DICCIONARIO MÉDICO
Absceso amebiano
El absceso amebiano es una colección de material necrótico producida por el protozoo Entamoeba histolytica en el interior de un órgano, casi siempre el hígado. Constituye la manifestación extraintestinal más frecuente de la amebiasis y afecta de forma predominante a varones jóvenes en regiones tropicales y subtropicales. Cuando se habla de absceso amebiano se alude, en la inmensa mayoría de los casos, al absceso hepático amebiano: una cavidad ocupada por tejido hepático destruido que se forma cuando los trofozoítos de E. histolytica alcanzan el hígado desde el intestino. El término combina dos raíces con historia propia. "Absceso" procede del latín abscessus, participio del verbo abscedĕre (ab-, "desde, fuera de", y cedĕre, "ir, retirarse"), cuyo sentido literal es "retirada" o "separación": los médicos romanos lo empleaban para describir la materia que "se separa" del tejido sano y se acumula en una cavidad. La voz apostema, del griego ἀπόστημα, fue su equivalente en la tradición hipocrática. "Amebiano" deriva del nombre del género Amoeba, acuñado por Bory de Saint-Vincent en 1822 a partir del griego ἀμοιβή (amoibḗ), "cambio" o "alternancia", en alusión a la forma continuamente cambiante del organismo. Entamoeba histolytica recibió su denominación definitiva de Fritz Schaudinn en 1903: el epíteto histolytica (del griego ἱστός, "tejido", y λύσις, "disolución") describe con precisión lo que el parásito hace al invadir la pared del colon y, después, el parénquima hepático. La secuencia comienza en el colon. Los quistes de E. histolytica, ingeridos con agua o alimentos contaminados por materia fecal, liberan trofozoítos en el intestino grueso. Estos trofozoítos poseen lectinas de adherencia y proteasas de cisteína capaces de destruir la barrera mucosa y penetrar en la submucosa, donde generan las úlceras características de la disentería amebiana. No todos los infectados desarrollan lesión intestinal —la mayoría permanecen como portadores asintomáticos—, pero en un porcentaje que se estima entre el 1 % y el 5 % de los casos de amebiasis invasiva, los trofozoítos acceden a las vénulas de la submucosa y, arrastrados por la sangre venosa mesentérica, llegan al hígado a través de la vena porta. En el parénquima hepático, las enzimas citolíticas del parásito —sobre todo la amebaporo, una proteína formadora de poros en las membranas celulares— provocan una necrosis licuefactiva progresiva. Se forma así una cavidad que contiene un material semilíquido de color pardo-rojizo, a menudo descrito como "pasta de anchoas" o "chocolate". Esa tonalidad se debe a la mezcla de hepatocitos destruidos, eritrocitos lisados y restos de bilis; el pus propiamente dicho es escaso o nulo, porque la reacción inflamatoria con infiltrado de neutrófilos es mucho menos intensa que en los abscesos bacterianos. No es infrecuente, por tanto, que el líquido aspirado sea estéril en el cultivo bacteriológico convencional, dato que orienta hacia la etiología amebiana. El lóbulo derecho del hígado aloja la mayoría de los abscesos amebianos, probablemente porque recibe un mayor volumen de sangre portal procedente del ciego y el colon ascendente, que son los tramos del intestino con más carga parasitaria. La lesión suele ser única y de tamaño variable —desde pocos centímetros hasta ocupar gran parte del lóbulo—. Si la cápsula hepática se adelgaza, existe riesgo de rotura hacia la cavidad peritoneal, la pleura derecha o, en abscesos del lóbulo izquierdo, el pericardio. Con mucha menor frecuencia, E. histolytica puede originar abscesos en pulmón, cerebro o piel perianal. El absceso cerebral amebiano es excepcional y suele producirse por diseminación hematógena desde un foco hepático. Las lesiones cutáneas, por su parte, aparecen por extensión directa de la amebiasis intestinal o por fistulización de un absceso abdominal. La amebiasis tiene distribución mundial, pero la enfermedad invasiva —incluido el absceso hepático— se concentra en zonas con deficiente saneamiento ambiental: el subcontinente indio, el sudeste asiático, África subsahariana y algunas regiones de América Central y del Sur. En países occidentales, los casos suelen corresponder a viajeros que regresan de áreas endémicas, a personas procedentes de esas regiones o, con menor frecuencia, a brotes asociados a instituciones cerradas. La razón hombre/mujer en el absceso hepático amebiano es llamativamente desigual —entre 7:1 y 10:1 en muchas series publicadas—, y el grupo de edad más afectado se sitúa entre los 20 y los 40 años. Las causas de esa desproporción sexual no están del todo aclaradas; se ha invocado un posible efecto protector de los estrógenos sobre la respuesta inmunitaria frente al parásito, pero la hipótesis sigue sin confirmación definitiva. El absceso hepático piógeno —causado por bacterias como Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae o estreptococos del grupo anginosus— comparte parte del cuadro clínico con el amebiano, pero difiere en varios aspectos relevantes para la orientación conceptual. En el piógeno predominan pacientes mayores, a menudo con patología biliar previa, y la lesión puede ser múltiple; el aspirado es purulento, de aspecto amarillento o verdoso, y los cultivos suelen ser positivos. En el amebiano, el paciente tiende a ser más joven, con frecuencia sin antecedentes hepatobiliares, la lesión es única en la mayoría de los casos, y el material necrótico tiene ese color pardo-achocolatado sin verdadero pus. La serología frente a E. histolytica —hemaglutinación indirecta, ELISA, PCR— resulta clave cuando la presentación clínica es ambigua. Porque lo produce una ameba, concretamente Entamoeba histolytica. El nombre "ameba" viene del griego ἀμοιβή, "cambio", por la forma continuamente variable de estos organismos unicelulares. Y "absceso", del latín abscessus, "retirada" o "separación", alude a la materia que se aparta del tejido sano. No. La hepatitis amebiana designa una inflamación difusa del parénquima hepático, sin cavidad delimitada, que puede preceder a la formación del absceso. El absceso es una lesión focal, con una cavidad ocupada por material necrótico, y representa un estadio más avanzado de la invasión hepática por E. histolytica. Porque el hígado es el primer órgano que recibe la sangre venosa del intestino a través de la vena porta. Los trofozoítos que invaden la pared del colon acceden a las vénulas mesentéricas y son filtrados en el parénquima hepático antes de alcanzar la circulación sistémica. El lóbulo derecho, que drena la mayor parte de la sangre del ciego y el colon ascendente, es el más afectado. A diferencia de los abscesos bacterianos, que contienen pus amarillento con abundantes neutrófilos, el amebiano se llena de un material semilíquido de color pardo-rojizo —descrito clásicamente como "pasta de anchoas"— formado por hepatocitos destruidos, restos de sangre y bilis. La escasez de células inflamatorias hace que los cultivos bacterianos del aspirado sean con frecuencia negativos. Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso amebiano, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el absceso amebiano
Patogenia: del intestino al hígado por la vena porta
Localización hepática y formas extrahepáticas
Epidemiología y distribución geográfica
Diferenciación con el absceso hepático piógeno
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "amebiano" este absceso?
¿Es lo mismo un absceso amebiano que una hepatitis amebiana?
¿Por qué se localiza casi siempre en el hígado?
¿Qué tiene de particular el contenido del absceso amebiano?
Referencias
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