DICCIONARIO MÉDICO
Dermatofitosis
La dermatofitosis es la infección superficial de tejidos queratinizados (piel, pelo y uñas) producida por dermatofitos, hongos filamentosos de los géneros Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. En el lenguaje clínico se conoce como tiña (tinea), y su denominación varía según la zona corporal afectada. Se estima que entre un 10 % y un 15 % de la población mundial contrae alguna forma de dermatofitosis a lo largo de su vida. El término combina dermatofito con el sufijo griego -ωσις (-osis, "proceso" o "estado patológico"). Las micosis cutáneas causadas por levaduras como Candida o por hongos lipófilos como Malassezia obedecen a mecanismos distintos: la dermatofitosis se debe exclusivamente a hongos que utilizan la queratina como fuente de nutrientes. Eso explica que la infección se circunscriba a las capas más superficiales del cuerpo y rara vez alcance tejidos profundos. La transmisión puede ser directa (de persona a persona o de animal a persona) o indirecta, a través de fómites contaminados: toallas, peines, calzado o superficies húmedas como las de piscinas y vestuarios. Los ambientes cálidos y la humedad sostenida favorecen la germinación de los artroconidios sobre el estrato córneo. La nomenclatura latina clásica asigna a cada dermatofitosis un nombre compuesto por tinea más el término anatómico correspondiente. Tinea corporis afecta la piel lampiña del tronco y las extremidades, donde las lesiones adoptan con frecuencia la forma de placas anulares de borde elevado y centro que tiende a aclararse. Tinea capitis compromete el cuero cabelludo y es especialmente frecuente en niños prepuberales; Microsporum canis y diversas especies de Trichophyton son los agentes más habituales según la región geográfica. En los pies, tinea pedis (el llamado pie de atleta) produce maceración, descamación y fisuras interdigitales, a menudo acompañadas de prurito intenso. Resulta la forma de dermatofitosis más prevalente en adultos. Tinea cruris afecta a los pliegues inguinales, con predilección por varones jóvenes y deportistas, y con frecuencia coexiste con tinea pedis en el mismo paciente (el hongo asciende desde los pies al subir la ropa interior). Tinea unguium designa la invasión de la lámina ungueal, causa más frecuente de onicomicosis, y suele manifestarse con engrosamiento, cambio de coloración y fragilidad de la uña. Dos formas merecen mención aparte. La tinea barbae, que afecta la barba y el bigote, es más inflamatoria que la mayoría y puede simular una foliculitis bacteriana profunda. Y el querion de Celso, una reacción inflamatoria intensa del cuero cabelludo ante dermatofitos zoofílicos, produce una masa pustulosa, dolorosa y supurativa que puede dejar alopecia cicatricial si no se reconoce a tiempo. La distribución de los agentes varía con la geografía y la demografía. En América Latina, T. rubrum predomina en adultos y M. canis en niños. En el África subsahariana y ciertas zonas de Asia, T. tonsurans y T. violaceum cobran mayor relevancia. La urbanización, el uso compartido de instalaciones deportivas y la tenencia de mascotas han contribuido a modificar los patrones epidemiológicos en las últimas décadas. La inmunosupresión, la diabetes mellitus y la oclusión prolongada por calzado o ropa no transpirable son factores predisponentes reconocidos. Cabe señalar que una preocupación epidemiológica reciente es la aparición de cepas de T. indotineae con resistencia a la terbinafina, descritas inicialmente en el sur de Asia y detectadas después en Europa, que han complicado el manejo de las dermatofitosis en determinadas áreas. Sí. "Dermatofitosis" es el nombre técnico y "tiña" el popular. Ambos designan la infección cutánea superficial causada por hongos dermatofitos. El nombre latino tinea se acompaña de un calificativo anatómico (corporis, capitis, pedis, cruris, unguium) para especificar la localización. No, pese a lo que pueda sugerir el nombre inglés ringworm. La confusión procede de la forma anular de las lesiones, que recuerda a un gusano enroscado bajo la piel. Pero el agente causal es siempre un hongo, no un parásito animal. Sí. Las superficies húmedas y cálidas de duchas, vestuarios y bordes de piscina son focos conocidos de transmisión de dermatofitos, especialmente para tinea pedis. El uso de calzado apropiado en esas instalaciones y el secado cuidadoso de los espacios interdigitales son medidas preventivas ampliamente recomendadas. Estrictamente, no. Dermatomicosis es un término más amplio que incluye cualquier infección fúngica de la piel (también las producidas por Candida o Malassezia). Dermatofitosis se refiere solo a las causadas por hongos dermatofitos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dermatofitosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dermatofitosis
Formas clínicas según la localización
Epidemiología y factores de riesgo
Preguntas frecuentes
¿Son lo mismo dermatofitosis y tiña?
¿Tiene algo que ver con gusanos?
¿Se puede contraer en piscinas o gimnasios?
¿Es lo mismo dermatofitosis que dermatomicosis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026