DICCIONARIO MÉDICO
Absceso abdominal
El absceso abdominal es una colección localizada de pus dentro de la cavidad abdominal, rodeada por una pared inflamatoria que la aísla del resto del peritoneo. Puede formarse en cualquier compartimento del abdomen —subfrénico, pélvico, paracólico— o en el interior de una víscera, y constituye una complicación infecciosa intraabdominal frecuente y potencialmente grave. Un absceso abdominal —también llamado absceso intraabdominal— es una acumulación circunscrita de material purulento que se sitúa dentro de la cavidad peritoneal, en el retroperitoneo o en el parénquima de un órgano abdominal. Lo que lo diferencia de una peritonitis difusa es, precisamente, que el pus no circula libremente por la cavidad: las asas intestinales, el epiplón y las adherencias inflamatorias lo encapsulan y limitan su extensión, formando una bolsa tabicada. La palabra "absceso" procede del latín abscessus, derivado del verbo abscedere ("retirarse", "separarse"), compuesto por el prefijo abs- ("fuera de", "lejos de") y cedere ("ir"). El término aparece ya en la obra de Aulo Cornelio Celso (siglo I d.C.), quien lo empleaba para designar cualquier tumefacción que contenía pus —material que, en la concepción galénica, "se separaba" del tejido sano y se desplazaba hacia un punto concreto del cuerpo—. El sinónimo clásico apostema, del griego ἀπόστημα (apóstēma, "separación"), recoge la misma idea y fue el término preferido por Hipócrates. En la práctica, la mayoría de estos abscesos se originan tras la rotura o perforación de una víscera hueca: un apéndice inflamado, un divertículo colónico, una úlcera gástrica o duodenal perforada, o una lesión traumática del intestino. La contaminación bacteriana del peritoneo desencadena una respuesta inflamatoria intensa: los fagocitos acuden en masa, se deposita fibrina sobre las superficies serosas vecinas y el epiplón —ese delantal graso que cuelga del estómago— se desplaza hacia el foco como un parche biológico. Si el organismo logra contener la infección pero no eliminarla, el resultado es un absceso. La cavidad abdominal no es un espacio vacío. Los repliegues del peritoneo, los ligamentos viscerales y los mesenterios la subdividen en compartimentos que condicionan dónde se acumula el pus. Cuando un paciente permanece en posición semiincorporada —la postura habitual en una cama hospitalaria—, la gravedad arrastra los líquidos hacia dos zonas preferenciales: el espacio subfrénico (bajo el diafragma) y el fondo de saco pélvico (fondo de saco de Douglas en la mujer, espacio rectovesical en el varón). Los abscesos subfrénicos se alojan entre la cara inferior del diafragma y la cara superior del hígado o del bazo; la irritación diafragmática que provocan puede reflejarse en el hombro del mismo lado, un dato semiológico clásico. Los abscesos paracólicos se sitúan en las goteras laterales del abdomen, junto a las porciones ascendente o descendente del colon. Y los abscesos del fondo pélvico ocupan el punto más declive de la cavidad, donde confluyen por gravedad las secreciones contaminadas tras una apendicitis complicada o una cirugía pélvica. Existe además una categoría aparte: los abscesos viscerales, que se forman en el interior de un órgano sólido. El hígado es el más afectado —bien por diseminación portal de bacterias intestinales, bien por migración de amebas desde el colon—, seguido del bazo, el páncreas y, con menor frecuencia, el riñón. A diferencia de los intraperitoneales, estos abscesos no dependen de la mecánica gravitatoria de la cavidad peritoneal, sino de la vascularización del órgano implicado. El tabicamiento no es un fenómeno garantizado. Depende, entre otros factores, de la virulencia bacteriana, de la capacidad de respuesta del sistema inmunitario y de la rapidez con que se establezca la contaminación. Cuando la perforación es brusca y masiva —como en una peritonitis secundaria por estallido de un divertículo o por herida penetrante—, el peritoneo no tiene tiempo de construir barreras y la infección se extiende de forma difusa por toda la cavidad. El absceso localizado y la peritonitis difusa representan, así, los dos extremos de un espectro: no son enfermedades distintas, sino grados diferentes de una misma respuesta a la contaminación peritoneal. Un matiz que a veces se pasa por alto: el absceso puede desarrollarse semanas después de la perforación inicial, cuando el episodio agudo ya parecía resuelto. También puede aparecer como complicación tardía de una cirugía abdominal, sin que exista una perforación evidente. En estos casos, el origen suele ser una contaminación menor durante la intervención o la dehiscencia parcial de una anastomosis intestinal. Del latín abscessus, formado por abs- ("lejos de") y cedere ("ir"). Literalmente: "aquello que se ha separado". Celso lo usó ya en el siglo I d.C. para designar cualquier acumulación de pus encapsulada. Su equivalente griego, ἀπόστημα (apóstēma), que dio en castellano "apostema", describe exactamente la misma idea de separación. No. El absceso es una colección de pus contenida por adherencias inflamatorias, mientras que en la peritonitis difusa la infección se extiende libremente por toda la cavidad. Son extremos de un mismo proceso: si el organismo consigue tabicarlo, se forma un absceso; si no, la contaminación se generaliza. Depende de la causa y de la posición del paciente. Los espacios subfrénicos y el fondo pélvico son los dos polos de acumulación más habituales, porque la gravedad arrastra el líquido contaminado hacia esas zonas cuando el paciente está incorporado. Los paracólicos y los interasas son también frecuentes. Aparte están los viscerales, sobre todo los hepáticos. Sí. Es una de las complicaciones postoperatorias reconocidas. Puede deberse a contaminación durante la propia intervención o a la apertura parcial de una sutura intestinal en los días o semanas siguientes. A veces se manifiesta de forma tardía, cuando el periodo postoperatorio inmediato ha transcurrido sin incidencias. Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso abdominal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el absceso abdominal
Compartimentos peritoneales y localización
Absceso localizado y peritonitis difusa
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "absceso" y de dónde viene la palabra?
¿Es lo mismo un absceso abdominal que una peritonitis?
¿Dónde se localizan con más frecuencia?
¿Un absceso abdominal puede aparecer después de una cirugía?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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