DICCIONARIO MÉDICO

Arbovirus

Los arbovirus constituyen un grupo amplio y heterogéneo de virus que comparten una característica epidemiológica: se transmiten al ser humano mediante la picadura de artrópodos hematófagos, principalmente mosquitos y garrapatas. Se han catalogado más de 500 arbovirus distintos, de los cuales al menos 80 son patógenos para las personas. Su distribución geográfica abarca todos los continentes, con especial concentración en regiones tropicales y subtropicales.

Qué es un arbovirus

El término arbovirus no designa un taxón formal en la clasificación virológica. Se trata de un acrónimo acuñado a partir de la expresión inglesa arthropod-borne virus (virus transportado por artrópodos), documentado por primera vez en la literatura anglosajona hacia 1957. El Subcomité de Información sobre Arbovirus, dependiente del Comité Internacional de Taxonomía de Virus, adoptó esta denominación operativa porque los virus así agrupados pertenecen a familias taxonómicas muy diferentes entre sí; lo que los une no es un parentesco genético, sino una vía común de transmisión.

Desde el punto de vista estructural, la gran mayoría son virus con genoma de ARN y envoltura lipídica, lo que los hace relativamente lábiles fuera de sus hospedadores. Son parásitos intracelulares obligados: necesitan las células del vertebrado o del artrópodo para replicarse. Cuando un mosquito o una garrapata ingiere sangre de un vertebrado infectado, el virus se multiplica en el intestino del artrópodo, alcanza sus glándulas salivales y, en picaduras sucesivas, se inocula a nuevos hospedadores. El artrópodo queda infectado de por vida.

Ciclo de transmisión y papel del artrópodo

El mantenimiento de un arbovirus en la naturaleza depende de un ciclo que enlaza al menos un vertebrado (el reservorio) y un artrópodo competente (el vector). Las aves migratorias, los primates no humanos y diversos roedores actúan con frecuencia como reservorios; los mosquitos de los géneros Aedes y Culex son los vectores más relevantes en términos de salud pública, seguidos por garrapatas de varias familias.

Conviene distinguir dos fases en el artrópodo. Tras ingerir el virus con la sangre del vertebrado, transcurre un periodo de incubación extrínseca durante el cual el patógeno se replica y migra hasta las glándulas salivales. Solo entonces el artrópodo se convierte en transmisor eficaz. Existe también la posibilidad de transmisión vertical en algunas especies de mosquitos: la hembra infectada pasa el virus a sus huevos, lo que permite al patógeno persistir incluso cuando las condiciones climáticas reducen la actividad del vector adulto.

La mayoría de las arbovirosis no se propagan directamente de persona a persona. Hay excepciones notables. El dengue, la fiebre amarilla, el Zika y el chikungunya pueden mantener ciclos urbanos en los que el ser humano funciona simultáneamente como reservorio y como fuente de infección para el mosquito, sin necesidad de un hospedador animal intermedio.

Principales familias virales con miembros arbovirus

Flaviviridae (género Orthoflavivirus). Engloba algunos de los arbovirus con mayor repercusión sanitaria a escala mundial: el virus del dengue, el de la fiebre amarilla, el del Zika, el de la encefalitis japonesa y el del Nilo Occidental, aislado por primera vez en Uganda en 1937. Son virus esféricos de ARN monocatenario de sentido positivo.

En Togaviridae (género Alphavirus) se agrupan los causantes de las encefalitis equinas americanas (del este, del oeste y venezolana) y el virus chikungunya, responsable de brotes expansivos en el Índico y en las Américas durante la última década. Los alfavirus comparten con los flavivirus la envoltura lipídica, pero su organización genómica difiere: poseen un ARN de mayor tamaño que codifica directamente las proteínas no estructurales en el extremo 5'.

La familia Peribunyaviridae (antes incluida en Bunyaviridae) aporta al grupo arboviral géneros como Orthobunyavirus, con el virus de la encefalitis de La Crosse, y Phlebovirus, al que pertenece el virus de la fiebre del Valle del Rift. También dentro de la antigua Bunyaviridae se sitúa el nairovirus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, transmitido por garrapatas del género Hyalomma y con casos autóctonos documentados en la península ibérica.

Otras familias con representantes arbovirus, menos numerosas en patógenos humanos, son Reoviridae (género Orbivirus) y Orthomyxoviridae (género Thogotovirus), ambas transmitidas sobre todo por garrapatas.

Distribución geográfica y factores de expansión

Las arbovirosis han sido enfermedades clásicamente tropicales. Eso está cambiando. El calentamiento global amplía la franja latitudinal en la que los vectores encuentran condiciones de temperatura y humedad aptas para completar su ciclo vital, y la globalización del transporte de mercancías y personas dispersa especies de mosquitos (el caso de Aedes albopictus, el llamado mosquito tigre, en el sur de Europa es el ejemplo más visible). Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades transmitidas por vectores representan más del 17 % de todas las infecciones registradas y causan más de 700 000 muertes anuales.

En España, el virus del Nilo Occidental circula ya de forma endémica en determinadas zonas del sur, con brotes documentados desde 2020. Aedes albopictus se ha establecido en toda la costa mediterránea y otras comunidades autónomas, lo que genera un escenario de riesgo para la transmisión local de dengue, Zika y chikungunya a partir de casos importados. No son riesgos teóricos: se han confirmado casos autóctonos de dengue en España en 2018 y 2019.

Diferenciación con otros grupos virales transmitidos por animales

No todo virus asociado a la transmisión animal es un arbovirus. El concepto exige que un artrópodo actúe como vector biológico (es decir, que el virus se replique en él antes de ser inoculado al siguiente hospedador). Los arenavirus, por ejemplo, se transmiten a través de las secreciones de roedores, sin intervención de artrópodos; los filovirus (como el virus del Ébola o el virus de Marburg) parecen tener como reservorio natural a murciélagos frugívoros, pero tampoco utilizan artrópodos en su ciclo. Todos comparten con los arbovirus el carácter zoonótico, pero la vía de entrada al ser humano es distinta.

Dentro de las zoonosis virales hay, además, virus transmitidos por contacto directo con animales infectados o sus productos (como el virus de la rabia, inoculado por mordedura). Estos tampoco se consideran arbovirus, pese a que la rabia involucra a un mamífero en su transmisión, porque falta el artrópodo intermediario.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra arbovirus?

Es un acrónimo inglés formado a partir de arthropod-borne virus, que se traduce literalmente como "virus transportado por artrópodos". Apareció en la literatura científica hacia 1957 y se consolidó como término operativo en las décadas siguientes. No tiene raíz griega ni latina: su origen es puramente técnico.

¿Los arbovirus forman una familia de virus?

No. La denominación agrupa virus de familias muy distintas (Flaviviridae, Togaviridae, Peribunyaviridae, Reoviridae y otras) que comparten exclusivamente el modo de transmisión. No existe un parentesco genético directo entre, por ejemplo, el virus del dengue y el de la encefalitis de La Crosse; lo que tienen en común es que ambos llegan al ser humano a través de un artrópodo.

¿Cuántos arbovirus pueden causar enfermedad en las personas?

Se han identificado más de 500 arbovirus en total, pero solo unos 80 producen enfermedad reconocida en el ser humano. La cifra varía según las fuentes porque periódicamente se describen nuevos agentes, como ha ocurrido con el virus Oropuche, cuya importancia clínica se ha revalorizado en los últimos años.

¿Hay riesgo de arbovirus en España?

Sí, y creciente. El virus del Nilo Occidental ya circula de forma endémica en el sur peninsular, y el establecimiento del mosquito Aedes albopictus en la costa mediterránea genera condiciones para la transmisión autóctona de dengue, Zika y chikungunya a partir de viajeros infectados. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, transmitida por garrapatas Hyalomma, también ha producido casos autóctonos en varias provincias.

¿Es lo mismo arbovirus que arbovirosis?

Estrictamente, no. Arbovirus designa al agente infeccioso (el virus), mientras que arbovirosis se refiere a la enfermedad que ese virus provoca. En la práctica, ambos términos se utilizan a veces de forma intercambiable en textos divulgativos, pero la distinción tiene importancia médica: un mismo arbovirus puede causar cuadros clínicos muy diferentes según el huésped y las condiciones de la infección.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Enfermedades transmitidas por vectores. Datos y cifras.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Generalidades sobre las infecciones por arbovirus, arenavirus y filovirus.
  3. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Encefalitis arbovirales.
  4. Manual MSD, versión para público general. Introducción a las infecciones por arbovirus, arenavirus y filovirus.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a los arbovirus, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Virus: agente infeccioso acelular que requiere una célula hospedadora para replicarse.
  • Vector: organismo que transporta y transmite un agente patógeno a otro ser vivo.
  • Zoonosis: infección transmitida de forma natural entre animales vertebrados y el ser humano.
  • Garrapata: ectoparásito hematófago capaz de actuar como vector de diversos arbovirus y bacterias.
  • Fiebre amarilla: arbovirosis grave causada por un flavivirus y transmitida por mosquitos Aedes.
  • Encefalitis: inflamación del encéfalo que puede ser complicación de varias infecciones arbovirales.
  • Fiebre hemorrágica viral: grupo de enfermedades graves causadas por virus ARN que dañan los vasos sanguíneos.
  • Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo: arbovirosis transmitida por garrapatas Hyalomma con casos en España.
  • Arenavirus: familia de virus ARN transmitidos por roedores, no por artrópodos.
  • Filovirus: familia que incluye los virus del Ébola y de Marburg, con reservorio en murciélagos.
  • ARN: tipo de ácido nucleico que constituye el genoma de todos los arbovirus conocidos.

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