DICCIONARIO MÉDICO
Parásito
Un parásito es un organismo que vive a expensas de otro, llamado hospedador, del que obtiene alimento, refugio o cualquier otro recurso necesario para completar su ciclo biológico. La relación beneficia solo al parásito y perjudica, en mayor o menor medida, a quien lo aloja. Bajo ese mismo término conviven organismos muy distintos: protozoos unicelulares invisibles al ojo humano, gusanos de varios centímetros y artrópodos que se ven a simple vista. La palabra procede del latín parasitus, tomado a su vez del griego parásitos (παράσιτος), formado por pará (al lado de) y sitos (alimento, trigo). En la Grecia antigua designaba a quien comía en la mesa ajena, un comensal o un adulador de banquete, no a un ser vivo microscópico. El sentido biológico es mucho más tardío: aparece en francés (parasite) en 1721, primero aplicado a la botánica y solo después a la zoología. En español, la Real Academia señala que la acentuación esdrújula actual, parásito, responde al étimo griego, mientras que la forma llana antigua ha caído en desuso. De hecho, el diccionario académico conserva un uso ajeno a la biología: llama también parásito al ruido que interfiere una transmisión radioeléctrica, herencia de la misma idea de algo que se cuela donde no se le ha invitado. Todo parásito necesita, en algún momento de su vida, un hospedador del que depender. Puede tratarse de un hospedador definitivo, en el que alcanza la madurez sexual, de un hospedador intermediario, que alberga una fase larvaria, o de un hospedador paraténico, que solo sirve de puente hacia el hospedador definitivo sin que el parásito llegue a desarrollarse en él. Esta terminología distingue al parasitismo de otras formas de relación biológica cercana, como el mutualismo, en el que ambos organismos obtienen beneficio. La relación en sí, con sus reglas y variantes, tiene nombre propio: parasitismo. Los criterios de clasificación se combinan entre sí. Según su localización en el hospedador, se distingue entre ectoparásitos, que viven en la superficie (piel, pelo, branquias), y endoparásitos, que ocupan cavidades, tejidos u órganos internos. Según su grado de dependencia, un parásito obligado no puede completar su ciclo sin el hospedador; uno facultativo sí puede sobrevivir de forma libre y solo recurre al parasitismo en determinadas condiciones. Según su especificidad, un parásito estenoxeno afecta casi en exclusiva a una especie de hospedador, mientras que uno eurixeno puede infestar a varias. El criterio taxonómico es el que más interesa en medicina. Agrupa a los parásitos humanos en tres grandes bloques: los protozoos, organismos unicelulares como Giardia o Plasmodium; los helmintos, gusanos que a su vez se dividen en nematodos, de cuerpo cilíndrico, cestodos, planos y segmentados como las tenias, y trematodos, planos y no segmentados; y los artrópodos, entre ellos ácaros, piojos y pulgas. No existe una única forma correcta de clasificar un parásito. Un mismo organismo puede describirse a la vez como endoparásito, obligado y perteneciente al grupo de los nematodos. En sentido estrictamente ecológico, cualquier organismo que vive a costa de otro y le perjudica podría llamarse parásito, incluidas muchas bacterias y virus. En la práctica clínica, sin embargo, el término suele reservarse para protozoos, helmintos y artrópodos, mientras que las infecciones bacterianas y víricas se estudian bajo otras denominaciones. Se trata de una convención de uso, no de una frontera biológica rígida. Tampoco conviene confundir parasitismo con depredación. El depredador mata a su presa de forma rápida y busca una nueva tras cada captura. El parásito, en cambio, prolonga la relación en el tiempo: le interesa que el hospedador sobreviva, al menos durante buena parte de su ciclo biológico, porque de él depende su propia supervivencia. Del griego parásitos, "el que come junto a otro" o "el que se sienta a la mesa ajena". El uso biológico del término, alejado de su origen social, no se documenta hasta el siglo XVIII. No. Son los dos extremos de la misma relación: el parásito obtiene el beneficio y el hospedador lo sufre. Solo los obligados. Los facultativos pueden completar parte de su ciclo de vida sin necesidad de parasitar a otro organismo, y recurren a esa estrategia únicamente cuando las condiciones se lo permiten o se lo exigen. El tiempo de la relación. Un depredador acaba con su presa en un único episodio. Un parásito, salvo excepciones, necesita que el hospedador siga con vida para completar su propio ciclo biológico, de modo que la interacción puede extenderse semanas, meses o años. Sí. Ese fenómeno recibe un nombre específico y se aborda con más detalle en la entrada dedicada al parasitismo.Qué es un parásito
Relación con el hospedador
Clasificación de los parásitos
Diferenciación con conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra parásito?
¿Es lo mismo parásito que hospedador?
¿Todos los parásitos dependen por completo de un hospedador?
¿Qué diferencia hay entre un parásito y un depredador?
¿Puede un parásito tener a su vez otro parásito?
Referencias
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