DICCIONARIO MÉDICO
Infección nosocomial
La infección nosocomial es la que se adquiere en el contexto de la atención sanitaria y que no estaba presente ni incubándose cuando el paciente llegó al centro. También se la conoce como infección hospitalaria y, en la terminología epidemiológica actual, como infección relacionada con la asistencia sanitaria. Se manifiesta durante el ingreso o después del alta, y por convenio suele exigirse que aparezca a partir de las 48 horas del internamiento. El nombre delata su origen. Procede del griego nosokomeîon (νοσοκομεῖον), "hospital", palabra compuesta de nósos (νόσος), "enfermedad", y koméō (κομέω), "cuidar". Nosocomial es, literalmente, "lo que pertenece al lugar donde se cuida a los enfermos". Esa etimología encierra una paradoja incómoda: el sitio pensado para curar es también, a veces, el sitio donde se contrae una nueva dolencia. La definición operativa más extendida procede de la Organización Mundial de la Salud y se apoya en tres condiciones. La infección debe manifestarse durante el ingreso o tras el alta; no debe estar presente ni en periodo de incubación en el momento de llegar el paciente; y, como regla general, se evidencia a partir de las 48 horas del internamiento. Ese umbral temporal es orientativo, y se acorta cuando median procedimientos invasivos que aceleran el contagio. La terminología ha ido ampliándose. Como buena parte de la asistencia se presta ya fuera del hospital (cirugía ambulatoria, hemodiálisis, centros sociosanitarios, atención domiciliaria), el concepto clásico se quedaba corto, y de ahí la denominación más amplia de infección relacionada con la asistencia sanitaria, que abarca todo el sistema y no solo el edificio hospitalario. Para que se produzca una infección nosocomial deben coincidir tres elementos: un microorganismo capaz de enfermar, una vía por la que llegue y un huésped susceptible. Los tres están sobrerrepresentados en el hospital. Los pacientes ingresados suelen tener las defensas debilitadas por la edad, la enfermedad de base, la quimioterapia, un trasplante o el uso prolongado de corticoides, un estado de inmunodepresión que los vuelve vulnerables. A eso se añade el uso intensivo de antibióticos, que ejerce una presión selectiva y favorece la aparición de cepas resistentes, y la concentración de procedimientos que atraviesan las barreras naturales del cuerpo: catéteres, sondas, respiradores. Cada dispositivo es, a la vez, una ayuda y una puerta. El resultado es un ambiente sin equivalente en ningún otro lugar. La transmisión sigue dos rutas. En la forma endógena el agente procede de la propia flora del paciente (la piel, el intestino, las vías respiratorias), que en algún momento se desplaza a un territorio donde no debería estar. En la forma exógena el microorganismo llega desde fuera: las manos del personal, el instrumental, el ambiente o, con frecuencia, otro paciente, en lo que se conoce como infección cruzada. La distinción importa porque las medidas para atajar cada una son diferentes: frente a la endógena pesa la retirada temprana de los dispositivos; frente a la exógena, la higiene de manos y el aislamiento. La clasificación más utilizada agrupa estas infecciones por su localización anatómica, porque cada una se asocia a un procedimiento característico y a un perfil microbiológico propio. Cuatro grandes grupos concentran la mayoría. La infección urinaria ha sido históricamente la más frecuente en España. Casi siempre se relaciona con la sonda vesical permanente, que actúa como puente entre la flora del periné y la vejiga; el riesgo crece con cada día de sondaje. Le siguen la infección de la herida quirúrgica, ligada al acto operatorio; la neumonía, sobre todo la asociada al respirador en las unidades de cuidados intensivos; y la infección del torrente sanguíneo o bacteriemia, complicación temida del catéter venoso central. Muchas de ellas son, además, infecciones oportunistas, porque el germen aprovecha un huésped con las defensas bajas. Conviene separar tres términos que a veces se confunden. La infección comunitaria es la que se contrae fuera del ámbito sanitario, en la vida cotidiana, y constituye el polo opuesto de la nosocomial. La infección iatrogénica, en cambio, es un subtipo más estricto: la que deriva de forma directa de un acto médico concreto, como la inserción de un catéter o una intervención. Toda infección iatrogénica adquirida en el hospital es nosocomial, pero no toda nosocomial es iatrogénica, porque muchas surgen sin un procedimiento que las cause de manera inmediata. El matiz es fino y a menudo se pasa por alto. La magnitud del problema es considerable. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en los países de renta alta alrededor de 7 de cada 100 pacientes hospitalizados contraen al menos una de estas infecciones, cifra que asciende a 15 de cada 100 en los de renta baja o media. Son el evento adverso más frecuente de la asistencia sanitaria. La buena noticia es que una parte importante es evitable: los programas de prevención bien aplicados reducen su incidencia de forma notable. Del griego nosokomeîon, "hospital", formado por nósos ("enfermedad") y koméō ("cuidar"). Nosocomial significa, por tanto, "propio del lugar donde se cuida a los enfermos". Cuando aparece durante la atención sanitaria y no estaba presente ni incubándose al ingresar el paciente. Como regla práctica se toma el umbral de las 48 horas desde el internamiento, aunque puede manifestarse incluso después del alta. Se usan casi como sinónimos, pero el segundo término es más amplio. "Nosocomial" alude en sentido estricto al hospital, mientras que "relacionada con la asistencia sanitaria" incluye también la atención ambulatoria, domiciliaria y en residencias, un reflejo de cómo ha cambiado la medicina. En España, históricamente, la infección urinaria asociada al sondaje vesical, seguida de la infección quirúrgica, la neumonía y la bacteriemia relacionada con catéteres. El orden varía según el centro y el tipo de unidad.Qué es la infección nosocomial
Por qué el entorno sanitario favorece la infección
Tipos de infección nosocomial
Nosocomial, iatrogénica y comunitaria
Cuántas se producen
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "nosocomial"?
¿Cuándo se considera que una infección es nosocomial?
¿Es lo mismo que infección relacionada con la asistencia sanitaria?
¿Cuál es el tipo más frecuente?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026