DICCIONARIO MÉDICO
Dermatomicosis
La dermatomicosis es cualquier infección cutánea producida por hongos, con independencia de la especie implicada. El término funciona como categoría paraguas que engloba a las dermatofitosis (por hongos dermatofitos), a las candidiasis cutáneas, a la pitiriasis versicolor y a otras micosis cutáneas más raras. La palabra dermatomicosis combina tres elementos griegos: δέρμα (dérma), piel, μύκης (mýkes), hongo, y el sufijo -ωσις (-osis), que en la terminología médica indica proceso patológico. Su traducción literal, enfermedad de la piel por hongos, describe con precisión su alcance semántico. El término se acuñó a finales del siglo XIX, cuando la microbiología clínica comenzaba a identificar los hongos como causa distinguible de infección cutánea, y se ha mantenido en uso desde entonces como categoría general que reúne micosis muy diversas bajo un mismo epígrafe. Frente a las infecciones bacterianas o víricas, las micosis cutáneas comparten un rasgo biológico definitorio: los hongos implicados se limitan a las capas más superficiales de la piel, el pelo y las uñas, alimentándose sobre todo de queratina y de otros componentes del estrato córneo. Muy pocas dermatomicosis alcanzan las capas profundas o los órganos internos. Esa restricción al plano superficial condiciona toda su expresión clínica. Hongos filamentosos queratinofílicos (dermatofitos). Los tres géneros clásicos, Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton, integran el grupo de los dermatofitos. Se alimentan de la queratina de la piel, del pelo y de la uña, y producen el conjunto de cuadros conocidos como dermatofitosis o tiñas. Suponen la mayor parte de las micosis cutáneas atendidas en dermatología. Levaduras. Aquí se sitúan sobre todo Candida albicans y otras especies de Candida, responsables de candidiasis cutáneas y mucocutáneas (intertrigo candidiásico, candidiasis oral, vulvovaginitis), y Malassezia furfur, la levadura implicada en la pitiriasis versicolor y en algunas formas de dermatitis seborreica. Hongos filamentosos no dermatofitos. Determinados mohos oportunistas, como Scopulariopsis, Fusarium, Acremonium o Aspergillus, pueden colonizar la uña y producir onicomicosis no dermatofíticas. Otros géneros participan en cuadros más raros como el micetoma eumicetoma, la cromoblastomicosis y la esporotricosis, todas ellas de tipo subcutáneo. Las dermatomicosis se clasifican habitualmente por la zona del cuerpo que afectan, con nombres derivados en muchos casos del término latino tinea cuando se trata de tiñas por dermatofitos: tiña de la cabeza (tinea capitis), tiña del cuerpo (tinea corporis), tiña inguinal (tinea cruris), tiña del pie (tinea pedis) y tiña de la uña, que se solapa con la onicomicosis. Las candidiasis cutáneas suelen preferir los pliegues (inframamario, inguinocrural, interglúteo) y las mucosas orales o genitales. La pitiriasis versicolor tiene predilección por el tronco superior y por el cuello. La imagen clásica de la mayoría de las tiñas es la lesión anular: un borde eritematoso y activo con centro más pálido, que crece de forma centrífuga porque el hongo va colonizando el estrato córneo desde la periferia. Las candidiasis producen placas eritematosas húmedas con pústulas satélite. La pitiriasis versicolor genera manchas hipopigmentadas o hiperpigmentadas con descamación fina. Cada género tiene su gramática visual propia. Las dermatomicosis se transmiten por contacto directo (piel con piel), por contacto indirecto a través de superficies u objetos contaminados, o desde reservorios animales. Los dermatofitos zoofílicos, como Microsporum canis, proceden de perros y gatos y son causa frecuente de tinea capitis y tinea corporis infantiles. Los dermatofitos geofílicos, como Microsporum gypseum, viven en el suelo. Y los antropofílicos, como Trichophyton rubrum, se han adaptado al ser humano y se transmiten sobre todo entre personas. Los ambientes cálidos y húmedos favorecen tanto a los dermatofitos como a las levaduras. De ahí la frecuencia del pie de atleta en usuarios de vestuarios y piscinas, o del intertrigo candidiásico en pliegues cutáneos sometidos a sudoración persistente. La convivencia estrecha, el uso compartido de toallas, calzado o instrumentos de manicura, y el contacto con animales sin control veterinario son los factores de riesgo más constantes. Dermatofitosis. Subgrupo de dermatomicosis producidas únicamente por dermatofitos. Toda dermatofitosis es una dermatomicosis, pero no toda dermatomicosis es una dermatofitosis. Es la distinción conceptual central del término. Candidiasis cutánea. Dermatomicosis producida por levaduras del género Candida. Queda fuera del grupo de las dermatofitosis. Pitiriasis versicolor. Dermatomicosis por Malassezia. Tampoco es una dermatofitosis, aunque el uso popular a veces la confunde con las tiñas por su aspecto en manchas. Micosis profundas o sistémicas. Infecciones fúngicas que afectan órganos internos (histoplasmosis, criptococosis, coccidioidomicosis). Aunque puedan tener manifestaciones cutáneas secundarias, no son dermatomicosis en sentido estricto, porque su localización primaria no es la piel. Del griego δέρμα (piel) y μύκης (hongo), con el sufijo -osis que indica enfermedad. El término se acuñó en el siglo XIX, cuando la dermatología y la micología médica se consolidaron como disciplinas capaces de identificar los hongos como causa reconocible de infección cutánea. No. Una dermatofitosis es siempre una dermatomicosis, pero muchas dermatomicosis no son dermatofitosis. La palabra dermatomicosis abarca cualquier infección fúngica cutánea: dermatofitos, levaduras del género Candida, Malassezia y otros hongos oportunistas. La palabra dermatofitosis se reserva a las infecciones producidas por los tres géneros de dermatofitos: Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. La mayoría lo son, aunque el grado varía. Las dermatofitosis se transmiten de persona a persona, de animal a persona o desde el suelo. Las candidiasis cutáneas tienen un componente distinto: Candida forma parte de la microbiota habitual de piel y mucosas y solo produce enfermedad cuando el equilibrio se rompe (humedad excesiva, oclusión, alteraciones inmunitarias). La pitiriasis versicolor es una proliferación de una levadura ya presente en la piel del propio paciente, y no se considera contagiosa en sentido estricto. Muy estrecha. Los hongos causantes prosperan en ambientes cálidos y húmedos, lo que explica su mayor frecuencia en climas tropicales, en meses de verano y en zonas del cuerpo con sudoración persistente o mal ventilación (pies dentro de calzado cerrado, pliegues cutáneos, ingles). La epidemiología de las dermatomicosis es en buena medida una epidemiología del microclima cutáneo. No. La mayoría de los hongos del ambiente no encuentran en la piel humana un sustrato adecuado. Los que sí producen infección cutánea comparten alguna capacidad de aprovechar la queratina o los lípidos de la superficie corporal. Los dermatofitos son los especialistas más eficientes en ese nicho. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dermatomicosis, puede consultar las siguientes definiciones:Qué es la dermatomicosis
Familias de hongos que producen dermatomicosis
Localización y formas clínicas más frecuentes
Vías de contagio
Diferenciación con dermatofitosis y otros conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dermatomicosis?
¿Es lo mismo dermatomicosis que dermatofitosis?
¿Todas las dermatomicosis son contagiosas?
¿Qué relación tiene la dermatomicosis con la humedad y el clima?
¿Cualquier hongo puede producir una dermatomicosis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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