DICCIONARIO MÉDICO
Amebiasis
La amebiasis es la infección causada por el protozoo Entamoeba histolytica, que se transmite por vía fecal-oral. Afecta cada año a unos 50 millones de personas en el mundo y provoca entre 55 000 y 73 000 muertes, casi todas en regiones con saneamiento deficiente. La mayoría de las infecciones cursan sin manifestaciones clínicas, pero cuando el parásito invade la mucosa del colon puede producir colitis amebiana, disentería o complicaciones a distancia como el absceso hepático. El término se forma con el nombre del organismo causal, ameba, y el sufijo griego -ίασις (-íasis), que en la terminología médica designa un estado patológico o una infección. La RAE recoge amebiasis como forma preferente; existen variantes (amibiasis, amebosis) que, si bien circulan en algunas publicaciones, se consideran menos recomendables. Según el CORDE de la Real Academia, la primera documentación del vocablo en español data de 1964, en la obra de patología digestiva de Manuel Díaz Rubio. La enfermedad se conoce desde mucho antes de que se aislara su agente. En 1875, el médico ruso Fedor Lösch encontró amebas en las heces de un paciente con disentería crónica en San Petersburgo y las denominó Amoeba coli, sin llegar a atribuirles un papel causal directo. Casi tres décadas después, Fritz Schaudinn separó la especie patógena, Entamoeba histolytica, de las amebas comensales del intestino, un avance que sentó las bases para comprender que no todo portador de amebas padece la enfermedad. La forma infectante es el quiste maduro, una estructura esférica de unas 12 a 15 micras con cuatro núcleos, resistente a la acidez gástrica y a las concentraciones habituales de cloro en el agua potable. La ingestión se produce al consumir agua o alimentos contaminados con materia fecal que contiene quistes viables. También puede transmitirse por contacto directo, incluida la vía sexual oral-anal. Una vez en el intestino delgado, el quiste se abre (excistación) y libera trofozoítos que migran al colon, donde se alimentan de bacterias, restos celulares y secreciones. Aquí se bifurca el destino de la infección. En la mayoría de los casos el parásito permanece en la luz intestinal como comensal, se reproduce y genera nuevos quistes que se eliminan con las heces, perpetuando el ciclo sin producir daño tisular. Es lo que se conoce como portador asintomático. Cuando los trofozoítos invaden la mucosa colónica, en cambio, secretan proteasas de cisteína y lectinas de superficie que destruyen el tejido y generan las características úlceras en botón de camisa: un orificio estrecho en la superficie que se ensancha en profundidad hacia la submucosa. Desde la pared del colon, los trofozoítos pueden alcanzar los vasos mesentéricos y llegar al hígado a través de la vena porta. Amebiasis luminal (no invasiva). Es la forma más frecuente y cursa sin manifestaciones. Cerca del 90 % de las personas infectadas nunca desarrollan enfermedad invasiva, aunque siguen eliminando quistes que pueden contagiar a otros. Colitis amebiana. Los trofozoítos invaden la mucosa del colon, preferentemente en ciego y colon ascendente. La intensidad varía desde una diarrea con moco de evolución lenta hasta un cuadro de disentería con deposiciones sanguinolentas. El engrosamiento inflamatorio crónico de la pared del ciego puede dar lugar a un ameboma, una masa que simula un tumor y que se confunde con frecuencia con una neoplasia de colon. Amebiasis extraintestinal. La diseminación hepática es su manifestación más habitual: el absceso hepático amebiano se presenta con dolor en hipocondrio derecho, fiebre y hepatomegalia. Con menor frecuencia, el parásito puede alcanzar el pulmón, el cerebro o la piel. La hepatitis amebiana constituye una entidad que conviene distinguir del absceso propiamente dicho. Uno de los problemas que ha complicado históricamente el estudio de la amebiasis es la existencia de varias especies de Entamoeba indistinguibles por su morfología. E. histolytica, la única verdaderamente patógena, comparte forma y tamaño con E. dispar (comensal inocua, unas diez veces más frecuente), E. moshkovskii y E. bangladeshi. La única pista morfológica que puede orientar hacia E. histolytica es la presencia de eritrocitos fagocitados dentro del trofozoíto, un hallazgo que indica invasión tisular. Para una identificación de especie fiable se requieren ensayos de detección de antígenos o PCR. Esta confusión no es trivial. Durante décadas, muchas infecciones asintomáticas por E. dispar se atribuyeron a cepas «no patógenas» de E. histolytica, lo que falseó las estadísticas de prevalencia y condujo a tratamientos innecesarios. La amebiasis se concentra en las zonas tropicales y subtropicales de América Central, la región andina, África occidental y septentrional, el subcontinente indio y el sudeste asiático. Las cifras globales oscilan según la fuente: la OMS y los CDC citan aproximadamente 50 millones de infecciones anuales, con una mortalidad de entre 55 000 y 73 000 personas. En los países con infraestructura sanitaria desarrollada, los casos se registran sobre todo en inmigrantes recientes y en viajeros que regresan de áreas endémicas. De la unión de ameba (del griego ἀμοιβή, «cambio») y el sufijo -iasis (del griego -ίασις), que indica enfermedad o proceso patológico. En español se documenta desde 1964. Sí, y de hecho es lo más habitual. Cerca del 90 % de las infecciones por E. histolytica no producen invasión tisular ni manifestaciones clínicas. El portador asintomático, sin embargo, sigue eliminando quistes con las heces y puede transmitir la infección. No exactamente. La disentería amebiana es solo una de las formas clínicas de la amebiasis, la más grave a nivel intestinal, con deposiciones sanguinolentas y dolor cólico intenso. Muchas amebiasis son asintomáticas o se manifiestan con diarrea leve sin sangre. Depende del lugar. Los quistes de E. histolytica resisten las concentraciones de cloro empleadas habitualmente para potabilizar el agua. En regiones donde el saneamiento es deficiente, el agua del grifo puede ser vehículo de transmisión. En áreas con depuración avanzada del agua, el riesgo es mínimo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amebiasis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amebiasis
Transmisión y ciclo infectivo
Formas clínicas de la infección
Cuatro especies, un solo aspecto al microscopio
Distribución geográfica y epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra amebiasis?
¿Una persona puede tener amebas y no estar enferma?
¿Es lo mismo amebiasis que disentería amebiana?
¿La amebiasis se puede adquirir por el agua del grifo?
Referencias
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