DICCIONARIO MÉDICO

Broncoaspiración

La broncoaspiración es el paso de contenido orofaríngeo o gástrico a la vía aérea inferior, por debajo de las cuerdas vocales. No debe confundirse con el atragantamiento, que implica la obstrucción mecánica de la vía aérea alta por un cuerpo sólido. Se estima que hasta un 45 % de los adultos sanos experimentan microaspiraciones durante el sueño, aunque sin consecuencias clínicas en la inmensa mayoría de los casos.

Qué es la broncoaspiración

Broncoaspirar significa, en sentido literal, aspirar material hacia los bronquios. El término se construye a partir de bronco-, del griego βρόγχος (brónkhos), que designaba los conductos de la tráquea, y aspiratio, del latín, con el sentido de atraer aire o succionar. La voz no figura en el diccionario de la RAE, pero aparece con regularidad en la literatura neumológica en español desde mediados del siglo XX, y el uso clínico la ha consolidado como la forma estándar para referirse a la entrada accidental de material no aéreo en el árbol bronquial.

En condiciones normales, el organismo dispone de un conjunto de barreras que impiden la entrada de contenido extraño en las vías respiratorias: el cierre reflejo de la epiglotis, la aducción de las cuerdas vocales, el reflejo tusígeno y el aclaramiento mucociliar que tapiza la tráquea y los bronquios. La broncoaspiración se produce cuando uno o varios de estos mecanismos fallan simultáneamente.

Mecanismo protector de la vía aérea y su fallo

La deglución es un acto neuromuscular coordinado que requiere la participación secuencial de más de treinta pares de músculos y cinco pares craneales. Durante la fase faríngea, la laringe se eleva y la epiglotis bascula para sellar la vía respiratoria; al mismo tiempo, las cuerdas vocales se aproximan y el esfínter esofágico superior se relaja para dejar paso al bolo alimenticio hacia el esófago. Todo ese mecanismo dura menos de un segundo.

Cuando la consciencia está deprimida (por anestesia general, sedación, intoxicación alcohólica o un coma de cualquier origen), la coordinación faríngea se pierde y el contenido de la boca o del estómago puede descender libremente hacia la tráquea. Las enfermedades neurológicas que deterioran la disfagia (ictus, enfermedad de Parkinson, demencias avanzadas, esclerosis lateral amiotrófica) constituyen otro grupo de riesgo bien documentado. Y hay un tercer escenario menos evidente: el reflujo gastroesofágico nocturno, que permite al contenido ácido del estómago ascender hasta la faringe mientras el paciente duerme en decúbito supino.

Formas clínicas según la naturaleza del material aspirado

No toda broncoaspiración produce las mismas consecuencias. El daño depende sobre todo de tres variables: el volumen aspirado, su composición y el pH del material.

Cuando lo que alcanza el pulmón es jugo gástrico con un pH inferior a 2,5, el ácido clorhídrico lesiona directamente la mucosa bronquial y la barrera alveolocapilar. Es el mecanismo que describió Curtis Mendelson en 1946 al estudiar las complicaciones pulmonares de gestantes sometidas a anestesia obstétrica, y que hoy conocemos como síndrome de Mendelson. El daño es químico, no infeccioso, y aparece en minutos.

Si lo aspirado son secreciones orofaríngeas colonizadas por bacterias, el resultado es distinto: una infección bacteriana que tarda entre 24 y 72 horas en manifestarse y que corresponde a la neumonía por aspiración. La boca alberga una microbiota densa con un componente anaerobio considerable (géneros como Fusobacterium, Prevotella o Peptostreptococcus), particularmente abundante en pacientes con enfermedad periodontal.

Existe además la aspiración de cuerpos extraños sólidos (fragmentos de alimento, prótesis dentales, pequeñas piezas en niños), que puede producir obstrucción mecánica de un bronquio y, secundariamente, atelectasia del segmento pulmonar distal.

Aspiración silente

Merece párrafo aparte la llamada aspiración silente, que se produce sin tos ni signos clínicos aparentes. Predomina en ancianos con deterioro neurológico, en pacientes tras un ictus hemisférico y en personas con demencia. Al no provocar tos, pasa inadvertida durante días o incluso semanas; la primera señal suele ser una neumonía de repetición sin causa obvia. Se calcula que hasta la mitad de los pacientes con disfagia orofaríngea aspiran de forma silente, un dato que explica la elevada incidencia de neumonía aspirativa en unidades geriátricas y de neurorrehabilitación.

Diferencias entre broncoaspiración y atragantamiento

La confusión entre ambos términos es frecuente en el lenguaje coloquial. El atragantamiento se produce cuando un cuerpo sólido (un trozo de alimento, un hueso, una pieza de juguete en niños) obstruye mecánicamente la laringe o la glotis e impide el paso del aire. Es una urgencia respiratoria inmediata. La broncoaspiración, en cambio, implica que el material (generalmente líquido o semisólido) ha superado la laringe y ha descendido al interior de los bronquios o el parénquima pulmonar. La respuesta de emergencia es diferente en cada caso: el atragantamiento requiere maniobras de desobstrucción de la vía aérea alta; la broncoaspiración, en función de su gravedad, puede requerir aspiración endotraqueal y vigilancia de la función respiratoria.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra broncoaspiración?

Del griego βρόγχος (brónkhos), que designaba los conductos de la tráquea, y del latín aspiratio, que significa acción de atraer aire. Su significado literal es, por tanto, aspiración de material hacia los bronquios. El término se consolidó en la literatura médica hispanohablante a mediados del siglo XX, aunque la RAE no lo recoge en su diccionario.

¿Es lo mismo broncoaspiración que atragantamiento?

No. Son mecanismos distintos. El atragantamiento es una obstrucción mecánica de la vía aérea alta producida por un cuerpo sólido; la broncoaspiración es la entrada de material líquido o semisólido en la vía aérea inferior, por debajo de las cuerdas vocales, hasta los bronquios o el pulmón.

¿Se puede broncoaspirar durante el sueño?

Sí, y ocurre con más frecuencia de lo que cabría pensar. Los pacientes con reflujo gastroesofágico pueden aspirar contenido ácido que refluye hasta la faringe durante la noche, sobre todo si duermen en decúbito supino. También las personas sanas experimentan pequeñas microaspiraciones nocturnas de saliva, que habitualmente el pulmón resuelve sin consecuencias gracias al aclaramiento mucociliar y a las defensas inmunitarias locales.

¿Qué relación hay entre broncoaspiración y neumonía?

Depende del material aspirado. Cuando se aspiran secreciones orofaríngeas cargadas de bacterias, el resultado puede ser una neumonía por aspiración. Si lo aspirado es contenido gástrico ácido, lo que se produce inicialmente es una neumonitis química (síndrome de Mendelson), que puede complicarse secundariamente con infección. La aspiración silente repetida es una causa reconocida de neumonías de repetición en ancianos.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Neumonía por aspiración. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Sethi S. Neumonitis y neumonía aspirativas. Manual MSD, versión para profesionales.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Dificultad con la deglución. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  4. Real Academia Española. Aspiración. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la broncoaspiración, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Neumonía por aspiración: infección pulmonar bacteriana secundaria a la aspiración de contenido orofaríngeo colonizado.
  • Síndrome de Mendelson: neumonitis química causada por la aspiración de contenido gástrico ácido.
  • Aspiración de meconio: cuadro neonatal por inhalación de líquido amniótico teñido con meconio durante el parto.
  • Disfagia: dificultad para deglutir, condición que predispone a la broncoaspiración.
  • Árbol bronquial: sistema de ramificaciones que conduce el aire desde la tráquea hasta los alvéolos.

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