DICCIONARIO MÉDICO
Luz de Wood
La luz de Wood es una fuente de radiación ultravioleta de onda larga (UV-A, con un pico de emisión en 365 nm) filtrada por un vidrio especial que bloquea la luz visible. Al iluminar la piel en una habitación oscura, provoca fluorescencia en determinados pigmentos, metabolitos bacterianos y sustancias fúngicas, lo que permite al dermatólogo detectar lesiones cutáneas invisibles bajo iluminación normal. Es una herramienta diagnóstica rápida, económica, no invasiva y de uso extendido en la consulta dermatológica. La luz de Wood —también denominada lámpara de Wood o, de forma menos precisa, "luz negra"— es un dispositivo que emite radiación ultravioleta de onda larga (banda UV-A, entre 320 y 400 nm) con un pico de emisión centrado en 365 nm. Su elemento distintivo es un filtro óptico de vidrio especial, el llamado vidrio de Wood (o cristal de Wood), compuesto de silicato de bario con aproximadamente un 9 % de óxido de níquel. Este vidrio es opaco a la mayor parte de la luz ultravioleta visible pero transparente a la radiación UV-A, de modo que la luz que sale del dispositivo es casi enteramente ultravioleta: el ojo humano apenas la percibe como un tenue resplandor violeta oscuro. El instrumento lleva el nombre del físico estadounidense Robert Williams Wood (1868-1955), profesor de física experimental en la Universidad Johns Hopkins, considerado el padre de la fotografía ultravioleta e infrarroja. En 1903, Wood desarrolló el filtro de vidrio que lleva su nombre con el fin de obtener fotografías con radiación ultravioleta "pura", eliminando la interferencia de la luz visible. El propio Wood nunca pensó en una aplicación médica: fue en 1925 cuando los médicos franceses J. Margarot y P. Deveze publicaron las primeras observaciones de fluorescencia cutánea bajo la lámpara de Wood en pacientes con infecciones fúngicas del cuero cabelludo, inaugurando su uso dermatológico. Desde el punto de vista nosológico, la luz de Wood no es un tratamiento sino un instrumento diagnóstico. Su utilidad se basa en un fenómeno físico: la fluorescencia. Determinadas sustancias presentes en la piel —pigmentos endógenos, metabolitos de bacterias u hongos, depósitos de porfirinas— absorben la radiación UV-A de 365 nm y reemiten parte de esa energía como luz visible de una longitud de onda mayor (y, por tanto, de un color diferente). Este color fluorescente es característico de cada sustancia y permite al dermatólogo orientar el diagnóstico sin necesidad de pruebas invasivas. Para entender por qué la luz de Wood es útil conviene comprender qué es la fluorescencia. Cuando la radiación UV-A incide sobre una molécula que puede absorberla, los electrones de esa molécula pasan a un estado de mayor energía ("excitado"). Al regresar a su estado basal, esos electrones liberan parte de la energía absorbida en forma de luz visible, con una longitud de onda mayor que la de la radiación incidente. Es esa luz emitida —no la luz reflejada— la que el explorador observa como un brillo de color característico en la oscuridad. La piel normal, examinada bajo la luz de Wood, muestra una fluorescencia azulada tenue y uniforme debida a la queratina. Cuando existe una alteración —una infección, un trastorno pigmentario, un depósito anómalo—, la fluorescencia cambia de color o de intensidad, y ese cambio orienta al dermatólogo. El examen se realiza en una habitación completamente oscura, con la lámpara a una distancia de 10 a 15 centímetros de la piel. El dermatólogo necesita unos segundos de adaptación a la oscuridad antes de poder interpretar correctamente los colores. Infecciones fúngicas. Determinadas especies de dermatofitos —en particular Microsporum canis y Microsporum audouinii, los más frecuentes en la tiña del cuero cabelludo— producen metabolitos (pteridinas) que emiten una fluorescencia verde-amarillenta brillante bajo la luz de Wood. Esto permite detectar rápidamente pelos infectados y delimitar la extensión de la infección. No todos los dermatofitos fluorescen: las especies del género Trichophyton, que son las causantes más frecuentes de dermatofitosis en adultos, no producen fluorescencia, lo que limita la sensibilidad de la prueba. La pitiriasis versicolor, causada por Malassezia, puede mostrar una fluorescencia amarillo-verdosa. Infecciones bacterianas. El eritrasma, una infección cutánea superficial causada por Corynebacterium minutissimum, produce una fluorescencia rojo coral muy característica debida a las porfirinas que sintetiza la bacteria. Las infecciones por Pseudomonas aeruginosa emiten una fluorescencia verdosa debido al pigmento piocianina/pioverdina. Ambos patrones son diagnósticos y permiten orientar el tratamiento sin esperar al resultado del cultivo. Trastornos pigmentarios. La luz de Wood amplifica el contraste entre la piel normalmente pigmentada y las áreas con alteración del pigmento, lo que la convierte en una herramienta valiosa para la evaluación de hipopigmentaciones e hiperpigmentaciones. Las lesiones de vitíligo, por ejemplo, muestran una fluorescencia blanco-azulada intensa que permite delimitar con precisión áreas de despigmentación que a simple vista pueden pasar desapercibidas, especialmente en pieles claras. El melasma epidérmico se acentúa bajo la luz de Wood (lo que sugiere que el exceso de melanina está en la epidermis), mientras que el melasma dérmico no se acentúa. Porfirias cutáneas. En las porfirias, el exceso de porfirinas depositadas en la piel o excretadas en la orina produce una fluorescencia rosa-rojiza característica bajo la luz de Wood, que puede ser el primer dato que oriente al diagnóstico. Otras aplicaciones. En los últimos años se ha explorado el uso de la luz de Wood para ayudar a delimitar los márgenes quirúrgicos del lentigo maligno y de algunos carcinomas cutáneos, aunque la evidencia en este campo es todavía limitada. También se emplea para detectar zonas de biopsias previas y para identificar sustancias exógenas fluorescentes (ciertos jabones, cremas o residuos de vendajes) que podrían generar falsos positivos. La luz de Wood debe distinguirse de otros instrumentos de exploración dermatológica y de otras fuentes de radiación ultravioleta. La dermatoscopia emplea luz polarizada visible (no ultravioleta) y una lente de aumento para examinar la estructura interna de lesiones pigmentadas; es complementaria a la luz de Wood, no equivalente. La lámpara de cuarzo emite radiación UV-B o UV-C (no UV-A) y se emplea con finalidad terapéutica (fototerapia) o germicida, no diagnóstica. Y la lámpara de hendidura es un instrumento de luz visible empleado en oftalmología, no en dermatología. El denominador común de todos ellos es que son tipos de lámpara médica, pero cada uno emplea una banda distinta del espectro electromagnético y tiene una función clínica diferente. Robert Williams Wood (1868-1955) fue un físico experimental estadounidense, profesor en la Universidad Johns Hopkins, considerado el padre de la fotografía ultravioleta e infrarroja. En 1903 desarrolló un filtro de vidrio especial (el "vidrio de Wood") que bloqueaba la luz visible pero era transparente a la radiación ultravioleta, con el fin de obtener fotografías en UV puro. Wood nunca pensó en un uso médico: fueron los dermatólogos franceses Margarot y Deveze quienes, en 1925, aplicaron por primera vez la lámpara de Wood al diagnóstico de infecciones fúngicas del cuero cabelludo, inaugurando su uso en medicina. En sentido amplio sí, porque ambas emiten radiación ultravioleta de onda larga (UV-A) y bloquean la luz visible. Sin embargo, las "luces negras" recreativas que se venden en comercios suelen usar filtros menos selectivos que el vidrio de Wood original, dejan pasar más luz visible y no son aptas para uso diagnóstico médico. La lámpara de Wood clínica emplea un filtro específico (silicato de bario con óxido de níquel) calibrado para emitir con un pico centrado en 365 nm y con mínima contaminación visible, lo que garantiza la fidelidad de los colores fluorescentes observados. No. La exploración con luz de Wood es rápida (segundos a pocos minutos), no invasiva e indolora. La radiación UV-A a las dosis y distancias empleadas en la consulta no produce efectos adversos significativos. Se recomienda no mirar directamente al haz y proteger los ojos del paciente y del explorador, pero la exposición durante una exploración estándar es muy inferior a la que se recibe en una exposición solar habitual. No necesariamente. Muchos dermatofitos frecuentes —sobre todo las especies del género Trichophyton, que son las causantes más habituales de tiña en adultos— no producen fluorescencia. Por tanto, un resultado negativo con la luz de Wood no descarta una infección fúngica; en caso de sospecha clínica, se debe recurrir al examen directo con hidróxido de potasio (KOH) o al cultivo micológico para confirmar o excluir el diagnóstico. Si desea profundizar en conceptos asociados a la luz de Wood, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la luz de Wood
Principio de funcionamiento: la fluorescencia como herramienta diagnóstica
Aplicaciones en dermatología
Diferenciación con instrumentos relacionados
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Robert W. Wood y por qué lleva su nombre esta luz?
¿Es lo mismo la luz de Wood que una "luz negra"?
¿Es peligroso el examen con luz de Wood?
¿Si la luz de Wood no muestra fluorescencia, significa que no hay infección?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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