DICCIONARIO MÉDICO
Colecistitis
La colecistitis es la inflamación de la vesícula biliar. En más del 90 % de los casos se debe a la obstrucción del conducto cístico por un cálculo biliar. Puede presentarse de forma aguda o evolucionar como un proceso crónico con episodios recurrentes. El término une dos raíces griegas: χολή (cholḗ, bilis) y κύστις (kýstis, vejiga, bolsa), a las que se añade el sufijo -itis (del griego -ῖτις, inflamación). Traducido literalmente: inflamación de la bolsa de la bilis. Se trata de una de las urgencias abdominales más frecuentes en la práctica clínica, con una incidencia que aumenta con la edad y que afecta con mayor frecuencia a mujeres. La colelitiasis (presencia de cálculos en la vesícula) es el factor desencadenante habitual. Cuando un cálculo se impacta en el cuello de la vesícula o en el conducto cístico, la bilis queda retenida y la presión intraluminal sube. Esa distensión mantenida lesiona la mucosa vesicular y pone en marcha una cascada inflamatoria que, si no se resuelve, puede complicarse con sobreinfección bacteriana, gangrena o perforación. La obstrucción del conducto cístico es el paso inicial. Al no poder vaciarse, la vesícula se distiende y su pared se edematiza. La presión creciente comprime los vasos de la pared vesicular, lo que genera isquemia localizada. Si la obstrucción se mantiene, las bacterias intestinales (sobre todo Escherichia coli, Klebsiella y enterococos) colonizan la bilis estancada y agravan el cuadro. La progresión puede llevar a necrosis transmural y, en casos extremos, a perforación con peritonitis biliar, una complicación que requiere intervención urgente. Existe también la colecistitis acalculosa, que aparece sin cálculos. Se observa sobre todo en pacientes críticos, hospitalizados en unidades de cuidados intensivos, con nutrición parenteral prolongada, ventilación mecánica o tras cirugía mayor. Su fisiopatología combina estasis biliar e isquemia de la pared vesicular en un contexto de enfermedad sistémica grave. Representa entre el 5 y el 10 % del total de colecistitis agudas, pero su mortalidad es considerablemente más alta que la de la forma litiásica. La colecistitis aguda es la forma de presentación más habitual. Se manifiesta de modo súbito, generalmente tras una comida copiosa, y el cuadro progresa en horas. La mayoría de los pacientes necesitará una colecistectomía, que en condiciones ideales se realiza de forma precoz, dentro de las primeras 72 horas desde el inicio. La colecistitis crónica resulta de episodios repetidos de inflamación. La pared vesicular se engruesa y fibrosa, y la vesícula pierde progresivamente su capacidad de concentrar y liberar bilis. En estadios avanzados la calcificación difusa de la pared da lugar a la llamada «vesícula en porcelana», una entidad que se asocia con un riesgo aumentado (aunque discutido en la literatura reciente) de carcinoma vesicular. La colecistitis comparte los factores de riesgo de la colelitiasis, que es su causa más frecuente. La regla mnemotécnica clásica de las «4 F» (del inglés: fat, female, fertile, forty) resume los factores de mayor peso estadístico: sobrepeso, sexo femenino, edad fértil y cuarta década de vida o superior. Más allá de esta simplificación didáctica, influyen también la predisposición genética, la dieta rica en grasas saturadas, la pérdida rápida de peso, determinados fármacos que alteran el metabolismo del colesterol biliar y, en poblaciones concretas, la etnia (los nativos americanos y los hispanos presentan prevalencias particularmente elevadas de colelitiasis). Un error frecuente consiste en equiparar colecistitis con cólico biliar. No son lo mismo. El cólico biliar es un dolor visceral producido por la contracción de la vesícula contra un cálculo que obstruye transitoriamente el conducto cístico; dura entre 30 minutos y unas pocas horas, y remite cuando el cálculo se desimpacta. En la colecistitis, la obstrucción persiste, la pared vesicular se inflama de verdad y el dolor no cede de forma espontánea. La fiebre y los signos de irritación peritoneal localizada marcan la diferencia clínica, pero la frontera entre un cólico prolongado y una colecistitis incipiente puede resultar borrosa en las primeras horas. Del griego χολή (cholḗ, bilis), κύστις (kýstis, vejiga) y el sufijo -itis (inflamación). Significa, en su traducción literal, «inflamación de la vejiga de la bilis». No. La colelitiasis es la presencia de cálculos en la vesícula; la colecistitis, la inflamación de su pared. La mayoría de las colecistitis son consecuencia de una colelitiasis, pero tener cálculos no implica necesariamente sufrir colecistitis: muchas personas conviven con cálculos sin presentar nunca un episodio inflamatorio. Sí. La colecistitis acalculosa representa entre el 5 y el 10 % de los casos. Se observa sobre todo en pacientes graves ingresados en unidades de cuidados intensivos y tiene peor pronóstico que la forma litiásica. La colangitis es la infección de los conductos biliares, mientras que la colecistitis afecta a la vesícula. Ambas pueden coexistir cuando un cálculo migra al colédoco y obstruye el drenaje de la bilis procedente del hígado, pero son entidades distintas con mecanismos y gravedad diferentes. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colecistitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colecistitis
Mecanismo de la inflamación vesicular
Formas clínicas
Epidemiología y factores predisponentes
Diferenciación con el cólico biliar
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra colecistitis?
¿Es lo mismo colecistitis que colelitiasis?
¿Puede haber colecistitis sin cálculos?
¿Qué relación tiene la colecistitis con la colangitis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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