DICCIONARIO MÉDICO

Virus de la hepatitis

El virus de la hepatitis no es un único agente, sino la denominación conjunta de al menos cinco virus distintos, designados con las letras A, B, C, D y E, que comparten la capacidad de infectar el hígado sin guardar entre sí un parentesco evolutivo cercano. Pertenecen a familias víricas completamente diferentes, con estructuras y materiales genéticos propios, y lo único que los agrupa bajo un mismo nombre común es el órgano al que se dirigen y la inflamación que producen en él.

Qué son los virus de la hepatitis

La palabra hepatitis procede del griego hêpar, hígado, y del sufijo -itis, inflamación. Se llama virus hepatotropos a los que muestran predilección por el tejido hepático, aunque conviene precisar que la hepatitis puede tener también causas no víricas, desde el alcohol hasta ciertos fármacos. Cinco agentes reúnen hoy evidencia sólida como causantes de hepatitis vírica en el ser humano: los virus de la hepatitis A, B, C, D y E. En algún momento se propusieron también virus de la hepatitis F y G, hallazgos de los años noventa que no resistieron la revisión posterior; el supuesto virus F nunca llegó a confirmarse como entidad real, y el llamado virus G, hoy reclasificado como pegivirus humano, no produce inflamación hepática demostrable.

Virus de la hepatitis A

Pertenece a la familia Picornaviridae, dentro del género Hepatovirus, y es un virus ARN sin envoltura, uno de los más resistentes en el ambiente exterior de todos los que afectan al hígado humano. Se transmite por vía fecal oral, casi siempre ligado a agua o alimentos contaminados. Stephen Feinstone y su equipo lo identificaron en 1973 mediante microscopía electrónica inmunológica, visualizando por primera vez partículas víricas en heces de pacientes con hepatitis. A diferencia de los demás, no evoluciona hacia la cronicidad: la infección se resuelve siempre, aunque en algunos casos de forma grave.

Virus de la hepatitis B

Es un virus ADN, con envoltura, de la familia Hepadnaviridae, cuyo genoma circular y parcialmente bicatenario resulta inusual entre los virus animales. Se transmite por vía parenteral, sexual y de madre a hijo durante el parto. Su historia arranca de un hallazgo casual: en 1965, Baruch Blumberg detectó en el suero de un aborigen australiano una proteína desconocida, el llamado antígeno Australia, que dos años después se identificó como el antígeno de superficie de este virus. El descubrimiento le valió el premio Nobel de Medicina en 1976 y abrió el camino a la primera vacuna contra un cáncer humano, ya que la infección crónica se asocia al carcinoma hepatocelular.

Virus de la hepatitis C

Virus ARN con envoltura de la familia Flaviviridae, emparentado por tanto con el virus del dengue y el de la fiebre amarilla, aunque especializado en el hígado. Se transmite fundamentalmente por vía parenteral. Su descubrimiento, en 1989, fue un hito metodológico poco habitual: Michael Houghton y su equipo en la compañía Chiron lo identificaron clonando fragmentos de material genético directamente a partir de suero infectado, sin haber conseguido nunca cultivar el virus en el laboratorio. Antes de ese hallazgo, los casos que hoy se atribuyen a este virus se agrupaban bajo la etiqueta provisional de hepatitis no A no B. El descubrimiento recibió el premio Nobel de Medicina en 2020, compartido con Harvey Alter y Charles Rice.

Virus de la hepatitis D

También llamado virus delta, es un caso singular dentro de la virología: un genoma circular de ARN de apenas 1,7 kilobases, demasiado pequeño para codificar una envoltura propia. Por eso se lo clasifica como virus satélite y solo puede infectar a una célula que ya esté infectada, o se infecte a la vez, por el virus de la hepatitis B, del que toma prestada la envoltura. La familia a la que pertenece, Kolmioviridae, recibe su nombre del finés kolmio, triángulo, en alusión a la letra griega delta con la que se bautizó el antígeno de este virus cuando el gastroenterólogo italiano Mario Rizzetto lo describió en 1977. La coinfección con el virus B agrava sensiblemente el pronóstico de la hepatitis.

Virus de la hepatitis E

Virus ARN sin envoltura, perteneciente en solitario a la familia Hepeviridae, que se transmite igual que el de la hepatitis A, por vía fecal oral y asociado sobre todo a agua contaminada. El microbiólogo soviético Mijaíl Balayán lo describió en 1983 tras un experimento personal poco convencional: se administró a sí mismo un extracto fecal de un paciente con hepatitis de origen desconocido y documentó su propia infección. Aunque suele cursar de forma leve y autolimitada, reviste una gravedad particular en mujeres embarazadas, en quienes puede complicarse de forma notable.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se numeran con letras y no todas tienen el mismo origen?

La nomenclatura con letras surgió por orden de descubrimiento, no por parentesco biológico. Cuando se fueron identificando nuevos agentes causantes de hepatitis a lo largo del siglo XX, se les asignó la siguiente letra disponible del alfabeto, sin que eso implicara ninguna relación evolutiva entre ellos. De ahí que compartan destino clínico, la inflamación del hígado, pero pertenezcan a familias víricas tan distintas como Picornaviridae, Hepadnaviridae, Flaviviridae, Kolmioviridae o Hepeviridae.

¿Todos los virus de la hepatitis se transmiten igual?

No. Los virus A y E comparten la vía fecal oral, ligada al agua y los alimentos. Los virus B, C y D, en cambio, se transmiten por sangre, contacto sexual o de madre a hijo. Esta diferencia explica por qué, desde el punto de vista epidemiológico, conviene agruparlos en dos familias funcionales aunque no compartan una sola característica estructural.

¿Es lo mismo el virus de la hepatitis que la enfermedad hepatitis?

Estrictamente, no. El virus es el agente causal; la hepatitis, la inflamación hepática que ese agente puede provocar. Existen además causas de hepatitis completamente ajenas a estos cinco virus, de origen tóxico, farmacológico o autoinmune, que quedan fuera de esta clasificación vírica.

¿Existe un virus de la hepatitis F?

Se propuso a mediados de los años noventa a partir de partículas víricas halladas en pacientes trasplantados por fallo hepático fulminante, pero ningún grupo independiente logró confirmar después su existencia. Hoy se considera un candidato descartado, y la letra F no se emplea en la nomenclatura oficial de las hepatitis víricas.

Referencias

  1. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Hepatitis viral.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Generalidades sobre la hepatitis viral aguda.
  3. Organización Mundial de la Salud. Hepatitis B, nota descriptiva.
  4. Feinstone, S. M., Kapikian, A. Z., Purcell, R. H. Hepatitis A: Detection by immune electron microscopy of a virus-like antigen associated with acute illness. Science, 1973.

Entradas relacionadas

Para ampliar el contexto de los virus hepatotropos, puede consultar:

  • Virus. Qué es un virus, su estructura y cómo se clasifica.
  • Virus satélite. Agente vírico que depende de otro virus auxiliar para replicarse, como el de la hepatitis D.
  • Picornavirus. Familia vírica a la que pertenece el virus de la hepatitis A.
  • Hepatocito. Célula hepática en la que se replican estos virus.

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