DICCIONARIO MÉDICO
Apostema
Apostema es una voz médica en desuso que designó durante siglos la acumulación de pus en cualquier zona del cuerpo. La medicina actual emplea en su lugar el término absceso, aunque apostema conserva plena vigencia lexicográfica y sigue siendo la raíz del adjetivo apostematosa, que continúa apareciendo en la literatura médica actual. Apostema es, según el Diccionario de la lengua española, un sustantivo femenino: la apostema, no el apostema. Procede del latín apostēma, tomado a su vez del griego ἀπόστημα (apóstēma). La raíz combina ἀπό (apó, "lejos de") con el verbo ἵστημι (hístēmi, "colocarse", "estar situado"), de donde resulta un significado literal cercano a "lo que se sitúa aparte". Ese matiz de separación no es casual: explica por qué los médicos antiguos eligieron precisamente esta palabra para nombrar una colección de pus. El rastro escrito del término en castellano se remonta a 1240, cuando aparece como postema. La forma apostema, con el prefijo íntegro, se documenta setenta años después, en 1300. Ambas conviven durante siglos. De hecho, postema sigue recogida en el Diccionario de la lengua española como sinónimo formal de apostema, aunque en el habla popular terminó derivando también hacia el sentido figurado de persona molesta o pesada. La palabra encierra toda una doctrina médica. Para los autores del Corpus Hippocraticum, la enfermedad nacía a menudo de la separación de uno de los cuatro humores (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra) respecto de la mezcla equilibrada en que debían circular. Ese humor separado se depositaba en una parte del cuerpo; a ese depósito los griegos lo llamaban apóstasis o apóstema. Bajo la acción del calor corporal, lo que los hipocráticos denominaban pepsis o "cocción", la materia depositada podía transformarse en pus. El proceso no siempre se interpretaba como negativo. Los médicos hipocráticos entendían con frecuencia el depósito purulento como el resultado visible de un esfuerzo curativo del propio organismo, una manera de concentrar y apartar la materia nociva (la materia peccans de la que hablaría después la medicina latina) lejos de los órganos vitales. Esta lectura, hoy superada por la microbiología, explica por qué durante siglos la aparición de una apostema podía interpretarse como una señal favorable en el curso de la enfermedad y no como un simple contratiempo. El uso clínico actual reserva términos distintos según dónde y cómo se forma la colección de pus. Absceso, el heredero directo de apostema, designa hoy cualquier acumulación purulenta en una cavidad de nueva formación, sea cual sea su localización; puede consultar algunas de sus variantes en la entrada dedicada al absceso abdominal. El empiema, en cambio, ocupa una cavidad anatómica preexistente, como la pleural o la articular, y no una cavidad excavada por la propia infección. El flemón carece de una pared que delimite la colección: es una infección difusa del tejido conectivo, sin el límite neto de un absceso ya constituido. El forúnculo, por su parte, nace en un folículo piloso muy concreto, y por eso se estudia como entidad aparte pese a compartir con la apostema el mismo desenlace supurativo. Del griego ἀπόστημα (apóstēma), formado sobre ἀπό, "lejos de", y el verbo ἵστημι, "colocarse". Pasó al latín tardío como apostēma y de ahí al castellano medieval, documentado ya en 1240 bajo la forma postema. El significado literal, "lo que se separa", refleja la vieja idea de que la materia purulenta se apartaba del resto del cuerpo para depositarse en un solo punto. Sí. Ambas palabras designan la misma realidad, una acumulación de pus en una cavidad del organismo. La diferencia es de época y de registro: apostema perteneció al vocabulario médico corriente hasta bien entrado el siglo XIX y hoy sobrevive sobre todo en textos históricos y lexicográficos, mientras que absceso es la denominación vigente en la práctica clínica. Como sustantivo, apenas. Su forma adjetiva, apostematosa, sí sigue apareciendo en la literatura médica actual. Porque así lo fija el Diccionario de la lengua española: la apostema, no el apostema. La mayoría de los sustantivos griegos terminados en -ma que entraron en español lo hicieron como masculinos (el problema, el síntoma, el edema), pero apostema no siguió esa pauta y se fijó como femenina ya en sus primeras documentaciones medievales. Si desea profundizar en conceptos asociados a apostema, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la apostema
La apostema en la medicina de los humores
Diferenciación con otras acumulaciones de pus
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra apostema?
¿Es lo mismo apostema que absceso?
¿Todavía se usa la palabra apostema en medicina?
¿Por qué apostema es femenina si otras palabras médicas en -ma son masculinas?
Referencias
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