de que la vacuna antineumocócica y la antibioterapia moderna cambiaran ese panorama. No, y esa es precisamente una de sus características definitorias frente a la peritonitis secundaria: al no existir un foco anatómico que eliminar, el abordaje se centra en la infección misma, salvo en los casos excepcionales en los que la evolución obliga a reconsiderar si realmente existía un origen quirúrgico pasado por alto al inicio.Qué es la peritonitis primaria
Cómo llega la infección sin que haya una brecha digestiva
Dos escenarios clínicos con historia distinta
En qué se diferencia de la peritonitis secundaria
Preguntas frecuentes
¿"Primaria" significa que es el primer episodio de peritonitis de la persona?
¿Es lo mismo que la peritonitis bacteriana espontánea?
¿Desde cuándo se conoce la relación con el síndrome nefrótico infantil?
¿Requiere siempre cirugía?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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