DICCIONARIO MÉDICO

Fiebre hemorrágica

La fiebre hemorrágica viral es un grupo de enfermedades, no una entidad única, causadas por varias familias de virus ARN que comparten un rasgo central: lesionan el endotelio de los vasos sanguíneos y alteran la coagulación, de modo que la hemorragia aparece como manifestación destacada. Su gravedad varía mucho según el virus responsable, desde formas leves hasta cuadros con letalidad muy elevada.

Qué es una fiebre hemorrágica viral

Bajo la denominación de fiebre hemorrágica viral se agrupa un conjunto de infecciones producidas por virus de varias familias —Filoviridae, Arenaviridae, Nairoviridae, Flaviviridae y Hantaviridae, entre otras— que tienen en común un genoma de ARN, un origen zoonótico y un patrón clínico semejante. No se trata, por tanto, de una enfermedad concreta sino de un síndrome: agentes distintos que convergen en una fisiopatología parecida. El término describe el cuadro, no su causa, lo que explica que enfermedades tan dispares como el ébola y la fiebre de Lassa se incluyan bajo la misma etiqueta.

La parte "hemorrágica" del nombre conviene matizarla. No todos los pacientes sangran, y cuando lo hacen el sangrado no siempre es lo que compromete la vida: con frecuencia lo determinante es el fallo circulatorio y multiorgánico. La denominación se consolidó por las formas más graves de estas infecciones, pero el espectro real es amplio. En cuanto a la etimología, "hemorrágica" procede del griego αἷμα (haima, "sangre") y ῥήγνυμι (rhḗgnymi, "romper", "hacer brotar"); "fiebre" viene del latín febris. El compuesto, por tanto, alude literalmente a la rotura de los vasos con flujo de sangre, que es justo lo que ocurre en las formas graves.

El mecanismo: por qué se produce el sangrado

El hilo conductor de estas enfermedades es el daño vascular. Los virus implicados infectan, directa o indirectamente, las células del endotelio que tapizan los vasos y las células del sistema inmunitario. El resultado es doble. Por un lado aumenta la permeabilidad capilar: el plasma se escapa hacia los tejidos, lo que favorece el shock. Por otro se desregula la coagulación, y en los casos graves puede instaurarse una coagulopatía de consumo, con descenso de las plaquetas (trombocitopenia) y agotamiento de los factores de la coagulación. De ahí las petequias, la equimosis, la epistaxis o la hematemesis que pueden aparecer en las fases avanzadas. Explicar este porqué es lo que distingue a una entrada de diccionario de una guía clínica.

Tipos de fiebres hemorrágicas virales

La clasificación más útil se organiza por familia viral. Entre los filovirus (Filoviridae) están el ébola y la enfermedad por virus de Marburg, las formas de mayor letalidad documentada. Los arenavirus (Arenaviridae) incluyen la fiebre de Lassa, endémica en África Occidental, y las fiebres hemorrágicas sudamericanas: argentina, boliviana, venezolana y brasileña. Dentro del orden Bunyavirales, la familia Nairoviridae alberga el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, transmitida por garrapatas, mientras que los hantavirus producen la fiebre hemorrágica con síndrome renal. La familia Flaviviridae aporta el dengue grave y la fiebre amarilla. Esa heterogeneidad —virus distintos, vías distintas, gravedades distintas— es precisamente lo que define al grupo.

Transmisión según el virus

La vía de entrada depende de la familia. Los filovirus se transmiten por contacto directo con fluidos de personas o animales infectados. El virus de Crimea-Congo llega al ser humano por la picadura de garrapatas del género Hyalomma o por contacto con sangre de ganado infectado. Los arenavirus tienen reservorio en roedores y se contagian por inhalación o ingestión de material contaminado con sus excretas. Algunas de estas enfermedades —ébola, Marburg, fiebre de Lassa, Crimea-Congo— presentan además transmisión de persona a persona, sobre todo en el medio sanitario; otras, como la fiebre amarilla, dependen estrictamente de un vector y no se contagian entre personas. El concepto de zoonosis es común a todas: el origen está en un reservorio animal.

Abordaje general

No existe un antiviral universal para este grupo de enfermedades. El abordaje es fundamentalmente de soporte: reposición de líquidos, corrección de los desequilibrios electrolíticos y manejo de las complicaciones hemorrágicas y del shock. Algunos arenavirus responden a un antiviral concreto si se administra de forma precoz. En cuanto a la prevención específica, solo se dispone de vacuna autorizada para la fiebre amarilla y para la fiebre hemorrágica argentina; para la mayoría del resto, incluido el grupo de los filovirus salvo el ébola, no hay inmunización disponible. Estos aspectos se mencionan a título conceptual; los protocolos corresponden a guías clínicas y de salud pública.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la expresión "fiebre hemorrágica"?

Es una denominación descriptiva. Combina "fiebre", del latín febris, con "hemorrágica", del griego αἷμα (haima, "sangre") y ῥήγνυμι (rhḗgnymi, "romper"). Alude al sangrado por rotura de los vasos que caracteriza las formas graves, aunque no todos los pacientes lleguen a sangrar.

¿Es lo mismo una fiebre hemorrágica que el ébola?

No exactamente. El ébola es una de las fiebres hemorrágicas virales, probablemente la más conocida, pero el término abarca muchas enfermedades causadas por virus distintos. Decir "fiebre hemorrágica" es como decir "neumonía": señala un tipo de cuadro, no un único agente.

¿Todas las fiebres hemorrágicas son igual de graves?

No. El espectro es muy amplio. El ébola y el Marburg alcanzan letalidades que en algunos brotes superan el 80 %, mientras que la mayoría de las infecciones por el virus de Lassa cursan de forma leve o asintomática. La gravedad depende del virus, de la carga infectante y del acceso a una asistencia adecuada.

¿Se transmiten todas de persona a persona?

No. Algunas, como el ébola, el Marburg o la fiebre de Lassa, sí pueden transmitirse entre personas por contacto con fluidos. Otras, como la fiebre amarilla, dependen de un vector y no pasan directamente de un enfermo a otra persona.

¿Existe vacuna contra las fiebres hemorrágicas?

Solo para algunas. Hay vacuna autorizada para la fiebre amarilla, para la fiebre hemorrágica argentina y, desde 2019, para la especie Zaire del virus del Ébola. Para la mayoría de estas enfermedades no se dispone de inmunización, por lo que la prevención se basa en evitar el contacto con el reservorio o el vector.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Fiebres hemorrágicas. MedlinePlus en español.
  2. Organización Mundial de la Salud. Enfermedad por el virus del Ébola. Datos y cifras.
  3. Mayo Foundation for Medical Education and Research. Fiebres hemorrágicas virales. Mayo Clinic.
  4. Real Academia Española. Hemorrágico. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la fiebre hemorrágica viral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Ébola: una de las fiebres hemorrágicas virales de mayor letalidad.
  • Virus de Marburg: filovirus causante de una fiebre hemorrágica grave.
  • Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo: la única con casos autóctonos en España.
  • Fiebre de Lassa: fiebre hemorrágica por arenavirus, endémica en África Occidental.
  • Filovirus: familia de los virus del Ébola y de Marburg.
  • Arenavirus: familia viral que incluye el virus de Lassa.
  • Coagulopatía: alteración de la coagulación característica de los casos graves.
  • Endotelio: el revestimiento vascular dañado en estas infecciones.
  • Zoonosis: el origen animal común a estas enfermedades.

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