DICCIONARIO MÉDICO
Pseudomonas
Pseudomonas es un género de bacilos gramnegativos y aerobios que se mueven gracias a flagelos situados en uno de sus polos. Sus especies, más de trescientas, pueblan el suelo, el agua y las plantas, y casi todas son inofensivas para el ser humano. La excepción es su especie tipo, Pseudomonas aeruginosa, uno de los agentes clásicos de la infección hospitalaria. Otras tienen interés en la agricultura, en la industria y en la limpieza de suelos contaminados. Pseudomonas Pseudomonas (género) Tipo: bacteria Morfología: bacilos gramnegativos rectos o algo curvados, con uno o varios flagelos polares, aerobios, no fermentadores Transmisión: contacto directo e hídrica (especies de interés clínico) Reservorio: ambiental (suelo, agua, plantas) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: infección nosocomial, otitis externa, bacteriemia El nombre lo propuso en 1894 el botánico alemán Walter Migula, del instituto bacteriológico de Karlsruhe, y su descripción original cabía en una línea: células con órganos de movimiento en los polos y formación de esporas en algunas especies, aunque rara. La segunda mitad era falsa; las pseudomonas no forman esporas, y lo que Migula vio fueron probablemente gránulos de reserva que refractan la luz. Aun así el género prosperó, en buena medida gracias a la especie que eligió como modelo. En 1952 la Comisión Judicial de nomenclatura bacteriana conservó oficialmente el nombre Pseudomonas Migula 1894 y fijó a P. aeruginosa como especie tipo. Migula nunca explicó de dónde sacó la palabra. La etimología que figura en los manuales, desde la séptima edición del Manual de Bergey en 1957, combina el griego pseudés, falso, con monás, unidad o mónada: «falsa mónada», una traducción que nunca ha tenido mucho sentido. Norberto Palleroni, autor de los capítulos dedicados al género en el Manual de Bergey, recuperó en 2010 otra explicación que le había llegado de oídas a través de su maestro en Buenos Aires, Santos Soriano: Migula habría pensado en el parecido de estas bacterias, por tamaño y movilidad, con Monas, un género de pequeños flagelados creado por el naturalista danés Otto Friedrich Müller en 1773. «Falsa Monas», por tanto. El propio Palleroni advirtió que nunca encontró confirmación escrita. En español, el Diccionario de la lengua española recoge «pseudomona» como nombre común de estas bacterias. Fernando A. Navarro, autor de referencia en terminología médica, defiende en cambio la forma «seudomonas», y considera menos adecuadas otras adaptaciones como «seudomona» o «seudomónada». Son bacilos rectos o ligeramente curvados, nunca helicoidales, de unas 0,5 a 1 micras de ancho por 1,5 a 5 de largo. Se mueven con uno o varios flagelos polares (rara vez son inmóviles), no forman esporas ni otras formas de resistencia y obtienen la energía por vía oxidativa, sin fermentar los azúcares. Casi todas son aerobias, aunque algunas pueden respirar nitrato cuando falta oxígeno. Dan positiva la prueba de la catalasa, y la mayoría también la de la oxidasa, un dato útil para separarlas de las enterobacterias. Un grupo de especies, las llamadas pseudomonas fluorescentes (P. aeruginosa, P. fluorescens, P. putida o P. syringae, entre otras), secreta pioverdina, un sideróforo que capta hierro del medio y emite una fluorescencia amarillo verdosa bajo la luz ultravioleta. Otras guardan como reserva de energía polímeros llamados polihidroxialcanoatos, base de algunos bioplásticos. Pseudomonas da nombre a la familia Pseudomonadaceae, del orden Pseudomonadales, dentro de la clase Gammaproteobacteria. Con una definición tan vaga como la de Migula, durante décadas cabía en el género casi cualquier bacilo gramnegativo, móvil y aerobio aislado de la naturaleza. En 1966 Stanier y sus colaboradores dieron al fin una base fisiológica y bioquímica para identificar las especies, y en 1973 un trabajo firmado por Palleroni, Doudoroff y otros dos autores dio el paso decisivo. Comparando la homología de su ARN ribosómico, aquel trabajo mostró que las supuestas pseudomonas formaban al menos cinco grupos bien separados, algunos tan alejados entre sí como de Escherichia coli; uno de ellos incluía incluso bacterias del género Xanthomonas. El nombre se reservó para el grupo I, el que contenía a P. aeruginosa y a las especies fluorescentes, y el resto se fue trasladando en otros laboratorios a géneros distintos, como Burkholderia. La genómica ha seguido afinando. Hoy se reconocen más de trescientas especies con nombre válido, y en 2021 algunas fueron separadas en géneros nuevos, como Halopseudomonas y Atopomonas. En medicina, la protagonista es Pseudomonas aeruginosa, oportunista que coloniza el medio hospitalario húmedo y causa infecciones nosocomiales en pacientes con las defensas comprometidas. Sus rasgos propios (pigmentos, genoma, resistencias) se desarrollan en su entrada. Con otras especies, como P. putida, P. fluorescens, P. stutzeri o P. mendocina, también se han descrito infecciones, pero son mucho más raras. En un estudio venezolano sobre aislamientos hospitalarios del grupo fluorescente, P. aeruginosa supuso casi el 98 %; P. fluorescens y P. putida no llegaban juntas al 2,5 %. Fuera del hospital, el género tiene un capítulo propio en la patología vegetal. P. syringae pv. tomato causa la mancha bacteriana del tomate, con lesiones oscuras rodeadas de un halo amarillo en hojas, tallos y frutos, y P. tolaasii produce la mancha parda del champiñón cultivado gracias a una toxina, la tolaasina, que rompe las membranas celulares. Pocas bacterias aprovechan tantos compuestos distintos como fuente de carbono. Muchas cepas degradan hidrocarburos alifáticos y aromáticos, incluso el petróleo crudo y los hidrocarburos aromáticos policíclicos, y la capacidad para romper estos últimos suele ir codificada en plásmidos, la mayoría de ellos descritos en pseudomonas. De ahí su uso en la biorremediación de suelos contaminados. La cepa KT2440 de P. putida, un habitante del suelo que coloniza las raíces de las plantas, se ha convertido en una de las plataformas favoritas de la biología sintética. Tolera condiciones químicas duras y se ha modificado para transformar compuestos derivados de la lignina (el componente leñoso de los vegetales) en productos de valor, entre ellos sus propios polihidroxialcanoatos. Literalmente, «falsa mónada», del griego pseudés y monás. Es muy posible, sin embargo, que Migula pensara en «falsa Monas», por el parecido de estas bacterias con aquel género de flagelados; nunca lo aclaró. Más de trescientas con nombre válidamente publicado, y la lista crece cada año: en los años posteriores a una gran revisión de 2009 se describieron más de setenta. Al mismo tiempo, la genómica ha ido sacando especies del género, de modo que la cifra cambia en las dos direcciones. No. Pseudomonas es el género; P. aeruginosa, una de sus especies, la que lo define y la de mayor relevancia médica. Las dos formas circulan. «Pseudomona» es la que registra el diccionario académico; Navarro propone «seudomonas» como adaptación preferible. En los textos científicos se mantiene siempre el nombre latino, Pseudomonas, en cursiva y con mayúscula. Si desea profundizar en conceptos vinculados al género Pseudomonas, puede consultar:Qué es Pseudomonas
Rasgos generales del género
Clasificación y revisiones del género
Especies de interés clínico y ambiental
Versatilidad metabólica y aplicaciones
Preguntas frecuentes
¿Qué significa Pseudomonas?
¿Cuántas especies tiene el género?
¿Es lo mismo Pseudomonas que Pseudomonas aeruginosa?
¿Se escribe pseudomona o seudomona?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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