DICCIONARIO MÉDICO
Garrapata
La garrapata es un arácnido ectoparásito del orden Ixodida que se alimenta exclusivamente de sangre (hematofagia obligada) en todas las fases de su ciclo vital. Con unas 900 especies descritas, las garrapatas constituyen los ácaros de mayor tamaño y actúan como vectores de numerosos agentes infecciosos de importancia médica y veterinaria. Las garrapatas pertenecen al filo Arthropoda, clase Arachnida, subclase Acari y superorden Parasitiformes. Son, por tanto, parientes cercanas de las arañas y los escorpiones, no de los insectos: en su fase adulta poseen ocho patas, carecen de antenas y su cuerpo no presenta la segmentación típica de los insectos. Se las incluye dentro de los ácaros, si bien su tamaño (varios milímetros sin ingurgitar, hasta más de un centímetro cuando están repletas de sangre) las distingue a simple vista del resto del grupo. El orden Ixodida se divide en tres familias. Las Ixodidae o garrapatas duras deben su nombre a un escudo dorsal esclerotizado que en el macho cubre toda la superficie dorsal y en la hembra solo el tercio anterior. Las Argasidae o garrapatas blandas carecen de ese escudo y tienen una cutícula de aspecto coriáceo. Una tercera familia, Nuttalliellidae, cuenta con una única especie conocida (Nuttalliella namaqua) y se considera un linaje relicto. El cuerpo de la garrapata se organiza en dos regiones: el gnatosoma (o capítulo), que reúne las piezas bucales, y el idiosoma, que corresponde al cuerpo propiamente dicho. Las piezas bucales incluyen un par de quelíceros dentados que perforan la piel del hospedador, un hipostoma cubierto de dientes recurvos que ancla la garrapata al tejido, y un par de palpos sensoriales que permanecen en la superficie cutánea durante la fijación. Una vez anclada, la garrapata dura puede alimentarse durante varios días. Durante ese tiempo, su saliva (que contiene sustancias anestésicas, anticoagulantes y moduladoras de la respuesta inmunitaria del hospedador) facilita la ingesta prolongada y, al mismo tiempo, abre la vía para la transmisión de patógenos. En el primer par de patas, un órgano quimiorreceptor llamado órgano de Haller detecta señales del hospedador (CO₂, calor corporal, compuestos volátiles) y guía el comportamiento de búsqueda. Las garrapatas duras atraviesan cuatro estadios: huevo, larva (seis patas), ninfa (ocho patas) y adulto. Cada estadio necesita al menos una toma de sangre para pasar al siguiente. Según la especie, todo el ciclo puede completarse sobre un solo hospedador, sobre dos o sobre tres hospedadores diferentes, lo que multiplica las oportunidades de adquirir y transmitir microorganismos. Una hembra fecundada puede depositar varios miles de huevos en una sola puesta. La relevancia sanitaria de las garrapatas reside en su capacidad para transmitir bacterias, virus, protozoos y, en casos raros, toxinas que producen parálisis. Entre las enfermedades de mayor repercusión se encuentran la borreliosis de Lyme (transmitida por garrapatas del género Ixodes), la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (asociada a garrapatas del género Hyalomma, con casos autóctonos en la península ibérica), la tularemia y las rickettsiosis. El protozoo Babesia también depende de la garrapata ixódida para completar su ciclo de transmisión. La demostración experimental de que un artrópodo podía vehicular un agente infeccioso se obtuvo precisamente con la garrapata: en 1893, Theobald Smith y F. L. Kilborne probaron que la fiebre de Texas del ganado bovino se transmitía por garrapatas, un hito en la historia de la medicina vectorial. No. Son arácnidos. Los insectos tienen seis patas, antenas y un cuerpo dividido en cabeza, tórax y abdomen. Las garrapatas, como el resto de los ácaros, poseen ocho patas en su fase adulta y carecen de antenas. La saliva de la garrapata contiene compuestos anestésicos y antiinflamatorios que atenúan la respuesta local del hospedador. De este modo, la fijación resulta prácticamente indolora, lo que permite al parásito alimentarse durante horas o días sin ser detectado. La etimología no está del todo resuelta. Joan Corominas la documenta en castellano desde el siglo XV y sugiere un origen prerromano, posiblemente relacionado con voces ibéricas o vascas que designaban tipos de parásitos. Otras propuestas la conectan con el árabe hispánico, pero ninguna ha alcanzado consenso firme entre los etimólogos.Qué es la garrapata y cuál es su posición zoológica
Anatomía funcional y mecanismo de alimentación
Ciclo biológico
Importancia médica como vector
Preguntas frecuentes
¿Las garrapatas son insectos?
¿Por qué la picadura de garrapata puede pasar desapercibida?
¿De dónde viene la palabra garrapata?
Referencias
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