DICCIONARIO MÉDICO
Absceso pulmonar
El absceso pulmonar es una cavidad llena de pus que se forma en el interior del pulmón como consecuencia de una infección que necrosa el parénquima y lo excava. La causa más frecuente es la aspiración de secreciones orofaríngeas contaminadas por bacterias anaerobias, y afecta sobre todo a pacientes con alteraciones del nivel de consciencia o con mala higiene oral. Cuando una infección bacteriana destruye una porción localizada del tejido pulmonar, la zona necrótica se licúa y queda contenida dentro de una pared de tejido inflamatorio que el organismo genera para aislar el foco. El resultado es una cavidad ocupada por material purulento —pus, restos celulares, bacterias vivas y muertas— que suele comunicarse con el árbol bronquial. Esa comunicación es la que permite, en muchos casos, que el contenido drene parcialmente hacia la vía aérea. "Absceso" procede del latín abscessus, derivado de abscedĕre (ab-, "separación", y cedĕre, "retirarse"), término que Celso utilizaba ya en el siglo I d. C. para referirse a la materia que se aparta de los tejidos sanos. "Pulmonar" viene de pulmo, pulmōnis, la voz latina para el órgano respiratorio, emparentada con el griego πνεύμων (pneúmōn), de donde derivan "neumonía" y "neumología". No es casualidad que las dos raíces —latina y griega— convivan en la nomenclatura de las infecciones respiratorias: la primera se reserva para el adjetivo anatómico, la segunda para los procesos patológicos y las especialidades clínicas. La mayoría de los abscesos pulmonares se originan por la broncoaspiración de secreciones de la boca y la faringe. En condiciones normales, la tos, la epiglotis y el aclaramiento mucociliar impiden que esas secreciones alcancen el parénquima pulmonar. Pero cuando el nivel de consciencia está deprimido —por alcohol, sedantes, anestesia, epilepsia o una enfermedad neurológica que afecte a la deglución— esos mecanismos de defensa fallan, y la flora bacteriana de la cavidad oral accede al pulmón sin oposición. ¿Por qué la boca? Porque alberga una de las comunidades microbianas más densas del organismo, con un componente anaerobio considerable —géneros como Fusobacterium, Prevotella, Peptostreptococcus o Bacteroides— que prospera en los espacios interdentales y en las bolsas periodontales. Un paciente con enfermedad periodontal avanzada tiene, en la saliva que aspira, una carga bacteriana mucho más alta y más agresiva que un paciente con una dentición sana. De ahí la asociación clásica entre el absceso pulmonar y la mala higiene oral, documentada ya en las primeras décadas del siglo XX. Por gravedad, el material aspirado tiende a depositarse en los segmentos pulmonares declives: el segmento posterior del lóbulo superior derecho y el segmento superior del lóbulo inferior derecho cuando la aspiración ocurre en decúbito supino, que es la posición más habitual en un paciente inconsciente. La localización del absceso, por tanto, no es aleatoria, sino que refleja la mecánica de la aspiración. Se distinguen dos grandes categorías. El absceso primario es el que surge por aspiración en un paciente sin obstrucción bronquial ni otra enfermedad pulmonar de base que lo explique. Constituye la forma más frecuente y corresponde al mecanismo descrito en el apartado anterior. El absceso secundario aparece cuando existe un factor predisponente que no es la simple aspiración. Puede deberse a la obstrucción de un bronquio por una neoplasia o un cuerpo extraño —la infección se desarrolla "detrás" de la obstrucción, en el parénquima mal ventilado—, a la diseminación hematógena desde un foco infeccioso distante (endocarditis del corazón derecho, tromboflebitis séptica en consumidores de drogas intravenosas), o a la extensión directa de una infección contigua, como un absceso hepático que atraviesa el diafragma. También entran en esta categoría los abscesos que aparecen en pacientes con inmunosupresión grave, en los que el espectro microbiano se amplía a hongos y micobacterias. Otra distinción útil es la temporal. Un absceso que se resuelve antes de seis semanas se clasifica como agudo; si persiste más allá de ese plazo se considera crónico, lo que suele indicar que la cavidad no comunica bien con el árbol bronquial o que existe un factor de mantenimiento —como una obstrucción endobronquial no identificada— que impide la resolución. El empiema y el absceso pulmonar comparten la presencia de pus, pero su localización es distinta: el empiema es una colección purulenta en la cavidad pleural, entre las dos hojas de la pleura, mientras que el absceso se sitúa dentro del propio parénquima del pulmón. Ambos pueden coexistir —un absceso periférico que se rompe hacia la pleura genera un pioneumotórax—, pero son entidades diferentes. Con la neumonía por aspiración la frontera es más difusa. De hecho, el absceso pulmonar puede entenderse como una complicación de una neumonía aspirativa que progresa hacia la necrosis. Cuando la necrosis genera múltiples cavidades pequeñas en lugar de una sola cavidad dominante, se habla de neumonía necrotizante, un cuadro más grave y de peor pronóstico que el absceso solitario. También debe diferenciarse de las lesiones cavitadas por tuberculosis y de las cavitaciones neoplásicas, que pueden simular un absceso en una imagen del tórax. Del latín pulmo, pulmōnis, que designaba el órgano de la respiración. En griego, el equivalente es πνεύμων (pneúmōn), raíz de "neumonía" y "neumología". Las dos familias léxicas coexisten en el vocabulario clínico español. No, aunque están emparentados. La neumonía es una infección del parénquima pulmonar que produce consolidación e inflamación; el absceso aparece cuando esa infección necrosa y excava el tejido, formando una cavidad con pus. Un absceso puede ser la evolución de una neumonía que no se ha resuelto, pero no toda neumonía acaba en absceso. Porque la flora orofaríngea, especialmente las bacterias anaerobias de las bolsas periodontales, es la fuente habitual de los microorganismos que causan el absceso al ser aspirados. Un paciente con enfermedad periodontal avanzada aspira una carga bacteriana más densa y virulenta que un paciente con una boca sana. Es la causa dominante, pero no la única. Existen abscesos secundarios a obstrucción bronquial, a diseminación hematógena desde focos infecciosos a distancia o a extensión de infecciones contiguas —por ejemplo, un absceso hepático que atraviesa el diafragma—. Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso pulmonar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el absceso pulmonar
La aspiración como mecanismo central
Absceso primario y absceso secundario
Diferenciación con el empiema y la neumonía necrotizante
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término "pulmonar"?
¿Es lo mismo que una neumonía?
¿Por qué se asocia a la mala higiene dental?
¿Siempre se produce por aspiración?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026