DICCIONARIO MÉDICO
Sepsis abdominal
La sepsis abdominal es la respuesta sistémica grave que se desencadena cuando una infección originada dentro de la cavidad peritoneal desborda los mecanismos locales de defensa. El término agrupa un espectro de cuadros, desde la contaminación puntual hasta la peritonitis generalizada, que comparten un mismo origen anatómico. La cavidad peritoneal es, en condiciones normales, un espacio estéril. Cuando un microorganismo la alcanza, ya sea por la perforación de una víscera, por la extensión de una infección vecina o por vía hematógena, el peritoneo reacciona con una inflamación que, si no se contiene, acaba comprometiendo al organismo entero. Ese desenlace sistémico es lo que se conoce como sepsis abdominal, y el calificativo abdominal no hace sino precisar dónde se originó la sepsis descrita en la entrada general de este diccionario. El término no designa una única enfermedad, sino un espectro que incluye la peritonitis, en sus variantes primaria, secundaria y terciaria, además de los abscesos intraabdominales, según recoge la bibliografía quirúrgica sobre el tema. Los textos de referencia distinguen varios escalones dentro de la cavidad peritoneal, y conviene no mezclarlos. La contaminación intraabdominal es la mera presencia de microorganismos, sin que exista todavía invasión tisular. Un paso más allá está la infección intraabdominal, ya con una respuesta inflamatoria local frente a esa invasión. Cuando esa respuesta local se organiza como un síndrome propio del peritoneo, análogo abdominal del síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, se habla de peritonitis. Solo cuando la respuesta desborda el compartimento peritoneal y compromete a distancia otros órganos merece el nombre de sepsis abdominal. Dentro de la peritonitis, la variante primaria o espontánea es la menos frecuente: carece de foco identificable, suele afectar a pacientes con ascitis por cirrosis o con síndrome nefrótico, y en más del 90 % de los casos está causada por un único microorganismo, con Streptococcus pneumoniae a la cabeza. La peritonitis secundaria, con diferencia la más habitual, obedece a la disrupción de la pared intestinal, es polimicrobiana por definición y combina bacterias aerobias y anaerobias de la propia flora digestiva. La forma terciaria, más rara, aparece cuando el foco inicial no se ha controlado por completo y persiste una infección de bajo grado, a veces fúngica, semanas después del episodio original. La apendicitis complicada o perforada es, en la práctica, la causa más habitual de peritonitis secundaria; puede ampliar esa entidad en la página dedicada a la apendicitis. Le siguen, por orden aproximado de frecuencia, la úlcera péptica perforada, la diverticulitis complicada, la colecistitis gangrenosa y la pancreatitis necrotizante infectada. La dehiscencia de una sutura intestinal tras una cirugía abdominal previa es, además, una causa relevante de peritonitis secundaria de origen posoperatorio. La descripción más antigua que se conserva de un abdomen agudo devastador se atribuye a Hipócrates, quien retrató a un paciente con semblante temeroso, vientre rígido y ausencia de ruidos intestinales, un cuadro que cualquier cirujano reconocería hoy sin dificultad. Pese a ese origen tan lejano, la mortalidad de la sepsis abdominal sigue siendo considerable: las series publicadas la sitúan entre apenas el 1 % en la perforación apendicular aislada y cifras muy superiores al 20 % en los cuadros de peritonitis difusa establecida. No exactamente. La peritonitis es la inflamación del peritoneo, un proceso que puede permanecer localizado; la sepsis abdominal aparece cuando esa inflamación se traduce en una respuesta sistémica que compromete órganos alejados de la cavidad abdominal. Sí, y de hecho es lo más frecuente. La mayoría de las contaminaciones e infecciones intraabdominales se resuelven en el escalón local, con o sin intervención, sin progresar nunca hacia una respuesta sistémica. La primaria surge sin una causa mecánica evidente, suele deberse a un solo germen y aparece típicamente en personas con enfermedad hepática o renal de base. La secundaria, mucho más común, responde a una perforación o fuga digestiva concreta y reúne siempre varios microorganismos a la vez. Depende por completo del foco de origen y de la rapidez con que se identifique. Una perforación apendicular aislada tiene una mortalidad cercana al 1 %; una peritonitis difusa establecida, muy por encima del 20 %. Sí. En la población pediátrica, la peritonitis secundaria a apendicitis aguda es, con diferencia, la primera causa de abdomen agudo quirúrgico, mientras que la forma primaria, aunque posible, es mucho menos frecuente y suele asociarse a un síndrome nefrótico de base.Qué es la sepsis abdominal
De la contaminación a la sepsis: grados de progresión
Causas más frecuentes
Un cuadro descrito desde la Antigüedad
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo peritonitis que sepsis abdominal?
¿Puede haber infección abdominal sin llegar a la sepsis?
¿En qué se diferencian la peritonitis primaria y la secundaria?
¿Qué tan grave es este cuadro?
¿Existe la sepsis abdominal en niños?
Referencias
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