DICCIONARIO MÉDICO

Shock

Shock es el término médico para la incapacidad del sistema circulatorio de aportar a los tejidos el oxígeno y los nutrientes que necesitan, con independencia de la causa que lo provoque. El resultado, en cualquiera de sus formas, es el mismo: las células dejan de recibir lo que piden y cambian su metabolismo para sobrevivir sin ello, algo que solo pueden sostener durante un tiempo limitado.

Qué es shock

La palabra tiene raíces germánicas: del antiguo alto alemán scoc, «sacudida, golpe», pasó al francés antiguo como choquer y de ahí al francés choc. Se usaba en el siglo XVI para el choque violento entre tropas o entre un par de guerreros. Su entrada en la medicina llegó mucho después, de la mano de un cirujano militar.

En 1740, Henri-François Le Dran, cirujano del ejército francés, describió en su tratado sobre heridas de arma de fuego el aturdimiento que presentaban los soldados heridos, y usó para ello la palabra saisissement. En la segunda edición de 1743 ya empleaba choc. Ese mismo año, el traductor inglés John Clarke vertió el término al inglés como shock, y con esa forma se instaló en la literatura médica en lengua inglesa, y después en la española, donde convive con su calco «choque».

Clínicamente, el shock aparece cuando el aporte de oxígeno cae por debajo de lo que los tejidos necesitan para respirar de forma aeróbica. La célula, privada de oxígeno, recurre a la glucólisis anaeróbica, una vía mucho menos eficiente que además genera ácido láctico. Ese lactato, medible en sangre, es uno de los marcadores que reflejan la profundidad del cuadro.

Mecanismo de la hipoperfusión

El organismo responde a la caída de perfusión con un reflejo neurohumoral inmediato: descarga simpática, liberación de catecolaminas y activación del eje renina-angiotensina-aldosterona. La frecuencia cardíaca sube, los vasos periféricos se contraen y la sangre se redirige hacia el cerebro y el corazón, a costa de la piel, el músculo y el intestino.

Ese reparto de urgencia tiene un límite. Si la causa no se corrige, la vasoconstricción compensadora termina agravando la falta de oxígeno en los tejidos que ha sacrificado, y la acidosis progresiva daña el endotelio y altera la coagulación. Es el punto en el que el shock deja de ser un mecanismo de defensa y se convierte en una lesión en sí mismo.

Clasificación

La fisiopatología distingue cuatro grandes categorías, según qué eslabón de la circulación falle.

El shock hipovolémico ocurre cuando disminuye el volumen de sangre disponible dentro de los vasos, por hemorragia o por pérdida de otros líquidos corporales. El shock cardiogénico, en cambio, tiene el volumen intacto: lo que falla es la capacidad del corazón para bombearlo. El shock distributivo nace de una vasodilatación patológica que reparte mal la sangre disponible, aunque el volumen total y la bomba cardíaca funcionen con normalidad.

La cuarta categoría, el shock obstructivo, comparte con el cardiogénico la caída del gasto cardíaco, pero el origen no está en el propio corazón, sino en un obstáculo externo que impide su llenado o su vaciado. El taponamiento cardíaco y la embolia pulmonar masiva son sus dos causas más citadas.

La distinción es sobre todo didáctica. En la práctica, un mismo paciente puede combinar componentes de varios tipos a la vez: el shock séptico, por ejemplo, suele arrastrar un componente hipovolémico por las pérdidas digestivas asociadas a la infección, y en fases avanzadas añade disfunción miocárdica.

Shock frente a hipotensión y síncope

Conviene no confundir shock con una simple bajada de tensión. La presión arterial puede mantenerse dentro de límites normales durante buena parte del shock compensado, sostenida por la vasoconstricción periférica, mientras la perfusión de los órganos ya está comprometida. Tampoco equivale al síncope: este es una pérdida brusca y transitoria de consciencia por hipoperfusión cerebral puntual, de la que el paciente se recupera espontáneamente en segundos, algo que no ocurre en el shock.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene exactamente la palabra shock?

De una raíz germánica que significaba golpe o sacudida, adoptada por el francés como choc en el siglo XVI para describir choques militares. Su uso médico se atribuye al cirujano Henri-François Le Dran, que en 1743 la aplicó al estado de un soldado tras una herida grave. El inglés la tomó ese mismo año a través de la traducción de John Clarke, y desde ahí se extendió al resto de idiomas médicos, incluido el español, donde el calco «choque» nunca llegó a desplazar del todo a la forma inglesa.

¿El shock siempre cursa con tensión arterial baja?

No necesariamente, y menos al principio. En las fases iniciales, la vasoconstricción compensadora puede mantener la presión arterial casi normal aunque la perfusión de los tejidos ya esté fallando.

¿Cuántos tipos de shock existen?

La clasificación clásica reconoce cuatro: hipovolémico, cardiogénico, distributivo y obstructivo. No son compartimentos estancos: un mismo paciente puede presentar más de uno a la vez, y de hecho es lo habitual en los cuadros graves y prolongados.

¿Por qué sube el lactato en sangre durante el shock?

Porque las células, sin oxígeno suficiente para la respiración aeróbica, recurren a la glucólisis anaeróbica para seguir produciendo energía. Esa vía genera ácido láctico como subproducto, y su acumulación en sangre es uno de los indicadores de la gravedad del cuadro.

Referencias

  1. MedlinePlus. Shock. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. Manual MSD versión para profesionales. Shock.
  3. Sepsis y shock. Etimología y origen del término. Revista Chilena de Anestesia.
  4. Young P, Pozo MO, Murias G. Shock y el origen del término. Fronteras en Medicina, 2020.

Entradas relacionadas

  • Shock hipovolémico. La forma de shock causada por la pérdida de volumen circulante.
  • Shock cardiogénico. El fallo del corazón como bomba impulsora de la sangre.
  • Shock distributivo. La categoría que agrupa el shock séptico, el anafiláctico y el neurogénico.
  • Shock séptico. El subtipo distributivo desencadenado por una infección grave.
  • Hipoperfusión. El aporte insuficiente de sangre a un tejido u órgano, base común de todo shock.
  • Fallo multiorgánico. La complicación que puede seguir a un shock no corregido a tiempo.
  • Lactato. El marcador en sangre que refleja el metabolismo anaeróbico celular.
  • Gasto cardíaco. El volumen de sangre que el corazón bombea por minuto, determinante en varios tipos de shock.

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