DICCIONARIO MÉDICO
Deshidratación
La deshidratación es el estado en el que el organismo pierde más agua de la que ingiere y no logra reponerla, con la consiguiente reducción del agua corporal total. Suele acompañarse de pérdida de electrolitos, sobre todo sodio y potasio. Se clasifica por el grado (leve, moderada, grave) y por la relación entre agua y sodio perdidos (isotónica, hipertónica, hipotónica). Desde el punto de vista fisiopatológico, la deshidratación es un desequilibrio del balance hídrico con salida neta de agua del organismo. El agua corporal total representa alrededor del 60 % del peso en un adulto y hasta el 75-80 % en el recién nacido; se reparte entre el compartimento intracelular (dos tercios) y el extracelular (un tercio). Cuando la ingesta no compensa las pérdidas, disminuye primero el volumen extracelular y, dependiendo del tipo de pérdida, también el intracelular. La palabra combina el prefijo latino des-, con valor privativo, y hidratación, derivado del griego ὕδωρ (hýdōr), agua. Literalmente, "quitar el agua". El vocablo entró en la literatura médica europea a lo largo del siglo XIX, cuando la pediatría alemana e italiana empezó a describir sistemáticamente los cuadros de pérdida hídrica en las gastroenteritis infantiles. La comprensión moderna, con separación de compartimentos y cuantificación de sodio, es más reciente, ligada al desarrollo de la sueroterapia intravenosa en la primera mitad del siglo XX. Existen dos rutas principales de pérdida. Las pérdidas insensibles son las que se producen sin percepción consciente: evaporación cutánea (sin sudor visible) y respiración. En un adulto en reposo suman unos 800-900 mL al día y aumentan con la fiebre, la sudoración activa, la taquipnea y el calor ambiental. Las pérdidas sensibles son la orina y las heces, junto con el sudor visible. La deshidratación aparece cuando cualquiera de esas vías se dispara y la ingesta no compensa. Las causas más frecuentes en la práctica son la gastroenteritis aguda (vómitos y diarrea), la sudoración profusa (calor, ejercicio prolongado, fiebre mantenida), las poliurias (diabetes mellitus descompensada, diabetes insípida, uso de diuréticos), las quemaduras extensas (pérdida a través de la piel dañada), la insuficiencia suprarrenal aguda y la disminución de la ingesta en personas mayores o con deterioro cognitivo, que a menudo pierden la percepción de sed. Deshidratación isotónica (isonatrémica). Es la más frecuente. La pérdida de agua y sodio es proporcional, y la concentración plasmática de sodio se mantiene entre 130 y 150 mEq/L. La osmolaridad del plasma no cambia, así que no hay desplazamiento de agua entre compartimentos: la pérdida afecta al extracelular. Es el patrón habitual de las gastroenteritis y de las quemaduras. Deshidratación hipertónica (hipernatrémica). El organismo pierde más agua que sodio, y la concentración plasmática supera los 150 mEq/L. Como el plasma queda hiperosmótico, el agua sale de la célula hacia el extracelular por ósmosis. Es la típica de fiebre alta con ingesta pobre, exposición prolongada al calor, diabetes insípida y lactantes alimentados con biberones muy concentrados. Es la que más afecta al sistema nervioso central, porque las neuronas se deshidratan. Deshidratación hipotónica (hiponatrémica). La pérdida de sodio supera a la de agua y el sodio plasmático cae por debajo de 130 mEq/L. El plasma queda hipoosmótico y el agua se mueve hacia dentro de las células. Ocurre cuando se compensan pérdidas mixtas solo con agua libre (bebiendo agua sin sales tras sudoración intensa), con algunos diuréticos, en la insuficiencia suprarrenal y en cuadros específicos de pérdidas gastrointestinales altas. La forma clásica de graduar el trastorno se basa en el porcentaje de peso corporal perdido. En lactantes se considera leve por debajo del 5 %, moderada entre el 5 y el 10 %, y grave por encima del 10 %. En niños mayores y adultos los umbrales son más estrictos: leve por debajo del 3 %, moderada entre el 3 y el 7 %, grave por encima del 7 %. La distinción importa porque cambia el pronóstico. Las pérdidas por debajo del 10 % en el niño y del 7 % en el adulto suelen ser recuperables sin secuelas si se corrige el déficit. Por encima de esos umbrales aparece hipovolemia significativa, con riesgo de shock. La medida más fiable en el lactante es la variación de peso entre dos determinaciones cercanas, no la estimación clínica: un error de 100 g en un niño de 10 kg equivale a un 1 % del peso. Los lactantes y los niños pequeños tienen mayor proporción de agua corporal, mayor superficie corporal por unidad de peso, mayor tasa metabólica y menor capacidad de concentración renal. Cualquier pérdida representa un porcentaje mayor del total. La gastroenteritis aguda sigue siendo la causa más frecuente de deshidratación en menores de 12 meses. Las personas mayores atenúan la percepción de sed con la edad, aunque el balance hídrico esté ya alterado. Añaden un umbral de concentración renal reducido, uso frecuente de diuréticos y, a menudo, dificultad para acceder al agua. En olas de calor, la mortalidad por deshidratación aumenta especialmente en este grupo. Los pacientes con diabetes mal controlada pierden agua por poliuria osmótica; los pacientes con insuficiencia suprarrenal, por incapacidad de retener sodio. Hipovolemia. La hipovolemia describe la reducción del volumen circulante efectivo. Casi toda deshidratación cursa con algún grado de hipovolemia, pero la hipovolemia puede darse también sin pérdida de agua corporal total (por ejemplo, en la hemorragia aguda o en la redistribución al tercer espacio). Son conceptos vecinos, no sinónimos. Depleción hidrosalina. Término más general que engloba las pérdidas conjuntas de agua y sales. La deshidratación isotónica encaja plenamente en la depleción hidrosalina; las hiper e hipotónicas se apartan de ese equilibrio y responden a mecanismos fisiopatológicos distintos. Hipernatremia e hiponatremia. La hipernatremia y la hiponatremia son alteraciones bioquímicas del sodio plasmático. Coinciden con las formas hipertónica e hipotónica de deshidratación, pero pueden aparecer también con volumen normal o aumentado (hiponatremia dilucional en la insuficiencia cardíaca, hipernatremia por sobrecarga salina). Del prefijo latino des-, privativo, y hidratación, formada sobre el griego ὕδωρ (hýdōr), agua. La palabra hidratación se documenta en química en el siglo XVIII para describir la incorporación de agua a una sustancia. Su opuesto, deshidratación, pasó al vocabulario médico en el siglo XIX al describirse los cuadros de pérdida hídrica en pediatría. Depende del punto de partida y de la velocidad de pérdida. Se considera deshidratación cuando se pierde más del 1-2 % del peso corporal en agua. Por debajo de ese umbral el organismo lo compensa con los mecanismos habituales (sed, concentración de la orina, secreción de vasopresina). Por encima del 3 % el desequilibrio empieza a manifestarse clínicamente. No. La sed es un mecanismo de aviso que se activa cuando la osmolaridad plasmática sube unos pocos miliosmoles o cuando el volumen circulante baja. Aparece antes de que exista deshidratación clínica. Con frecuencia, tener sed significa que el organismo está corrigiendo el balance a tiempo. La deshidratación se instala cuando la sed se ignora o cuando el sistema que la genera está averiado, como pasa en muchos mayores. Porque el agua sale de las células, incluidas las neuronas. La contracción del volumen intracelular cerebral puede desencadenar irritabilidad, convulsiones y, en casos extremos, hemorragias intracraneales por desgarro de venas puente. Su corrección debe ser lenta para no provocar el fenómeno inverso, edema cerebral por rehidratación demasiado rápida. Sí, sobre todo en las primeras fases. La turgencia cutánea disminuye tarde, cuando la pérdida ya es significativa. En la deshidratación hipertónica la piel puede parecer casi normal al tacto porque el intersticio conserva volumen a costa de vaciar las células. Fiarse solo del pellizco cutáneo lleva a subestimar el cuadro. Si desea profundizar en conceptos asociados a la deshidratación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la deshidratación
Cómo pierde agua el organismo
Tipos de deshidratación según el sodio
Grados de deshidratación
Poblaciones más vulnerables
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra deshidratación?
¿Cuánta agua se pierde antes de estar deshidratado?
¿Es lo mismo estar deshidratado que tener sed?
¿Por qué es peligrosa la deshidratación hipertónica en el niño?
¿Se puede estar deshidratado con la piel normal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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