DICCIONARIO MÉDICO
Meningoencefalitis
La meningoencefalitis es la inflamación simultánea de las meninges y del tejido cerebral. No es una tercera enfermedad distinta de la meningitis y la encefalitis, sino el resultado de que ambas coincidan en el mismo paciente, algo que sucede con más frecuencia de la que su nombre compuesto podría sugerir. Meninge remite, como en otros términos de esta misma familia, al griego mêninx, "membrana". Encéfalo tiene una historia propia: viene de enképhalos, formado por en, "dentro", y kephalé, "cabeza", y significa literalmente "lo que está dentro de la cabeza". Ya aparece con ese sentido en la Ilíada de Homero, siglo VIII antes de Cristo, y los médicos griegos posteriores lo adoptaron como término técnico para el cerebro y sus estructuras vecinas. La suma de ambas raíces con el sufijo -itis describe, sin rodeos, una inflamación que afecta a la vez a la envoltura y al órgano que envuelve. Esa doble afectación no es casual desde el punto de vista anatómico. La piamadre, la más interna de las meninges, está prácticamente adherida a la superficie del encéfalo, y el espacio subaracnoideo que la separa de la aracnoides baña de forma continua tanto las membranas como la corteza cerebral. Un proceso inflamatorio que empieza en un compartimento tiene, por tanto, una vía abierta para alcanzar el otro. La meningitis, en su forma más habitual la meningitis aséptica, afecta solo a las meninges y se manifiesta con signos de irritación de esa envoltura: rigidez de nuca, dolor de cabeza intenso, fiebre. La encefalitis afecta al tejido cerebral propiamente dicho, y el rasgo que la separa de la meningitis pura es la disfunción del propio encéfalo: alteración del nivel de conciencia, convulsiones o signos neurológicos focales que no se explican solo por la irritación de una membrana. Cuando ambos conjuntos de signos coexisten en la misma persona, el diagnóstico pasa a ser meningoencefalitis. En la práctica, muchos agentes infecciosos capaces de causar uno de los dos cuadros pueden terminar produciendo el otro, de modo que la frontera entre ambos términos es, con frecuencia, una cuestión de grado más que de naturaleza. Entre las víricas, el virus del herpes simple tipo 1 es la causa tratable más importante de encefalitis esporádica en adultos inmunocompetentes, y cuando se acompaña de afectación meníngea da lugar a una de las formas más estudiadas de meningoencefalitis vírica. Los enterovirus, responsables de la inmensa mayoría de las meningitis víricas, solo en una minoría de los casos progresan hasta afectar también al tejido cerebral. Los arbovirus, virus transmitidos por mosquitos o garrapatas, constituyen otro grupo relevante, con una notable diversidad geográfica según la especie de artrópodo vector presente en cada región. Entre las bacterianas, Listeria monocytogenes ocupa un lugar propio. Descrita como causa de meningoencefalitis desde 1934, produce con cierta frecuencia una forma particular llamada rombencefalitis, que afecta sobre todo al tronco del encéfalo y fue identificada como entidad distinta en 1957. Afecta preferentemente a personas con las defensas debilitadas, a personas mayores y, por motivos inmunológicos propios del embarazo, también a mujeres gestantes. Otras bacterias menos frecuentes en nuestro entorno, como Mycoplasma pneumoniae, Borrelia (causante de la enfermedad de Lyme) o el bacilo de la tuberculosis, pueden producir el mismo cuadro por mecanismos distintos. Existe además una forma parasitaria singular, la meningoencefalitis amebiana primaria, causada por la ameba de vida libre Naegleria fowleri, que penetra por la mucosa nasal durante el baño en aguas dulces templadas. Es infrecuente, pero su curso es fulminante. Puede ampliar esta información en la entrada dedicada a la ameba. La frecuencia real es difícil de precisar porque depende por completo del agente causal: mientras que la forma herpética o la listérica son relativamente bien conocidas en los países con buena vigilancia epidemiológica, muchas formas víricas leves nunca llegan a diagnosticarse con precisión, y el diagnóstico definitivo exige a menudo pruebas de imagen y de líquido cefalorraquídeo que no siempre están al alcance. Es, en conjunto, mucho menos frecuente que la meningitis o la encefalitis consideradas por separado. Porque describe exactamente lo que ocurre: una inflamación que afecta a la vez a las membranas que envuelven el sistema nervioso central (las meninges) y al propio tejido cerebral (el encéfalo). No son dos procesos que se suman por casualidad, sino una única inflamación que se extiende de un compartimento al otro. No. La meningitis afecta solo a las meninges, sin que exista disfunción del tejido cerebral propiamente dicho. Cuando aparecen alteración de la conciencia, convulsiones o signos neurológicos focales, el cuadro deja de ser una meningitis pura. La forma amebiana primaria, causada por Naegleria fowleri, es la de peor pronóstico con diferencia: su mortalidad supera el 97 % de los casos descritos, muy por encima de cualquier otra causa infecciosa habitual de meningoencefalitis. En 1957. La meningoencefalitis listérica en general se había descrito antes, en 1934, pero la forma centrada en el tronco del encéfalo, con afectación característica de la protuberancia y el bulbo raquídeo, se reconoció como cuadro diferenciado más tarde.Qué es la meningoencefalitis
Diferenciación con la meningitis y la encefalitis
Causas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué el nombre combina meninge y encéfalo?
¿Es lo mismo que la meningitis?
¿Cuál es la causa con peor pronóstico?
¿Cuándo se identificó la rombencefalitis por Listeria como entidad propia?
Referencias
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