DICCIONARIO MÉDICO
Aspiración de meconio
La aspiración de meconio es la inhalación de meconio —las primeras heces del feto, de consistencia espesa y color verde oscuro— mezclado con líquido amniótico por parte del recién nacido durante el parto o en las primeras respiraciones. Cuando este material alcanza los bronquios y los pulmones, puede causar un cuadro de dificultad respiratoria que se conoce como síndrome de aspiración meconial (SAM). El meconio es el contenido intestinal que el feto acumula durante la gestación: una mezcla de células descamadas del epitelio digestivo, bilis, moco, lanugo y líquido amniótico deglutido. En condiciones normales se expulsa tras el nacimiento, en las primeras 24-48 horas de vida. Sin embargo, cuando el feto sufre estrés intrauterino —por hipoxia, compresión del cordón, insuficiencia placentaria o gestación prolongada—, el esfínter anal se relaja y el meconio se vierte en el líquido amniótico, que adquiere un aspecto verdoso. Si el neonato realiza movimientos respiratorios antes o durante el parto —como respuesta al mismo estrés que provocó la emisión del meconio—, puede aspirar ese líquido teñido hacia la tráquea y los bronquios. La palabra "meconio" procede del griego μηκώνιον (mēkṓnion), diminutivo de μήκων (mḗkōn), "adormidera". Aristóteles la utilizaba ya para referirse a las primeras deposiciones del recién nacido, posiblemente por el aspecto oscuro y la consistencia viscosa del material, que recordaba al jugo del opio. El compuesto "aspiración de meconio" combina esta voz con el latín aspiratio, "acción de atraer aire", para designar el paso del meconio a la vía aérea. El daño pulmonar del meconio aspirado obedece a varios mecanismos que actúan simultáneamente. El componente más inmediato es la obstrucción mecánica: las partículas de meconio taponan bronquios de pequeño calibre y bronquiolos, creando zonas de atelectasia distal (colapso del tejido pulmonar que queda sin ventilación) y otras de hiperinsuflación por efecto valvular —el aire entra pero no sale—. A esto se suma la neumonitis química: las sales biliares y los ácidos grasos del meconio agreden directamente el epitelio alveolar e inactivan el surfactante, la sustancia que mantiene abiertos los alvéolos durante la respiración. El resultado es un pulmón con áreas colapsadas intercaladas con áreas sobredistendidas, una situación que dificulta gravemente el intercambio gaseoso. En los casos más severos puede desarrollarse hipertensión pulmonar persistente del recién nacido: la resistencia vascular del pulmón se mantiene elevada como en la vida fetal, impidiendo que la sangre se oxigene con normalidad. La incidencia del líquido amniótico teñido de meconio oscila entre el 10 y el 16 % de los partos a término, pero solo una fracción pequeña de esos neonatos —entre el 3 y el 5 %— llega a desarrollar un síndrome de aspiración meconial con repercusión clínica. El riesgo de aspiración meconial aumenta en la gestación prolongada (más allá de la semana 42), en los embarazos con sufrimiento fetal documentado y cuando el neonato es pequeño para la edad gestacional. La compresión del cordón umbilical y la preeclampsia materna son otros factores reconocidos. Un dato que merece mención: la emisión de meconio es excepcional antes de la semana 34 de gestación, porque la motilidad intestinal del feto prematuro es aún inmadura. Por eso el síndrome de aspiración meconial es, en la práctica, un cuadro del neonato a término o postérmino. Del griego μηκώνιον (mēkṓnion), diminutivo de μήκων (mḗkōn), "adormidera". La denominación, que ya usaba Aristóteles, alude al aspecto oscuro y viscoso de la sustancia, que recordaba al jugo de la planta del opio. La aspiración de meconio es una forma particular de broncoaspiración que se da exclusivamente en el contexto neonatal. Comparte el mecanismo general —entrada de material en la vía aérea inferior—, pero difiere en la naturaleza del material aspirado, en el momento en que se produce (durante el parto o en las primeras respiraciones) y en la fisiopatología del daño pulmonar. No. El líquido amniótico meconial es frecuente —aparece en uno de cada diez partos a término— y en la mayoría de los casos no provoca ningún problema. El síndrome de aspiración meconial con repercusión clínica solo se desarrolla en un pequeño porcentaje de esos neonatos. El control prenatal adecuado permite detectar factores de riesgo como la gestación prolongada o el sufrimiento fetal. Hasta hace pocos años, en sala de partos se practicaba aspiración endotraqueal sistemática de todo neonato nacido con líquido meconial, pero las guías actuales han abandonado esa práctica de rutina al no haberse demostrado beneficio cuando el recién nacido es vigoroso. Si desea profundizar en conceptos asociados a la aspiración de meconio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la aspiración de meconio
Por qué el meconio daña el pulmón
Factores de riesgo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra meconio?
¿Aspirar meconio es lo mismo que una broncoaspiración?
¿Que el líquido amniótico esté teñido de meconio significa siempre aspiración?
¿Puede prevenirse la aspiración de meconio?
Referencias
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