DICCIONARIO MÉDICO
Hepatitis amebiana
La hepatitis amebiana es la inflamación difusa del tejido hepático provocada por la llegada al hígado del parásito Entamoeba histolytica. Constituye la manifestación de la amebiasis fuera del intestino más frecuente en su forma inicial, antes de que la lesión se organice en una cavidad. La tradición médica la ha considerado el estado previo, presupurativo, del absceso hepático amebiano. El nombre reúne dos ideas. Hepatitis alude a la inflamación del hígado. El adjetivo amebiana señala la causa: la ameba, del griego amoibê (ἀμοιβή), «cambio» o «alternancia», por el modo en que estos protozoos modifican sin cesar su contorno al desplazarse. La especie responsable, Entamoeba histolytica, lleva en su segundo nombre la clave de su daño: histo (tejido) y lytikós (que disuelve), el organismo capaz de deshacer los tejidos que invade. Ya en 1956, un trabajo clásico de la literatura médica en español definía la hepatitis amebiana como la inflamación del parénquima causada por la presencia del parásito en el hígado, y separaba dos formas: la supurada, que corresponde al absceso, y el estado presupurativo, que es la hepatitis propiamente dicha. Esa distinción sigue siendo útil para entender el término. Todo empieza en el colon. La Entamoeba histolytica invade la mucosa intestinal en su forma activa, el trofozoíto, y desde ahí penetra en las pequeñas venas que recogen la sangre del intestino. Esas venas confluyen en la circulación portal, la corriente que conduce al hígado toda la sangre procedente del tubo digestivo. El parásito viaja con ella y alcanza el órgano. Una vez en el tejido hepático, el trofozoíto se adhiere a las células mediante una proteína de superficie y libera sustancias que provocan muerte celular e inflamación. Al principio el daño es difuso. Si progresa, los focos de destrucción confluyen y forman una cavidad ocupada por material necrótico: el absceso. La hepatitis amebiana nombra esa fase difusa que antecede a la organización del absceso. Ambos conceptos describen un continuo, no dos enfermedades ajenas. La nomenclatura actual tiende a hablar de amebiasis hepática y reconoce el absceso amebiano como la entidad bien definida, por ser la que se identifica con claridad en las pruebas de imagen. El término hepatitis amebiana conserva su lugar para designar el compromiso inflamatorio difuso, más precoz y menos delimitado, del que puede surgir la cavidad. La coincidencia en el nombre no debe llevar a engaño. Las hepatitis que causan los virus de la hepatitis son infecciones del hepatocito por agentes víricos, con un daño repartido por todo el órgano. La hepatitis amebiana obedece a un protozoo que siembra el hígado desde el intestino a través de la vena porta y tiende a concentrar la destrucción en focos. Cambian el agente, la puerta de entrada y la forma del daño. La amebiasis se asocia a las regiones con saneamiento deficiente. Es endémica en zonas de Centroamérica, el occidente de Sudamérica, el sur y el oeste de África, la India y parte del sur de Asia. Se calcula que cada año enferman de amebiasis intestinal o extraintestinal decenas de millones de personas en el mundo. El hígado es, con diferencia, el destino más habitual del parásito cuando abandona el intestino. En países de baja incidencia, la mayoría de los casos corresponden a viajeros y a personas llegadas de áreas endémicas. Por la ameba que la causa. El nombre del protozoo procede del griego amoibê, «cambio», en referencia a su contorno mudable. La especie implicada es Entamoeba histolytica, cuyo apellido significa «que disuelve los tejidos». No exactamente. Son dos momentos del mismo proceso. La hepatitis amebiana es la afectación difusa e inicial del hígado; el absceso es la fase supurada, en la que el daño se organiza en una cavidad delimitada. A través de la vena porta. El parásito invade la pared del colon, entra en las venas del intestino y viaja con la sangre portal, que desemboca en el hígado. Ese es su camino natural hacia el órgano. La afectación del hígado en sí no se transmite. Lo que se adquiere, por vía fecal-oral, es la amebiasis intestinal que la origina. De ahí que la infección se relacione con el agua y los alimentos contaminados en lugares con saneamiento precario.Qué es la hepatitis amebiana
Cómo llega el parásito al hígado
Relación con el absceso hepático amebiano
Diferencia con las hepatitis víricas
Dónde y con qué frecuencia aparece
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «amebiana»?
¿Es lo mismo la hepatitis amebiana que el absceso hepático amebiano?
¿Cómo llega la ameba desde el intestino hasta el hígado?
¿La hepatitis amebiana se contagia de persona a persona?
Referencias
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