DICCIONARIO MÉDICO
Amebiasis
La amebiasis es la infección producida por la ameba Entamoeba histolytica. Se contrae al tragar quistes del parásito en agua o alimentos contaminados, y esos quistes despiertan en el intestino grueso. Muchas personas la portan sin darse cuenta; en otras, la ameba invade la pared del colon y provoca una diarrea con sangre, y en ocasiones viaja hasta el hígado. Es una enfermedad ligada a la falta de agua potable y de saneamiento, y continúa siendo común en buena parte del mundo. Se trata de una parasitosis del intestino grueso causada por Entamoeba histolytica, la única ameba del género Entamoeba con capacidad reconocida de enfermar. Conviene una precisión desde el principio: llevar la ameba en el intestino no es lo mismo que padecer amebiasis. La palabra designa la enfermedad, es decir, el momento en que el parásito deja de convivir en paz y empieza a hacer daño. El término se forma con el sufijo griego -íasis, que en el vocabulario médico marca una infección o infestación por un agente concreto, igual que en giardiasis. La voz castellana quedó recogida hacia 1918, y aún hoy circula la variante amibiasis, más frecuente en algunos países de América. No debe cargarse la enfermedad a otras especies parecidas: Entamoeba dispar, gemela inofensiva de la patógena, no produce amebiasis. El contagio sigue la vía fecal-oral. El quiste, la forma resistente del parásito, sale en las heces de una persona infectada y llega a otra a través del agua de bebida, de verduras y frutas regadas o lavadas con agua sucia, o de manos mal higienizadas. Basta con que el saneamiento falle para que el círculo se cierre. El portador sin molestias es una pieza clave de esa cadena, porque elimina quistes sin saber que los tiene. Geográficamente, la amebiasis se concentra en las regiones tropicales y subtropicales con menos recursos, donde el acceso al agua limpia es difícil. Las cifras que se manejan hablan de decenas de millones de casos sintomáticos cada año y de hasta cerca de cien mil muertes, lo que la sitúa históricamente entre las parasitosis más letales, por detrás de la malaria. En los países templados aparece sobre todo en viajeros y en personas procedentes de zonas endémicas. Aun así, solo una minoría de los infectados, en torno al diez por ciento, llega a desarrollar la forma invasiva. La amebiasis no es un cuadro único, sino un abanico que va de lo silencioso a lo grave. En un extremo está la colonización de la luz del colon sin invasión, la situación del portador asintomático, que ni nota nada ni necesita, por sí misma, más que atención epidemiológica. Es, con diferencia, la forma más frecuente. Cuando la ameba atraviesa la mucosa, empieza la amebiasis intestinal invasiva. El parásito labra en la pared úlceras estrechas en boca y anchas en el fondo, con forma de botella, y aparece la disentería amebiana: deposiciones escasas y repetidas, teñidas de sangre y moco, con dolor cólico. Si la infección se cronifica, puede levantar en el intestino grueso una masa inflamatoria, el ameboma, que a veces se confunde con un tumor. La amebiasis extraintestinal ocurre cuando el parásito pasa a la sangre y abandona el intestino. Su destino más común es el hígado, donde forma el absceso amebiano, la complicación fuera del tubo digestivo más habitual; la afectación difusa del órgano recibe el nombre de hepatitis amebiana. En raras ocasiones, los abscesos se forman en el pulmón o el cerebro. Del nombre de la ameba causante más el sufijo -íasis, que en medicina señala una infección por un agente determinado. La forma castellana se documenta hacia 1918. En parte de América se prefiere la variante amibiasis. No. Se puede albergar el parásito y no enfermar nunca; de hecho, es lo que le ocurre a la mayoría de los portadores. La amebiasis, como enfermedad, aparece cuando la ameba invade el tejido, algo que sucede en una fracción de los casos. A ello se suma que muchas amebas halladas en heces son en realidad E. dispar, que no causa enfermedad. Se solapan, pero no del todo. La disentería, la diarrea con sangre y moco, es solo una de las caras de la amebiasis, la que corresponde a la invasión del colon. Ni toda amebiasis cursa con disentería, ya que muchas son asintomáticas, ni toda disentería es amebiana, porque también la producen bacterias como Shigella. Predomina allí, pero no se limita a esas zonas. En los países templados se ve sobre todo en quienes han viajado a regiones endémicas o proceden de ellas. El factor determinante no es tanto el clima como las condiciones de higiene y el acceso al agua potable. Para profundizar en la amebiasis y sus manifestaciones, puede consultar:Qué es la amebiasis
Cómo se adquiere y dónde predomina
Las formas de la enfermedad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra amebiasis?
¿Tener la ameba en el intestino significa tener amebiasis?
¿Amebiasis y disentería son sinónimos?
¿Es una enfermedad exclusiva de países tropicales?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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