DICCIONARIO MÉDICO
Luz ultravioleta
La luz ultravioleta, también llamada radiación ultravioleta o rayos UV, es la franja del espectro electromagnético comprendida entre la luz visible y los rayos X, con longitudes de onda de entre 100 y 400 nanómetros aproximadamente. Invisible para el ojo humano, tiene en medicina usos diagnósticos (la luz de Wood), terapéuticos (fototerapia) y germicidas. La luz ultravioleta es una forma de radiación electromagnética cuya longitud de onda es más corta que la de la luz violeta, el último color que el ojo humano alcanza a percibir, y más larga que la de los rayos X. En la práctica médica, "luz ultravioleta", "radiación ultravioleta" y "rayos ultravioleta" funcionan como sinónimos. La diferencia es de matiz: "luz" subraya que se trata de radiación de la misma naturaleza que la visible, mientras que "rayos" es la denominación clásica que heredamos de la física del siglo XIX. El desarrollo clínico completo, con la clasificación en bandas UV-A, UV-B y UV-C y sus efectos biológicos, se detalla en la entrada de rayos ultravioleta. La etimología es transparente. "Ultravioleta" se forma con el prefijo latino ultra ("más allá de") y el adjetivo violeta, del latín viola, la flor purpúrea que dio nombre al color. El término describe, literalmente, una radiación que se sitúa más allá del violeta en el espectro, en longitudes de onda más cortas que las de ese color. El descubrimiento se remonta a 1801, cuando el físico alemán Johann Wilhelm Ritter comprobó que unos rayos invisibles situados justo tras el extremo violeta del espectro solar oscurecían el papel impregnado con cloruro de plata más deprisa que la propia luz violeta. Los llamó "rayos desoxidantes", por su reactividad química, para distinguirlos de los "rayos calóricos" (los infrarrojos) que William Herschel había identificado un año antes en el extremo opuesto. Pronto se impuso el nombre de "rayos químicos", y solo más tarde el de ultravioleta. La radiación ultravioleta aparece de forma transversal en muchas entradas del diccionario, porque interviene en contextos clínicos dispares. Como herramienta diagnóstica, la luz de Wood emplea la banda UV-A (365 nm) para provocar fluorescencia en la piel y detectar infecciones fúngicas, trastornos pigmentarios y porfirias. En su vertiente terapéutica, la lámpara de cuarzo genera UV-B de banda estrecha (311 nm) para la fototerapia de diversas dermatosis. Con fines germicidas, la UV-C (254 nm) se usa en la desinfección del aire y las superficies en el entorno hospitalario. Y como factor de riesgo ambiental, la exposición solar excesiva es un determinante reconocido de quemadura solar, fotoenvejecimiento y tumores cutáneos. Conviene situar la luz ultravioleta frente a sus vecinas en el espectro. Por un lado está la luz visible, la franja que el ojo percibe (entre 380 y 700 nm aproximadamente). Por el otro, la radiación infrarroja, de longitud de onda mayor, cuyo efecto dominante es el calor. Las tres son radiaciones no ionizantes; lo que las separa es la longitud de onda y, con ella, la energía que transporta cada fotón, tanto mayor cuanto más corta es la onda. Ahí reside la razón de que la ultravioleta interactúe con las moléculas de la piel de un modo que la luz visible no tiene. Del latín ultra ("más allá de") y viola ("violeta"): significa, literalmente, "más allá del violeta". Designa la radiación invisible que empieza justo donde termina el último color que el ojo percibe. Los rayos los descubrió en 1801 Johann Wilhelm Ritter, que en un primer momento los llamó "rayos desoxidantes". Sí. Las dos expresiones designan exactamente la misma franja del espectro. "Rayos ultravioleta" es la denominación clásica, heredada de la física decimonónica; "luz ultravioleta" recalca que es radiación de la misma naturaleza que la luz visible, solo que de longitud de onda más corta. En el uso médico se emplean como sinónimos y se abrevian igual: UV. Depende de la dosis, la banda y el tiempo de exposición. En dosis controladas tiene aplicaciones médicas valiosas: fototerapia, diagnóstico con luz de Wood, desinfección. El problema es la sobreexposición, sobre todo a las bandas UV-A y UV-B del sol, que puede causar quemadura solar, fotoenvejecimiento, daño ocular y un mayor riesgo de cáncer de piel. La UV-C, la más energética, la absorbe casi por completo la capa de ozono y no llega a la superficie en condiciones normales, pero las fuentes artificiales de UV-C exigen precauciones estrictas. Entradas relacionadas en el diccionario Si desea profundizar en conceptos asociados a la luz ultravioleta, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la luz ultravioleta
La luz ultravioleta en el diccionario médico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "ultravioleta"?
¿Es lo mismo "luz ultravioleta" que "rayos ultravioleta"?
¿La luz ultravioleta es peligrosa?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026