DICCIONARIO MÉDICO
Shigella
Shigella es un género de bacilos gramnegativos que viven exclusivamente en el intestino humano, causantes de la disentería bacilar. Basta un puñado de bacterias, muchas menos que con la mayoría de los patógenos intestinales, para desencadenar la enfermedad. Está emparentada tan de cerca con Escherichia coli que, si se atendiera solo al ADN, ambas se considerarían la misma especie. Shigella Bacilo disentérico Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo inmóvil, anaerobio facultativo, no formador de esporas Transmisión: fecal-oral, por agua o alimentos contaminados y por contacto directo Reservorio: humano (también otros primates) Patogenicidad: primario Enfermedades: shigelosis, disentería El nombre rinde homenaje a Kiyoshi Shiga, el médico japonés que aisló la bacteria en 1897, durante una epidemia de disentería en Japón, y que publicó ese mismo año su hallazgo en la revista Saikingaku Zasshi. Shiga aplicó los postulados de Koch para confirmar que aquel bacilo era el causante de la enfermedad y llegó a intentar, sin éxito duradero, desarrollar una vacuna. El género no recibió su nombre formal hasta 1919, cuando los bacteriólogos Aldo Castellani y Albert Chalmers lo describieron en la tercera edición de su Manual de Medicina Tropical, más de dos décadas después del hallazgo original de Shiga. Al microscopio es un bacilo gramnegativo, sin flagelos ni movilidad propia, que no forma esporas. Crece bien con oxígeno y también sin él. Un rasgo bioquímico lo distingue de la mayoría de sus vecinas intestinales: no fermenta la lactosa. Escherichia coli, en cambio, sí lo hace, y esa sencilla prueba de laboratorio sigue siendo uno de los primeros filtros para diferenciarlas. La confirmación definitiva exige más que el aspecto o esa prueba bioquímica: técnicas serológicas frente a los antígenos de superficie o, cada vez con más frecuencia, espectrometría de masas MALDI-TOF, capaz de distinguir en minutos entre Shigella y Escherichia coli allí donde la bioquímica clásica se queda corta. El género agrupa cuatro especies, clasificadas históricamente por su antígeno somático O en cuatro serogrupos. Shigella dysenteriae, serogrupo A, es la especie tipo, lleva el nombre del propio Shiga y su serotipo 1 sigue causando los brotes de mayor gravedad. Shigella flexneri, serogrupo B, homenajea al bacteriólogo estadounidense Simon Flexner; predomina allí donde el saneamiento es más precario. Shigella boydii, serogrupo C, se bautizó en honor al bacteriólogo británico Boyd y tiene una distribución más limitada. Shigella sonnei, serogrupo D, es la causa más frecuente en los países industrializados y la única con un solo serotipo. Su único reservorio natural relevante es el ser humano; se ha descrito también en otros primates. Se transmite por la vía fecal-oral: agua o alimentos contaminados, o contacto directo de persona a persona, especialmente en entornos con higiene deficiente o hacinamiento, como guarderías o campamentos de refugiados. Lo que distingue a Shigella de otras bacterias intestinales es la dosis. Entre diez y cien microorganismos pueden bastar para enfermar, porque el género resiste relativamente bien la acidez gástrica. Una persona infectada puede seguir eliminando la bacteria en las heces durante semanas después de la fase aguda. Todas las especies causan shigelosis, la infección intestinal conocida tradicionalmente como disentería bacilar. En los países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo se confirmaron 4.149 casos en 2022, a razón de 1,5 por cada 100.000 habitantes; en España, el Centro Nacional de Epidemiología notificó 994 casos en residentes durante 2024. La carga más pesada sigue recayendo en niños pequeños de países de renta baja y media. Solo Shigella dysenteriae tipo 1 fabrica la toxina Shiga, una proteína capaz de bloquear la síntesis de proteínas de la célula que invade y que en los casos más graves desencadena complicaciones a distancia del intestino. Genes muy similares, capaces de producir toxinas casi idénticas, han aparecido también en algunas cepas de Escherichia coli, lo que sugiere que el material genético ha viajado entre ambas bacterias a través de bacteriófagos. La dosis infecciosa es lo primero que separa a Shigella del resto. Basta un centenar de bacterias, a veces menos, para desencadenar la enfermedad; Salmonella necesita cantidades bastante mayores, y Vibrio cholerae, todavía más, porque buena parte de esta última muere al atravesar el ácido del estómago. Esa diferencia explica por qué la shigelosis se transmite con tanta facilidad de persona a persona, incluso sin que medie agua o comida contaminada. El mecanismo de daño tampoco coincide. Shigella invade directamente las células que recubren el colon y provoca una inflamación local intensa. El cólera no invade nada: la bacteria se queda en la luz intestinal y actúa a distancia mediante una toxina que desencadena una diarrea masiva. Son dos estrategias distintas para un mismo objetivo, colonizar el intestino y propagarse a un nuevo huésped. No se sabe con total certeza, pero se relaciona con su capacidad para resistir el ácido del estómago mejor que otras enterobacterias y con la eficacia con la que invade la mucosa del colon una vez allí. Prácticamente sí. La toxina Shiga que fabrica Shigella dysenteriae tipo 1 y la que producen las cepas de Escherichia coli productoras de toxina Shiga son proteínas casi idénticas, transferidas probablemente por un bacteriófago común en algún momento de su historia evolutiva compartida. No, ninguna está autorizada todavía. Hay varios candidatos en distintas fases de desarrollo clínico, pero ninguno ha llegado por ahora a comercializarse. Tres homenajean a los bacteriólogos que las describieron: Shiga, Flexner y Boyd. La cuarta, sonnei, debe su nombre al danés Carl Olaf Sonne, que describió el microorganismo en 1915. Para situar Shigella dentro de su contexto, puede consultar:Qué es Shigella
Cómo se identifica en el laboratorio
Las cuatro especies del género
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Diferenciación con otras bacterias que causan diarrea
Preguntas frecuentes
¿Por qué basta tan poca cantidad de bacteria para enfermar?
¿Es la misma toxina que producen algunas cepas de Escherichia coli?
¿Existe una vacuna?
¿De dónde vienen los nombres de las cuatro especies?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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