DICCIONARIO MÉDICO
Infección iatrogénica
La infección iatrogénica es la que el paciente contrae como consecuencia directa de un acto médico: una intervención quirúrgica, la colocación de un catéter, una endoscopia, una transfusión o una infiltración. Es un tipo concreto de iatrogenia y guarda una relación estrecha, aunque no de identidad, con la infección nosocomial. El adjetivo iatrogénico procede del griego ἰατρός (iatrós, «médico») y alude a aquello que la actuación sanitaria origina. Una infección iatrogénica es, por tanto, aquella en la que existe un vínculo causal directo entre el procedimiento y la entrada del germen en el paciente. No basta con que la infección aparezca después de una intervención: hace falta que la intervención sea su causa. Se enmarca dentro de la iatrogenia, el conjunto de efectos no buscados que derivan de la asistencia. La infección es una de sus formas, y presenta un rasgo que conviene retener: el germen se introduce desde fuera, de modo que la infección iatrogénica es, en su origen, una infección exógena. En el lenguaje epidemiológico y administrativo el término dominante no es este, sino infección nosocomial, o en la nomenclatura reciente infección relacionada con la asistencia sanitaria (IRAS). Vale la pena ver por qué no significan exactamente lo mismo. Nosocomial señala dónde se adquiere la infección, en el entorno sanitario; iatrogénica señala por qué se produce, a raíz de un acto médico. Son dos preguntas distintas sobre un mismo hecho. Los dos conjuntos se solapan sin llegar a coincidir. La mayoría de las infecciones iatrogénicas son también nosocomiales, porque el procedimiento suele realizarse en un centro sanitario. Hay excepciones en ambas direcciones. Una infección iatrogénica puede manifestarse tras el alta, en el domicilio o después de un procedimiento ambulatorio, y entonces no encaja en la definición estricta de nosocomial. A la inversa, un paciente ingresado puede contagiarse de una gripe por vía respiratoria sin que ningún procedimiento intervenga: esa infección es nosocomial, pero no iatrogénica. Conviene deshacer un equívoco frecuente. Que una infección sea iatrogénica no quiere decir que haya habido negligencia. La iatrogenia puede producirse aunque el acto médico se realice de forma correcta, porque todo procedimiento invasivo lleva aparejado un riesgo que no siempre puede anularse. La diferencia entre el daño inevitable y el que deriva de una mala praxis se aborda en la entrada iatrogenia. Procede del griego iatrós, «médico». Califica lo que el acto médico origina, sea un beneficio buscado o, como en este caso, un efecto no deseado. No necesariamente. Una responde a la causa, el acto médico; la otra, al lugar, el centro sanitario. Se solapan mucho, pero hay infecciones iatrogénicas que no son nosocomiales y nosocomiales que no son iatrogénicas. Puede no implicarla. Ciertos procedimientos conllevan un riesgo asumido, así que una infección iatrogénica es compatible con una actuación correcta. La mala praxis exige, además, negligencia o impericia.Qué es la infección iatrogénica
Iatrogénica y nosocomial: causa frente a lugar
¿Implica un error?
Preguntas frecuentes
¿Qué significa iatrogénico?
¿Iatrogénica y nosocomial son sinónimas?
¿Una infección iatrogénica implica mala praxis?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026