DICCIONARIO MÉDICO
Plesiomonas shigelloides
Plesiomonas shigelloides es una bacteria que vive en el agua dulce y en los estuarios, sobre todo en regiones cálidas. El ser humano la adquiere casi siempre con agua de bebida contaminada o al comer pescado y marisco crudos, y su papel más conocido es el de causante de enteritis, una infección del intestino que en los países de clima templado se registra poco. Arrastra en el nombre un parecido con Shigella que todavía hoy despista en el laboratorio. Es la única especie de su género. Plesiomonas shigelloides Única especie del género Plesiomonas Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo móvil, anaerobio facultativo, oxidasa positivo Transmisión: hídrica y alimentaria (pescado y marisco crudos); contacto con animales Reservorio: ambiental (agua dulce y estuarios) y animal (peces, anfibios, reptiles) Patogenicidad: primario y oportunista Enfermedades: enteritis, bacteriemia, sepsis Es un bacilo gramnegativo de origen acuático y la única especie reconocida del género Plesiomonas. Su epíteto se formó en latín científico uniendo Shigella, el género de los bacilos de la disentería, con el sufijo -oides, que procede del griego eîdos (forma, aspecto). Significa, por tanto, «semejante a Shigella». La comparación no es caprichosa. En 1947, W. W. Ferguson y N. D. Henderson describieron una cepa obtenida de las heces de un paciente del que no se conservaba historia clínica. La llamaron C27 y les llamó la atención por dos motivos a la vez: se movía y, sin embargo, llevaba en su superficie el antígeno principal de Shigella sonnei. En 1954 R. E. Bader la incluyó en el género Pseudomonas (la empleaba para fabricar un suero que aglutinara a S. sonnei) y le puso el epíteto que aún conserva. La combinación actual, Plesiomonas shigelloides, se fijó en 1962. Al microscopio aparece como un bastoncillo recto, de extremos redondeados, de unas tres micras de largo por algo menos de una de ancho. No forma esporas y se desplaza gracias a flagelos situados en uno de sus polos. Crece con oxígeno y sin él, es decir, es anaerobia facultativa, y no se multiplica por debajo de unos 8 °C, un límite que ayuda a entender por qué abunda en aguas templadas. La reacción que la delata es la de la oxidasa: es el único miembro oxidasa positivo de la familia de las enterobacterias, donde la sitúan hoy las bases de nomenclatura bacteriana. Completan su perfil otras pruebas menos habituales, como la descarboxilación de la lisina y de la ornitina, la presencia de arginina dihidrolasa, la fermentación del inositol y la sensibilidad al agente vibriostático O/129. Identificarla es sencillo. Lo difícil es reparar en ella. En los medios de cultivo que se usan para las heces forma colonias pequeñas que no fermentan la lactosa, igual que las de Shigella, y algunas cepas aglutinan con los antisueros de Shigella por reacción cruzada. En 2003 el servicio de microbiología de un hospital de Guadalajara publicó tres aislamientos, dos de ellos con esa aglutinación engañosa; a raíz del primero añadió la prueba de la oxidasa a su rutina. Se reconocen, además, 102 antígenos somáticos O y 51 flagelares H, una variedad que da idea de lo heterogénea que es la especie. Su medio natural son los ríos, los lagos y los estuarios. Se ha aislado en peces, crustáceos, anfibios, reptiles y aves, y también en mamíferos domésticos y salvajes. Predomina en las zonas tropicales y subtropicales, aunque no es exclusiva de ellas (en 2003 se comunicó su presencia en un lago situado al norte del círculo polar, un hallazgo que sus propios autores calificaron de inesperado). Probablemente no forma parte de la flora intestinal habitual del ser humano. Llega al intestino con el agua de bebida contaminada, con pescado o marisco ingeridos crudos y, con menos frecuencia, por contacto con animales; los viajes a países cálidos son un antecedente que se repite. La frecuencia de infección cambia mucho según la región, con tasas altas en el Sudeste Asiático y en África y bastante menores en Norteamérica y Europa. En España los registros son escasos, y el Sistema de Información Microbiológica recogió 3, 12 y 9 casos en 2000, 2001 y 2002. Que causaba diarrea se sospechó pronto; demostrarlo costó décadas. Ya en 1982 se relacionó con ostras un brote de este tipo, y las pruebas más sólidas llegaron después, con una serie de brotes de origen alimentario atribuidos en todo o en parte a esta bacteria. Su cuadro principal es la enteritis, que puede ser acuosa, adoptar una forma invasiva parecida a la disentería o prolongarse durante semanas. Fuera del intestino es rara. Se han descrito bacteriemia y sepsis, casi siempre en personas con alguna enfermedad previa: trastornos de la sangre como la talasemia o la anemia falciforme, estados de inmunodepresión o el periodo de neonato, en el que también se ha documentado meningoencefalitis. Hay, además, infecciones oculares, como la queratitis tras una herida en la córnea. Una revisión publicada en 2026 reunió solo 22 casos de bacteriemia en toda la literatura médica, todos comunicados de uno en uno. Cómo daña al organismo se conoce solo en parte. Entre los candidatos a factor de virulencia figuran una hemolisina con efecto citotóxico, varios sistemas para captar hierro y el lipopolisacárido de su pared. Con Shigella comparte el aspecto de las colonias y, en algunas cepas, antígenos de superficie. Pero Plesiomonas se mueve, rasgo que ya destacaron quienes describieron la cepa C27, y es oxidasa positiva, algo que no ocurre en ninguna otra enterobacteria. El parentesco antigénico dio pie a una hipótesis curiosa: en 1994 se planteó en The Lancet si la infección natural por Plesiomonas podía proteger frente a la shigelosis. El riesgo de confusión con Aeromonas es de otra naturaleza, porque las dos son bacterias acuáticas oxidasa positivas y durante un tiempo se clasificaron juntas. Plesiomonas fermenta el inositol, descarboxila la lisina y la ornitina y es sensible al O/129; Aeromonas no hace ninguna de esas cosas. «Parecida a Shigella». El epíteto une el nombre de ese género con el sufijo -oides, de raíz griega, que expresa semejanza. Se lo dio Bader en 1954 por los antígenos que la bacteria compartía con Shigella sonnei. No. Pertenece a un género propio, Plesiomonas, aunque hoy ambos se incluyen en la misma familia. Por varias razones que se suman. Sus colonias son pequeñas y fáciles de pasar por alto en un cultivo de heces, se parecen a las de Shigella y, en los países de clima templado, aparece con poca frecuencia, de modo que muchos laboratorios no la buscan de forma expresa. Si no se hace la prueba de la oxidasa a las colonias sospechosas, puede quedar sin identificar. Algunos paneles moleculares que detectan a la vez varios microorganismos intestinales ya la incluyen, lo que permite encontrarla sin necesidad de buscarla a propósito. Tampoco. En piscicultura se comporta como patógeno: en 2026 se describió una infección en una granja comercial de bagre del sur de Texas, que después se reprodujo en peces de laboratorio. También se ha documentado septicemia en polluelos de pingüino criados en cautividad, en ese caso junto a otra bacteria. Para situar Plesiomonas shigelloides entre las bacterias con las que se relaciona, puede consultar:Qué es Plesiomonas shigelloides
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Diferencias con Shigella y con Aeromonas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa shigelloides?
¿Es una especie de Shigella?
¿Por qué se detecta tan poco?
¿Solo afecta a las personas?
Referencias
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