DICCIONARIO MÉDICO
Lentigo maligno
El lentigo maligno es un melanoma cutáneo in situ —la fase más temprana de un melanoma— que asienta sobre piel con daño solar acumulado, generalmente en la cara de personas de edad avanzada. Pese a su nombre, no es un lentigo benigno: se trata de una proliferación intraepidérmica de melanocitos atípicos que puede evolucionar, en un porcentaje bajo pero clínicamente relevante de los casos, hacia un melanoma invasor denominado melanoma lentigo maligno. El lentigo maligno (LM) es una variedad de melanoma confinada a la epidermis: los melanocitos atípicos proliferan a lo largo de la capa basal sin atravesar la membrana basal que separa la epidermis de la dermis. Mientras la lesión permanece in situ no puede metastatizar, lo que la convierte en una neoplasia curable si se extirpa completamente. Cuando los melanocitos malignos invaden la dermis, la lesión pasa a denominarse melanoma lentigo maligno (LMM), y su pronóstico depende entonces de la profundidad de invasión (índice de Breslow) y otros factores histológicos. El nombre combina lentigo —del latín lentīgo, "peca con forma de lenteja"— con el adjetivo maligno, lo que genera una confusión terminológica frecuente: muchos pacientes asumen que se trata de un lentigo solar que "se ha vuelto malo". En realidad, el LM no es un lentigo solar que degenera, sino un melanoma que desde su origen presenta un patrón de crecimiento lentiginoso —es decir, los melanocitos atípicos se disponen linealmente a lo largo de la unión dermoepidérmica, imitando la arquitectura de un lentigo—. La semejanza clínica entre ambos (mancha plana, pigmentada, de bordes irregulares en piel fotodañada) es precisamente lo que dificulta el diagnóstico. Jonathan Hutchinson describió la lesión en 1890 como una "peca melanótica senil" (senile freckle) de la cara que podía evolucionar hacia un tumor maligno. Cuatro años después, William Dubreuilh publicó una serie más amplia de casos bajo el nombre de mélanose circonscrite précancéreuse, estableciendo su naturaleza premaligna. Durante décadas, la lesión se conoció como "peca de Hutchinson" o "melanosis de Dubreuilh". La nomenclatura actual —lentigo maligno para la fase in situ y melanoma lentigo maligno para la fase invasora— se consolidó en la segunda mitad del siglo XX con la clasificación de los subtipos de melanoma. El lentigo solar (actínico, senil) es una lesión benigna, frecuentísima —presente en más del 90 % de las personas de piel clara mayores de 60 años—, que consiste en una hiperpigmentación epidérmica sin atipia melanocítica. El lentigo maligno, en cambio, es una neoplasia melanocítica con melanocitos atípicos en la capa basal que se extienden a lo largo de los folículos pilosos y las crestas interpapilares. Ambos se localizan en zonas fotoexpuestas, ambos son planos y de color marrón heterogéneo, y ambos aparecen en pacientes añosos con piel dañada por el sol. La dermatoscopia ayuda a distinguirlos: el lentigo solar muestra un patrón reticular o en huella dactilar regular, mientras que el LM suele presentar puntos y glóbulos asimétricos, rombos pigmentados y áreas de regresión. Sin embargo, en casos precoces o atípicos el diagnóstico diferencial puede ser difícil, y la confirmación definitiva es histopatológica. A veces se necesitan técnicas de inmunohistoquímica (Melan-A, SOX-10) para identificar melanocitos atípicos dispersos que no son visibles con la tinción convencional. De la combinación de lentigo (latín lentīgo, "peca") y maligno (latín malignus, "de mala índole"). El nombre se refiere a que la lesión imita clínicamente a un lentigo —mancha plana con forma de lenteja— pero es histológicamente un melanoma. Hutchinson la describió en 1890 como una "peca melanótica" y Dubreuilh en 1894 como una "melanosis precancerosa circunscrita". Sí y no. El lentigo maligno es un melanoma in situ: un melanoma en su fase más temprana, confinado a la epidermis. No puede metastatizar mientras permanezca in situ. Si invade la dermis, pasa a llamarse melanoma lentigo maligno, que ya es un melanoma invasor con capacidad de metastatizar. Representa aproximadamente el 10 % de todos los melanomas. No de forma directa. El lentigo solar no "degenera" en lentigo maligno: son entidades biológicamente distintas desde su inicio. Lo que sí comparten es el factor de riesgo —la exposición solar crónica—, de modo que un paciente con muchos lentigos solares tiene más probabilidades de desarrollar también un lentigo maligno, no porque un lentigo se transforme en el otro, sino porque la piel fotoexpuesta es el terreno común de ambos. Ninguna directa. La lentiginosis es la presencia de lentigos simples múltiples, a menudo asociada a síndromes genéticos. El lentigo maligno es una neoplasia melanocítica que no forma parte de las lentiginosis. El adjetivo "lentiginoso" indica únicamente que los melanocitos atípicos del LM proliferan con un patrón lineal similar al de un lentigo, no que derive de uno. Consulte también la información clínica completa sobre el melanoma Si busca información sobre factores de riesgo, detección precoz y opciones de tratamiento del melanoma, puede consultar la ficha completa del melanoma elaborada por el Área de Cáncer de Piel y Melanoma del Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al lentigo maligno, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el lentigo maligno
Contexto histórico
Diferenciación con el lentigo solar
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "lentigo maligno"?
¿Es lo mismo un lentigo maligno que un melanoma?
¿Un lentigo solar puede convertirse en un lentigo maligno?
¿Qué relación tiene el lentigo maligno con la lentiginosis?
Referencias
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