DICCIONARIO MÉDICO
Disentería
La disentería es un síndrome intestinal caracterizado por deposiciones frecuentes, escasas en volumen y visiblemente teñidas de sangre y moco, casi siempre con dolor abdominal y tenesmo rectal. No designa una enfermedad concreta, sino una forma clínica en la que pueden desembocar varias infecciones del colon. El término no se refiere al simple aumento del número de deposiciones. Lo que define la disentería es una diarrea de tipo inflamatorio, con eliminación de sangre visible, moco y pus en heces escasas y frecuentes, acompañada de dolor cólico, urgencia defecatoria y sensación persistente de necesidad de evacuar aunque el recto esté vacío (tenesmo). La Organización Mundial de la Salud emplea la presencia de sangre visible en las heces como criterio operativo de disentería, útil sobre todo en contextos de vigilancia epidemiológica. Etimológicamente procede del griego δυσεντερία (dysentería), palabra compuesta por δυς- (dys, "dificultad", "malestar") y ἔντερον (énteron, "intestino"). Su sentido literal es "mal del intestino". Hipócrates ya la describió en el Corpus hippocraticum como una de las afecciones más temidas del mundo antiguo, y su nombre se ha mantenido casi inalterado hasta hoy. La Real Academia Española la recoge como enfermedad infecciosa específica con diarrea, pujos y presencia de sangre. La sangre visible en las deposiciones es la firma de una lesión de la mucosa del colon. Las diarreas acuosas por virus o toxinas bacterianas actúan sobre el intestino delgado y provocan pérdida de agua y electrolitos, pero no rompen el epitelio. La disentería, en cambio, obedece a microorganismos que invaden la pared del colon, destruyen las células epiteliales y forman úlceras superficiales. Al sangrado se suma la respuesta inflamatoria: leucocitos, moco y detritus celulares se mezclan con los restos de sangre y dan a las heces su aspecto característico. La afectación del recto y del colon distal explica los otros dos rasgos clínicos: el tenesmo rectal, que refleja la irritación continua de las terminaciones nerviosas de esa zona, y los pujos dolorosos. La deshidratación es menos protagónica que en las diarreas coleriformes, porque el volumen de cada deposición es pequeño; el problema principal es la afectación mucosa y su repercusión sistémica cuando se prolonga. La clasificación clásica reconoce dos grandes formas etiológicas. La disentería bacilar está producida por bacterias del género Shigella, sobre todo S. sonnei y S. flexneri en países de renta alta y S. dysenteriae serotipo 1 en los brotes epidémicos de zonas de baja renta, donde produce los cuadros más graves por la toxina Shiga. Se transmite por vía fecal-oral, tiene un periodo de incubación corto (entre 1 y 7 días) y un curso habitualmente de 4 a 7 días. En un porcentaje menor de casos pueden producir cuadros clínicamente indistinguibles otros patógenos: Campylobacter jejuni, Escherichia coli enteroinvasiva y enterohemorrágica, Yersinia enterocolitica y determinadas cepas de Salmonella. La disentería amebiana, en cambio, es una parasitosis. Su agente es Entamoeba histolytica, un protozoo que se ingiere en forma de quiste con agua o alimentos contaminados y que en el colon libera los trofozoítos capaces de invadir la mucosa. La transmisión también es fecal-oral, pero el periodo de incubación es más largo (dos a cuatro semanas) y el curso clínico tiende a ser subagudo. Es endémica en amplias zonas de América Latina, el sur y sudeste asiático, África occidental y septentrional; en los países de renta alta se ve sobre todo en viajeros e inmigrantes de esas regiones. Su complicación más temida no es intestinal: el paso de los trofozoítos a la circulación portal puede dar lugar al absceso hepático amebiano, que se manifiesta semanas o meses después. Aunque el aspecto de las heces es similar, hay diferencias que ayudan al clínico a orientarse antes de que el laboratorio confirme el agente causal. En la forma bacilar las deposiciones suelen ser más numerosas y acuosas, la fiebre es más alta y la afectación sistémica (postración, escalofríos) es más marcada. En la forma amebiana las deposiciones son menos frecuentes, con moco y estrías de sangre más discretas, la fiebre es más baja y el curso puede ser insidioso durante días o semanas. Una pista de laboratorio útil es el recuento de leucocitos en las heces: la shigelosis muestra abundantes leucocitos polimorfonucleares, mientras que la colitis amebiana suele mostrar muy pocos, porque los trofozoítos los destruyen. El coprocultivo, el examen microscópico en fresco, la detección de antígenos y las técnicas moleculares completan el estudio. Conviene distinguir la disentería infecciosa de otras causas de diarrea sanguinolenta que no se deben a microbios invasores: la colitis ulcerosa, la colitis isquémica y la enfermedad de Crohn pueden imitarla en las primeras fases. Por eso, ante una diarrea con sangre que no cede en pocos días o que se repite, el estudio va más allá del coprocultivo. Las cifras son elocuentes. Shigella causa entre 80 y 165 millones de episodios al año en todo el mundo y varios cientos de miles de muertes, la mayoría en niños menores de cinco años de países con saneamiento deficiente. La amebiasis afecta al 1% de la población mundial y provoca alrededor de 100.000 muertes anuales, con una prevalencia particularmente elevada en el Bangladesh urbano, donde los estudios han descrito incidencias anuales del 40% entre niños de barrios marginales. El nombre "disentería" acompaña la historia de la humanidad allí donde ha faltado agua limpia. Napoleón perdió más soldados por la disentería que por las bayonetas enemigas en varias de sus campañas. En la Guerra Civil estadounidense fue la primera causa de mortalidad de tropa. Aún hoy, en zonas de conflicto, campos de refugiados y brotes tras desastres naturales, la disentería sigue siendo una de las enfermedades centinela que orienta la actuación sanitaria. Del griego δυσεντερία (dysentería), compuesto por δυς- (dys, "dificultad", "malestar") y ἔντερον (énteron, "intestino"). Su sentido literal es "mal del intestino". Hipócrates la describió con este nombre en el Corpus hippocraticum, hacia el siglo V a. C., y la palabra ha llegado casi inalterada al español actual a través del latín dysenteria. No. La definición clínica exige diarrea con sangre visible acompañada de moco, pujos y tenesmo, y se asocia habitualmente a una infección invasiva del colon. Otras causas de sangre en las heces, como las hemorroides, las fisuras anales o un divertículo sangrante, no son disentería. Tampoco lo son la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn en las primeras fases, aunque puedan imitar el cuadro. Por eso el estudio exige orientar la búsqueda del agente responsable. La bacilar la producen bacterias del género Shigella y con menor frecuencia otros patógenos entéricos; el curso es agudo, con fiebre alta y deposiciones numerosas, y aparecen abundantes leucocitos en las heces. La amebiana la causa el parásito Entamoeba histolytica; el curso es más insidioso, la fiebre suele ser baja y los leucocitos son escasos porque el trofozoíto los destruye. La forma amebiana puede complicarse con abscesos hepáticos semanas o meses después. Sí, ambas formas. La transmisión es fecal-oral: a través de agua o alimentos contaminados, o por contacto directo con las manos de una persona infectada que no se ha lavado adecuadamente. La cantidad de microorganismos necesaria para producir shigelosis es muy baja (unas 200 bacterias bastan), lo que explica su rápida propagación en guarderías, campos de refugiados y comunidades con higiene precaria. La incidencia es baja en la población autóctona, pero no desaparece. Se ve sobre todo en viajeros que regresan de zonas endémicas, en inmigrantes recientes, en brotes vinculados a alimentos contaminados y en poblaciones con condiciones de vida precarias. La emergencia de cepas de Shigella resistentes a varios antibióticos ha revitalizado el interés por la identificación rápida y la vigilancia epidemiológica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la disentería, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la disentería
Mecanismo: por qué las heces son sanguinolentas
Tipos según el agente causal
Diferenciación entre las dos formas y con otros cuadros diarreicos
Epidemiología y contexto histórico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra disentería?
¿Toda diarrea con sangre es una disentería?
¿Cuál es la diferencia entre disentería bacilar y disentería amebiana?
¿Es contagiosa la disentería?
¿Sigue siendo una enfermedad relevante en países con buen saneamiento?
Referencias
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