DICCIONARIO MÉDICO

Ebola

El ébola es una enfermedad infecciosa aguda y a menudo mortal, causada por el virus del Ébola, perteneciente a la familia de los filovirus (Filoviridae). Es una de las fiebres hemorrágicas virales de mayor letalidad: en los brotes registrados ha oscilado entre el 25 % y el 90 %, con una media próxima al 50 %. Se transmite a las personas desde un reservorio animal y se propaga después por contacto directo con fluidos corporales.

Qué es el ébola y cómo se clasifica

El ébola, o enfermedad por el virus del Ébola (EVE), es una zoonosis viral que afecta al ser humano y a otros primates. El agente causal es un virus ARN monocatenario de polaridad negativa del género Orthoebolavirus, dentro de la familia Filoviridae, llamada así por la morfología filamentosa de sus viriones. Clínicamente se encuadra entre las fiebres hemorrágicas virales, el grupo de enfermedades que comparten el daño al endotelio vascular y la tendencia al sangrado. La Organización Mundial de la Salud lo considera patógeno prioritario y agente de máxima contención biológica.

Por qué el virus del Ébola es muy letal pero contenible: amplificación de brotes desde el reservorio en murciélagos frugívoros, solapamiento de los síntomas iniciales con paludismo, fiebre tifoidea y meningitis, y las barreras que funcionan, incluida la vacuna rVSV-ZEBOV con 97,5% de eficacia frente a Zaire ebolavirus, con letalidad media en torno al 50%.

Se reconocen seis especies dentro del género. La de tipo Zaire es la más letal y la responsable de los grandes brotes. Le siguen la de tipo Sudán, la de tipo Bundibugyo —descrita en 2007 en ese distrito del oeste de Uganda— y la de tipo Taï Forest, identificada en un único caso humano tras la necropsia de chimpancés en Costa de Marfil. La de tipo Reston, hallada en macacos importados a esa localidad de Virginia y en cerdos, no produce enfermedad conocida en el ser humano. La de tipo Bombali, detectada en murciélagos en Sierra Leona, completa el grupo y tampoco se ha asociado a enfermedad humana. En la práctica, solo las cuatro primeras han causado brotes relevantes en personas.

El nombre tiene un origen geográfico, no clínico, y su historia está bien documentada. En septiembre y octubre de 1976, un equipo internacional investigó un brote de fiebre hemorrágica en la misión de Yambuku, en el norte de la entonces República del Zaire (hoy República Democrática del Congo). El virólogo Peter Piot, que entonces tenía 27 años y trabajaba en el Instituto de Medicina Tropical de Amberes, relató después en sus memorias que el virus se bautizó con el nombre de un río cercano —el Ébola, "río negro" en lingala— para no estigmatizar la aldea. Piot reconoció más tarde que el río Ébola ni siquiera era el más próximo a la misión: fue una elección hecha en un estado de agotamiento extremo. La palabra carece, por tanto, de raíz griega o latina; su etimología es la de un topónimo congoleño incorporado a la nomenclatura médica en 1976. Aquel año hubo en realidad dos brotes fundacionales: el de Yambuku y otro previo en Nzara, en el actual Sudán del Sur, causado por una especie distinta. El primer paciente identificado en Yambuku fue Mabalo Lokela, director de una escuela local, atendido inicialmente como un caso de paludismo; la reutilización de agujas sin esterilizar en el dispensario amplificó la transmisión.

Transmisión del ébola: de los animales a las personas

El ciclo natural arranca en un reservorio animal. Los datos disponibles señalan a los murciélagos frugívoros como reservorio natural probable, con primates no humanos como huéspedes accidentales —y a menudo víctimas— del virus. El salto a la especie humana es un fenómeno de zoonosis: ocurre por contacto con animales infectados, vivos o muertos, incluida la manipulación de carne de caza.

Ya en la población humana, el contagio se produce por contacto directo de piel lesionada o mucosas con sangre, vómito, heces, sudor, saliva, leche materna o semen de una persona enferma o fallecida, o con superficies y objetos contaminados con esos fluidos. No se ha documentado transmisión por vía aérea en condiciones naturales, lo que diferencia al ébola de las infecciones respiratorias. Una persona no transmite la enfermedad mientras permanece asintomática. El período de incubación va de 2 a 21 días. El virus puede persistir en lugares inmunológicamente protegidos de algunos supervivientes —testículos, interior del ojo, sistema nervioso central— y se ha documentado transmisión a través del semen hasta quince semanas después de la recuperación clínica. Las prácticas funerarias que implican contacto con el cadáver han sido un motor importante de transmisión en los grandes brotes, lo que explica el papel de la cuarentena y el aislamiento en su control.

Manifestaciones clínicas de la enfermedad

El cuadro comienza de forma brusca. La fase inicial es inespecífica: fiebre, cefalea intensa, dolores musculares y articulares, astenia marcada y, con frecuencia, odinofagia. En pocos días se añaden vómitos, diarrea acuosa abundante y dolor abdominal, que conducen a deshidratación y trastornos electrolíticos. Una parte de los pacientes desarrolla, hacia el quinto a séptimo día, manifestaciones hemorrágicas —sangrado de mucosas, en los puntos de punción, hemorragia digestiva—, aunque las hemorragias masivas son menos frecuentes de lo que sugiere el nombre popular de la enfermedad. Los casos graves evolucionan a fallo multiorgánico y shock. Quienes superan la infección pueden arrastrar secuelas prolongadas: fatiga, artralgias, problemas oculares y de la visión, entre otras.

Diagnóstico y detección del ébola

El diagnóstico clínico es difícil en los primeros días porque los síntomas iniciales se confunden con los del paludismo, la fiebre tifoidea o la meningitis. La confirmación es de laboratorio: detección del genoma viral por reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa, aislamiento del virus en cultivo celular y técnicas de detección de antígenos y anticuerpos. Por la peligrosidad del agente, estas pruebas se procesan en laboratorios de máxima seguridad biológica. La sospecha se apoya en el cuadro clínico junto con el antecedente epidemiológico —estancia en zona de brote o contacto con un caso— en los 21 días previos.

Abordaje y vacunas

No existe un antiviral curativo universal. El abordaje es fundamentalmente de soporte: rehidratación, corrección de los desequilibrios electrolíticos, manejo de las complicaciones y de las infecciones secundarias. En los brotes recientes se han empleado anticuerpos monoclonales que han mejorado la supervivencia. En cuanto a la prevención específica, en noviembre y diciembre de 2019 se autorizó la primera vacuna frente al ébola, rVSV-ZEBOV (nombre comercial Ervebo), un virus de la estomatitis vesicular recombinante que expresa una glucoproteína de la especie Zaire; protege solo frente a esa especie y se administra con estrategia de vacunación en anillo. Estos aspectos terapéuticos corresponden a guías clínicas y de salud pública; el diccionario los menciona a título conceptual, sin protocolos ni pautas.

Prevención y control de los brotes

El control de un brote combina varias líneas de actuación: la identificación temprana de casos mediante vigilancia activa, el aislamiento de los pacientes, el rastreo y seguimiento de contactos, el equipo de protección del personal sanitario, las prácticas funerarias seguras y la educación de la comunidad para reducir la exposición. El brote más extenso conocido fue el de África Occidental de 2014-2016, originado a finales de 2013 en Guinea y propagado a Liberia y Sierra Leona, con alrededor de 28.000 casos y más de 11.000 muertes y un colapso de los sistemas sanitarios de los tres países. Entre 2018 y 2020, la República Democrática del Congo afrontó otro brote prolongado en Kivu Norte e Ituri, el segundo en magnitud. El ébola se ha consolidado como el ejemplo de referencia de epidemia viral emergente del siglo XXI.

Diferenciación con otras fiebres hemorrágicas

El ébola se confunde a menudo con la enfermedad por virus de Marburg, el otro gran filovirus: ambos producen cuadros clínicamente casi indistinguibles, pero los virus pertenecen a géneros separados dentro de Filoviridae y Marburg tiene una sola especie. Frente a la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, transmitida por garrapatas, el ébola carece de vector artrópodo. Y a diferencia de la fiebre de Lassa, que en la mayoría de los infectados cursa de forma leve, el ébola presenta una letalidad muy superior. El mecanismo de fondo —daño endotelial y coagulopatía— es común a todas ellas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "ébola"?

De un río. El virus se identificó en 1976 en Yambuku (actual República Democrática del Congo) y los investigadores lo nombraron por el río Ébola, próximo a la zona, para no asociar la enfermedad al nombre de la aldea. No tiene raíz griega ni latina: es un topónimo congoleño, "río negro" en lengua lingala.

¿El ébola y el virus de Marburg son lo mismo?

No, aunque están muy emparentados. Los dos son filovirus y causan fiebres hemorrágicas casi idénticas en la clínica, pero pertenecen a géneros distintos dentro de la familia Filoviridae. Comparten vías de transmisión y medidas de control, pero las vacunas y terapias no son intercambiables.

¿El ébola se contagia por el aire?

No en condiciones naturales. El contagio requiere contacto directo con fluidos corporales de una persona enferma o fallecida, o con superficies contaminadas. No se propaga como un resfriado o la gripe, y una persona no transmite el virus mientras no presenta síntomas.

¿Puedo contagiarme al compartir objetos cotidianos?

El riesgo existe solo si esos objetos están contaminados con fluidos de una persona enferma. La limpieza con desinfectantes adecuados y el uso de guantes reducen mucho esa posibilidad. Fuera de un contexto de brote y de contacto con un caso, el riesgo es muy bajo.

¿Es seguro viajar a un país que tuvo un brote reciente?

Si el brote ha finalizado y no hay transmisión activa, el riesgo para el viajero es bajo. Conviene revisar los avisos oficiales antes del viaje y mantener una higiene de manos cuidadosa y seguridad alimentaria durante la estancia.

¿Los alimentos o los paquetes comerciales pueden transmitir el virus?

No hay evidencia de transmisión a través de alimentos o mercancías importadas legalmente. El riesgo se asocia al contacto directo con fluidos de personas enfermas, no a productos de consumo.

¿Una mascota puede contagiarse o transmitir el ébola?

En países sin transmisión local el riesgo es extremadamente bajo. Ante una exposición directa a fluidos de un caso, las autoridades sanitarias pueden indicar observación o pruebas al animal. No es una vía de transmisión relevante en la práctica.

¿Cuánto tiempo debe esperar un superviviente antes de donar sangre u órganos?

Depende de los protocolos locales y de la confirmación de que el virus se ha negativizado en sangre y otros fluidos. El virus puede persistir semanas en lugares protegidos del organismo, por lo que la decisión corresponde al equipo de seguimiento especializado.

¿El ébola tiene cura?

No existe un tratamiento curativo universal. La atención de soporte precoz mejora de forma notable la supervivencia, y en los últimos brotes se han usado anticuerpos monoclonales con resultados favorables. Desde 2019 hay además una vacuna autorizada frente a la especie Zaire. La letalidad sigue siendo alta y variable según la especie y la calidad de la asistencia.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Enfermedad por el virus del Ébola. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Organización Mundial de la Salud. Enfermedad por el virus del Ébola. Datos y cifras.
  3. Organización Panamericana de la Salud / OMS. Enfermedad por el virus del Ébola.
  4. Real Academia Española. Ébola. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al ébola, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Filovirus: familia de virus filamentosos que incluye los virus del Ébola y de Marburg.
  • Virus de Marburg: el otro filovirus patógeno humano, causante de un cuadro casi idéntico.
  • Fiebre hemorrágica viral: el síndrome al que pertenece la enfermedad por el virus del Ébola.
  • Zoonosis: enfermedad transmitida de los animales al ser humano, como el ébola.
  • Reservorio: el huésped natural donde el virus persiste entre brotes.
  • Contagio: la transmisión de la infección de una persona a otra.
  • Cuarentena: medida de aislamiento aplicada en el control de los brotes.
  • Epidemia: el ébola como ejemplo de epidemia viral emergente.
  • Vacuna: la inmunización frente a la especie Zaire del virus.

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