DICCIONARIO MÉDICO
Neonato
Un neonato es el recién nacido durante sus primeras cuatro semanas de vida, el tramo más breve y a la vez más decisivo de la infancia. En él se completan los ajustes fisiológicos que permiten pasar de la vida intrauterina a la vida independiente. El término combina raíces griegas y latinas, y la Real Academia Española lo considera sinónimo directo de recién nacido. El término neonato procede del latín científico neonatus, formado a partir del elemento griego neo (nuevo) y el latín natus (nacido), participio del verbo nasci: la misma raíz que dio nación, natural o genitivo, un parentesco que revela hasta qué punto el hecho de nacer impregna el vocabulario médico. Según la Real Academia Española y la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, neonato y recién nacido son sinónimos plenos, y ambos designan al niño durante las cuatro semanas siguientes al parto. Cuatro semanas equivalen a 28 días completos, el margen que la pediatría fija de forma unánime para el periodo neonatal. Dentro de ese margen se distinguen dos fases: el periodo neonatal precoz, limitado a la primera semana de vida, y el periodo neonatal tardío, que va del octavo al vigésimo octavo día. La frontera no es solo cronológica. En la primera semana se concentra la mayor parte de la mortalidad y de los trastornos de adaptación a la vida extrauterina; superada esta fase inicial, el riesgo desciende de forma notable. Al nacer, el neonato sustituye en cuestión de minutos un sistema por completo dependiente de la placenta por otro autónomo. El primer cambio es respiratorio: los pulmones, hasta entonces llenos de líquido, se expanden con el primer llanto y a partir de ahí sostienen por sí solos el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. El segundo cambio afecta a la circulación. Dos comunicaciones que durante el embarazo desviaban la sangre lejos de los pulmones (el conducto arterioso y el foramen oval) se cierran de forma progresiva, y el flujo sanguíneo adopta el trazado que mantendrá el resto de la vida. A estos dos ajustes se suma un tercero, menos visible pero igual de exigente: el neonato debe regular su propia temperatura corporal y obtener energía por vía digestiva, dos funciones que hasta el parto resolvía enteramente el organismo materno. La pediatría distingue tres categorías de neonato según las semanas de gestación cumplidas en el momento del parto. El recién nacido a término llega al mundo entre las semanas 37 y 42 de gestación, el margen en el que se considera completado el desarrollo de los principales órganos. Por debajo de la semana 37 se habla de neonato pretérmino o prematuro, la categoría que concentra la mayor parte de la morbilidad neonatal según la Organización Mundial de la Salud. La organización distingue además varios grados de prematuridad según las semanas de gestación cumplidas, una clasificación que se desarrolla con más detalle en la entrada dedicada al prematuro. A partir de la semana 42 completa, el recién nacido se clasifica como postérmino, una circunstancia bastante menos frecuente que la prematuridad. En estos casos, la placenta pierde eficacia a medida que se prolonga la gestación, lo que puede comprometer el aporte de oxígeno y nutrientes en las últimas semanas de embarazo. El neonato no debe confundirse con el feto. La diferencia es simple: el feto se desarrolla dentro del útero materno, mientras que el neonato afronta ya, fuera de él, la respiración y la alimentación por cuenta propia. Cumplidos los 28 días, el neonato pasa a llamarse lactante, una etapa que se prolonga hasta los dos años y que registra el ritmo de crecimiento más rápido de toda la infancia posnatal. El cambio de nombre no responde a un capricho terminológico: refleja que los principales riesgos de adaptación inmediata ya han quedado atrás. Neonato combina el griego neo (nuevo) con el latín natus (nacido), participio del verbo nasci. La Real Academia Española documenta esta doble raíz grecolatina y considera el término un sinónimo técnico de recién nacido. Sí. La Real Academia Española y la literatura médica los tratan como sinónimos plenos, aunque neonato tiende a reservarse para contextos clínicos. El periodo neonatal se cierra a los 28 días completos de vida. A partir de ese momento, el niño pasa a la etapa de lactante, que se extiende hasta los dos años. Antes de completar la semana 37 de gestación se habla de neonato pretérmino; entre la semana 37 y la 42, de neonato a término. Esa diferencia de pocas semanas condiciona buena parte del pronóstico, porque órganos como el pulmón completan su maduración en las últimas semanas de embarazo. La primera valoración clínica estandarizada es la puntuación de Apgar, diseñada en 1953 por la anestesióloga Virginia Apgar. Consiste en puntuar de cero a dos cinco signos vitales del recién nacido al minuto y a los cinco minutos de vida. No es una prueba diagnóstica en sentido estricto, sino un cribado rápido del estado general del neonato tras el parto. Su sencillez explica que, más de setenta años después, siga empleándose en paritorios de todo el mundo prácticamente sin cambios. Puede ampliar esta información en la entrada dedicada a la puntuación de Apgar.Qué es un neonato
Adaptación fisiológica al nacimiento
Clasificación según la edad gestacional
Diferenciación con otras etapas del desarrollo
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra neonato?
¿Neonato y recién nacido son lo mismo?
¿Cuándo termina el periodo neonatal?
¿En qué se diferencia un neonato pretérmino de uno a término?
¿Qué prueba se le realiza a un neonato nada más nacer?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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