DICCIONARIO MÉDICO
Ameba
Las amebas son protozoos unicelulares que se desplazan y capturan alimento mediante prolongaciones citoplasmáticas llamadas seudópodos. Varias especies parasitan al ser humano; la más relevante, Entamoeba histolytica, es el agente causal de la amebiasis. Otras amebas de vida libre, pertenecientes a los géneros Acanthamoeba, Naegleria y Balamuthia, producen infecciones infrecuentes pero de mortalidad muy elevada. En su acepción biológica más amplia, el término ameba designa a cualquier organismo eucariota unicelular capaz de modificar constantemente su forma gracias a la emisión de seudópodos. La palabra procede del griego ἀμοιβή (amoibḗ, «cambio, transformación»), y llegó al latín científico como amoeba en 1822, cuando el naturalista francés Bory de Saint-Vincent creó formalmente el género Amiba. El castellano adoptó la forma ameba, que es la preferida en todo el ámbito hispánico salvo en México, donde se emplea amiba. La primera observación conocida de un organismo ameboide se debe al naturalista y miniaturista alemán August Johann Rösel von Rosenhof, quien en 1755 publicó dibujos de un protozoo de agua dulce al que llamó der kleine Proteus («el pequeño Proteo»), en alusión al dios marino griego capaz de cambiar de forma a voluntad. Tres años después, Linneo incluyó aquel organismo en su sistema de clasificación con el nombre Volvox chaos, un binomio que refleja la dificultad taxonómica que las amebas planteaban ya desde el principio. El cuerpo de una ameba carece de pared celular rígida. Su citoplasma se organiza en dos regiones: un ectoplasma periférico, de aspecto hialino y consistencia gelatinosa, y un endoplasma central más granular que contiene el núcleo, las vacuolas digestivas y, en las especies de vida libre, una vacuola contráctil encargada de regular la presión osmótica. Los seudópodos se forman por flujo direccional del endoplasma hacia la periferia, lo que empuja el ectoplasma y genera la prolongación locomotora. No se trata de un mecanismo sencillo: la biología celular lleva más de un siglo intentando describirlo con precisión y el debate sobre los modelos de flujo citoplasmático sigue abierto. Muchas amebas alternan entre dos formas durante su ciclo vital. El trofozoíto es la forma vegetativa, metabólicamente activa, que se alimenta y se reproduce por fisión binaria. Cuando las condiciones del medio se vuelven desfavorables (desecación, cambio de pH, agotamiento de nutrientes), el trofozoíto se recubre de una pared resistente y pasa a la forma de quiste, capaz de sobrevivir semanas o meses fuera del hospedador. En Entamoeba histolytica, el quiste maduro contiene cuatro núcleos y constituye la forma infectante que se transmite por vía fecal-oral. Entamoeba es, con diferencia, el género más relevante en patología humana. E. histolytica recibió ese nombre del protozoólogo Fritz Schaudinn en 1903; la etimología combina ἔντος (entós, «dentro»), ἀμοιβή (amoibḗ, «cambio») e ἱστός + λύσις (histós + lýsis, «disolución del tejido»), una referencia directa a la capacidad del parásito para destruir la mucosa intestinal. El género incluye también especies no patógenas, como E. dispar y E. moshkovskii, morfológicamente indistinguibles de E. histolytica al microscopio óptico convencional; solo las técnicas moleculares permiten diferenciarlas con fiabilidad. Fuera del género Entamoeba, tres amebas de vida libre merecen mención en un contexto clínico. Naegleria fowleri, conocida mediáticamente como «ameba comecerebros», habita en aguas dulces templadas y penetra por la mucosa nasal durante la inmersión, provocando una meningoencefalitis amebiana primaria de curso fulminante y mortalidad superior al 97 %. Acanthamoeba causa queratitis en portadores de lentes de contacto (un cuadro que representa hasta el 18 % de las queratitis infecciosas en países industrializados) y, en inmunodeprimidos, encefalitis granulomatosa. Balamuthia mandrillaris, descrita en 1993, produce también encefalitis granulomatosa, con menos de 200 casos publicados en todo el mundo hasta la fecha. Que las amebas podían causar enfermedad humana no se sospechó hasta la segunda mitad del siglo XIX. En 1875, el médico ruso Fedor Lösch atendió en San Petersburgo a un granjero con disentería crónica y encontró abundantes amebas en sus heces, a las que llamó Amoeba coli. Lösch reprodujo parcialmente la enfermedad al inocular heces del paciente en el recto de un perro, pero no llegó a considerar al protozoo como causa directa de la infección. Tuvieron que pasar casi tres décadas para que Schaudinn estableciera la especie E. histolytica y la separara de las amebas comensales intestinales. Del griego ἀμοιβή (amoibḗ), que significa «cambio» o «transformación». El nombre alude a la capacidad del organismo para modificar continuamente su forma. Entró en la nomenclatura científica en 1822 de la mano del naturalista Bory de Saint-Vincent, y en español se documenta desde mediados del siglo XIX. No. La gran mayoría de las especies de amebas son de vida libre y carecen de capacidad patógena. Incluso dentro del género Entamoeba, especies como E. dispar colonizan el intestino humano sin producir enfermedad. Las que revisten importancia clínica son un puñado: E. histolytica, Naegleria fowleri, Acanthamoeba y Balamuthia mandrillaris. Sí, designan el mismo organismo. Según la Real Academia Española, ameba es la forma mayoritaria en todo el ámbito hispánico, mientras que amiba se emplea sobre todo en México. Ambas derivan del griego ἀμοιβή y son correctas. Al microscopio, E. histolytica y E. dispar son prácticamente idénticas. La única pista morfológica es la presencia de eritrocitos fagocitados dentro del trofozoíto, dato sugestivo de E. histolytica. Para una identificación segura se necesitan técnicas de detección de antígenos (ELISA) o amplificación de ADN por PCR, que permiten distinguir las especies con fiabilidad. Si desea profundizar en conceptos asociados a las amebas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una ameba
Morfología y formas de vida
Géneros de interés médico
El descubrimiento de la ameba como agente patógeno
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ameba?
¿Todas las amebas son peligrosas para la salud?
¿Es lo mismo ameba que amiba?
¿Cómo se diferencia Entamoeba histolytica de las amebas no patógenas?
Referencias
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