DICCIONARIO MÉDICO
Luz ultravioleta
La luz ultravioleta —también denominada radiación ultravioleta o rayos UV— es la franja del espectro electromagnético comprendida entre la luz visible y los rayos X, con longitudes de onda entre 10 y 400 nanómetros aproximadamente. Invisible para el ojo humano, tiene en medicina aplicaciones tanto diagnósticas (exploración con luz de Wood) como terapéuticas (fototerapia) y germicidas (desinfección hospitalaria). La luz ultravioleta es una forma de radiación electromagnética cuya longitud de onda es más corta que la de la luz violeta —el último color que el ojo humano puede percibir— y más larga que la de los rayos X. En la práctica médica, las denominaciones "luz ultravioleta", "radiación ultravioleta" y "rayos ultravioleta" se emplean como sinónimos estrictos; la diferencia es puramente de uso: "luz" enfatiza la naturaleza electromagnética del fenómeno, mientras que "rayos" es la denominación clásica heredada de la física del siglo XIX. El diccionario desarrolla el contenido clínico completo —clasificación en bandas UV-A, UV-B y UV-C, efectos biológicos, aplicaciones médicas y riesgos de la exposición. La etimología del término es transparente: "ultravioleta" se forma con el prefijo latino ultra ("más allá de") y el adjetivo violeta, derivado del latín viola ("violeta", la flor de color púrpura que dio nombre al color). El nombre describe, por tanto, una radiación que se sitúa "más allá del violeta" en el espectro, es decir, en longitudes de onda más cortas que las del color violeta visible. La acuñación del término ultraviolet en la literatura científica se documenta hacia 1840, aunque el descubrimiento de la propia radiación es anterior: en febrero de 1801, el físico alemán Johann Wilhelm Ritter observó que los rayos invisibles situados justo más allá del extremo violeta del espectro solar oscurecían el papel impregnado con cloruro de plata con más rapidez que la propia luz violeta. Ritter denominó a estos rayos "rayos desoxidantes" (de-oxidierende Strahlen) para distinguirlos de los "rayos calóricos" (infrarrojos) que William Herschel había descubierto un año antes en el extremo opuesto del espectro. La radiación ultravioleta aparece de forma transversal en numerosas entradas del diccionario, porque interviene en contextos clínicos muy diversos. Como herramienta diagnóstica, la luz de Wood emplea la banda UV-A (365 nm) para provocar fluorescencia en la piel y detectar infecciones fúngicas, trastornos pigmentarios y porfirias. Como herramienta terapéutica, la lámpara de cuarzo genera radiación UV-B de banda estrecha (311 nm) para la fototerapia de diversas dermatosis. Como agente germicida, la radiación UV-C (254 nm) se emplea en la desinfección de superficies y del aire en entornos hospitalarios. Y como factor de riesgo ambiental, la exposición solar excesiva a la radiación UV es un determinante reconocido de la quemadura solar, el fotoenvejecimiento y el desarrollo de tumores cutáneos. Conviene distinguir la luz ultravioleta de la luz visible, que es la franja del espectro que el ojo humano puede percibir (entre 380 y 700 nm aproximadamente), y de los rayos infrarrojos, que se sitúan en el extremo opuesto del espectro visible (longitudes de onda superiores a 700 nm) y cuyo efecto principal es la generación de calor. Las tres formas de radiación —infrarroja, visible y ultravioleta— son radiaciones electromagnéticas no ionizantes; la diferencia entre ellas reside en la longitud de onda y, por tanto, en la energía por fotón, que es mayor cuanto menor es la longitud de onda. Del latín ultra ("más allá de") y viola ("violeta"), con el significado literal de "más allá del violeta": designa la radiación invisible que se sitúa justo después del último color perceptible por el ojo humano. El término se documenta en la literatura científica desde hacia 1840, aunque la radiación fue descubierta cuarenta años antes por el físico alemán Johann Wilhelm Ritter, quien en 1801 la denominó "rayos desoxidantes". Sí. Ambas expresiones designan exactamente la misma franja del espectro electromagnético. "Rayos ultravioleta" es la denominación clásica, heredada de la física del siglo XIX; "luz ultravioleta" enfatiza que se trata de radiación electromagnética de la misma naturaleza que la luz visible, pero con una longitud de onda más corta. En el uso médico se emplean como sinónimos y se abrevian indistintamente como "UV". Depende de la dosis, la banda y el tiempo de exposición. La radiación UV en dosis controladas tiene aplicaciones médicas valiosas (fototerapia, diagnóstico con luz de Wood, desinfección). Sin embargo, la exposición excesiva —especialmente a las bandas UV-A y UV-B de la radiación solar— puede causar quemadura solar, fotoenvejecimiento, daño ocular y aumento del riesgo de cáncer de piel. La radiación UV-C, la más energética, es absorbida casi por completo por la capa de ozono y no alcanza la superficie terrestre en condiciones normales, pero las fuentes artificiales de UV-C (lámparas germicidas) requieren precauciones de uso estrictas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la luz ultravioleta, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la luz ultravioleta
La luz ultravioleta en el diccionario médico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "ultravioleta"?
¿Es lo mismo "luz ultravioleta" que "rayos ultravioleta"?
¿La luz ultravioleta es peligrosa?
Referencias
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