DICCIONARIO MÉDICO
Epistaxis
La epistaxis es toda hemorragia que tiene su origen en la mucosa de las fosas nasales. Afecta en algún momento de la vida a cerca del 60 % de la población, aunque solo un porcentaje pequeño requiere asistencia médica. La mayoría de los episodios son anteriores, breves y autolimitados. En términos clínicos, la epistaxis designa cualquier sangrado que proceda de la mucosa nasal o de la nasofaringe. El vocablo llega al castellano desde el griego ἐπιστάζω (epistázo), "gotear sobre" o "caer gota a gota", formado por ἐπί (epí, "sobre") y στάζω (stázo, "gotear"). La forma latina epistaxis ya aparece en textos médicos renacentistas, aunque el fenómeno se describe desde la medicina hipocrática; en los escritos del Corpus Hippocraticum, la hemorragia nasal se interpretaba como un mecanismo de "crisis" que podía resolver una enfermedad aguda al eliminar humores sobrantes. Esa interpretación se mantuvo, con variaciones, hasta bien entrado el siglo XVIII. Las fosas nasales reciben irrigación de dos sistemas arteriales: la carótida externa, a través de la arteria esfenopalatina (rama terminal de la maxilar interna), y la carótida interna, mediante las arterias etmoidales anterior y posterior (ramas de la oftálmica). En la porción anteroinferior del tabique nasal confluyen ramas terminales de ambos territorios y forman una red vascular superficial que el otorrinolaringólogo alemán Wilhelm Kiesselbach describió en 1884. Esta zona, llamada desde entonces área de Kiesselbach o plexo de Little, es el punto de origen de aproximadamente el 90 % de las epistaxis. ¿Por qué sangra con tanta facilidad? La mucosa del área de Kiesselbach es fina, está sometida al flujo constante de aire inspirado (que la reseca) y se encuentra expuesta al contacto mecánico directo. Los vasos carecen de protección muscular significativa, de modo que una mínima erosión basta para provocar sangrado. La distinción entre epistaxis anterior y posterior no es meramente topográfica: condiciona la gravedad y el manejo del episodio. La epistaxis anterior procede de la zona de Kiesselbach, se exterioriza por las narinas y, por lo general, cede con presión digital sostenida durante unos minutos. Es la forma habitual en niños y adultos jóvenes. La epistaxis posterior se origina más atrás, habitualmente de ramas de la arteria esfenopalatina en la zona del cornete medio o del tabique posterior. El sangrado tiende a fluir hacia la orofaringe y puede deglutirse sin que el paciente perciba pérdida de sangre evidente por las narinas, lo cual dificulta su cuantificación. Es menos frecuente, pero más aparatosa cuando se presenta, y su incidencia aumenta a partir de la quinta década de la vida, en relación con la aterosclerosis y el uso de fármacos anticoagulantes o antiagregantes. La causa más frecuente de epistaxis es la manipulación digital de la nariz, seguida de la sequedad ambiental, las infecciones respiratorias superiores y los traumatismos directos. Las desviaciones del tabique, los cuerpos extraños intranasales (frecuentes en la edad pediátrica) y los procesos inflamatorios crónicos como la rinitis alérgica también predisponen al sangrado nasal. Entre los factores sistémicos, la hipertensión arterial no es propiamente una causa de epistaxis, pero contribuye a que un sangrado ya iniciado sea más difícil de detener. Los trastornos de la coagulación (congénitos o adquiridos), la trombocitopenia y el uso de anticoagulantes orales son factores que agravan cualquier epistaxis. Mención aparte merece la telangiectasia hemorrágica hereditaria (enfermedad de Rendu-Osler-Weber), en la que la epistaxis recurrente es uno de los rasgos cardinales, consecuencia de malformaciones arteriovenosas en la mucosa nasal. Del verbo griego ἐπιστάζω, "gotear sobre", compuesto por ἐπί ("sobre") y στάζω ("gotear"). Describe el sangrado que "gotea" desde la mucosa nasal. Es un término ya presente en los textos médicos del Renacimiento. Sí, son sinónimos en la práctica clínica. "Epistaxis" es el término técnico y "hemorragia nasal" o "sangrado nasal" la denominación coloquial. Algunos autores hacen una distinción menor: reservan "epistaxis" para el sangrado originado en la mucosa nasal propiamente dicha y "hemorragia nasal" para cualquier sangrado que se exteriorice por las narinas, incluido el procedente de la nasofaringe. En el uso cotidiano, ambos se emplean indistintamente. No. La gran mayoría de los episodios son leves y ceden espontáneamente en pocos minutos. La calefacción reduce la humedad ambiental en espacios cerrados, lo que reseca la mucosa nasal y la hace más frágil. A eso se suman las infecciones respiratorias propias de la estación fría, que inflaman la mucosa y favorecen su erosión. Si desea profundizar en conceptos asociados a la epistaxis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la epistaxis
Vascularización nasal y el área de Kiesselbach
Epistaxis anterior y epistaxis posterior
Factores locales y sistémicos asociados
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epistaxis?
¿Es lo mismo epistaxis que hemorragia nasal?
¿La epistaxis es siempre un motivo de urgencia?
¿Por qué las epistaxis son más frecuentes en invierno?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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