DICCIONARIO MÉDICO

Lentigo

Un lentigo es una mancha cutánea pigmentada, plana y bien delimitada, producida por un aumento localizado del número de melanocitos en la capa basal de la epidermis. Mide entre 1 y 15 mm, su color oscila del marrón claro al negro y no desaparece al protegerse del sol, a diferencia de la efélide o peca común. Los lentigos benignos son muy frecuentes: están presentes en más del 90 % de las personas de piel clara mayores de 60 años.

Qué es el lentigo

El término procede del latín lentīgo, lentīginis, que significaba "peca" o "mancha en la piel con forma de lenteja". La raíz es lens, lentis ("lenteja") y el sufijo -īgo, que en latín médico indicaba una alteración cutánea con aspecto definido —el mismo sufijo de prurigo o impetigo—. En plural, la forma latina es lentígines, todavía vigente en la literatura dermatológica, aunque en español coloquial se usa también "lentigos". La acentuación correcta es llana: lentigo (con acento prosódico en la i), no esdrújula (*léntigo*).

Desde el punto de vista histológico, el lentigo se define por tres rasgos: un aumento del número de melanocitos individuales a lo largo de la capa basal (sin formar nidos, a diferencia del nevus melanocítico), una mayor producción de melanina que se deposita en los queratinocitos basales, y una elongación de las crestas interpapilares de la epidermis. Ese patrón de proliferación lineal —melanocitos aislados a lo largo de la unión dermoepidérmica— es lo que se denomina "patrón lentiginoso", un adjetivo que la dermatología utiliza también para describir otros procesos, incluido el lentigo maligno, que pese a su nombre no es un lentigo benigno.

Tipos de lentigo

Lentigo simple (o juvenil). Aparece en la infancia o la adolescencia y puede localizarse en cualquier zona del cuerpo, incluidas las mucosas, las palmas y las plantas. No guarda relación con la exposición solar. Son máculas de 1 a 5 mm, de color marrón uniforme y bordes regulares. Cuando se presentan en número escaso se consideran un hallazgo normal; cuando son muy numerosos puede tratarse de una lentiginosis, y en ese caso hay que descartar síndromes como el LEOPARD, el Peutz-Jeghers o el complejo de Carney.

Lentigo solar (actínico o senil). Es el tipo más frecuente con diferencia. Se forma como consecuencia del daño acumulado por la radiación ultravioleta a lo largo de los años, en las zonas que más sol han recibido: dorso de las manos, cara, escote, antebrazos. Su tamaño es mayor que el del lentigo simple —puede alcanzar uno o dos centímetros— y su color, marrón claro o pardo, tiende a oscurecerse con la edad. Coloquialmente se le llama "mancha de la edad" o, de forma errónea, "mancha hepática" (no tiene relación alguna con el hígado). Es una lesión benigna que no requiere tratamiento salvo por motivos estéticos, pero su presencia indica una piel con daño solar significativo, lo que a su vez constituye un factor de riesgo para el desarrollo de otras neoplasias cutáneas.

Diferenciación con la efélide y el nevus

La confusión más habitual se da con la efélide (peca). Ambas son máculas marrones pequeñas, pero el mecanismo es distinto: la efélide se debe a un aumento de la producción de melanina sin aumento del número de melanocitos, y su color se aclara en invierno o al dejar de exponerse al sol. El lentigo, en cambio, implica un aumento real del número de melanocitos y su color permanece estable independientemente de la estación. Un dato que ayuda: las pecas suelen aparecer en la infancia temprana de niños pelirrojos o de piel muy clara, mientras que los lentigos solares son más propios de la edad adulta.

Con el nevus melanocítico la diferencia es histológica. En el nevus, los melanocitos proliferan formando nidos o tecas en la unión dermoepidérmica o en la dermis. En el lentigo, los melanocitos permanecen como células individuales dispuestas en fila a lo largo de la capa basal, sin agruparse. A simple vista, un nevus juntural plano y un lentigo pueden parecerse mucho; la dermatoscopia y, en caso de duda, la biopsia permiten distinguirlos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "lentigo"?

Del latín lentīgo, derivado de lens, lentis ("lenteja") con el sufijo -īgo, que indicaba una afección cutánea de aspecto definido. El nombre alude al parecido en forma y tamaño de la mancha con la semilla de la leguminosa. La misma raíz da origen a "lenticular", "lente" y "lentilla".

¿Es lo mismo un lentigo que una peca?

No. La peca (efélide) es un aumento de melanina sin aumento de melanocitos, se aclara al dejar de tomar el sol y es típica de pieles muy claras desde la infancia. El lentigo implica un aumento real del número de melanocitos, no se aclara con la protección solar y puede aparecer a cualquier edad. En la práctica, muchas personas llaman "peca" a ambas cosas, pero dermatológicamente son entidades distintas.

¿Los lentigos pueden volverse malignos?

Un lentigo solar no se transforma directamente en un lentigo maligno: son entidades biológicamente distintas desde su inicio. Lo que sí ocurre es que comparten el mismo factor de riesgo —la exposición solar crónica—, de modo que un paciente con muchos lentigos solares tiene más probabilidades de desarrollar también un melanoma, no porque un lentigo degenere, sino porque su piel ha acumulado mucho daño actínico. Ante cualquier mancha que cambie de color, tamaño, forma o bordes, conviene consultar con un dermatólogo.

¿Se dice "lentigo" o "léntigo"?

La acentuación correcta es llana: lentigo, con el acento en la segunda sílaba. La forma esdrújula *léntigo* está extendida en el habla coloquial, pero no tiene respaldo en la etimología latina (lentīgo era llana en latín) ni en el uso académico consolidado.

¿Cuándo hay que preocuparse por un lentigo?

Cuando aparecen en la infancia y son muy numerosos —puede tratarse de una lentiginosis con implicaciones sistémicas—, o cuando una mancha que parecía un lentigo solar comienza a crecer, a cambiar de color de forma heterogénea o a presentar bordes irregulares. En esos casos, la dermatoscopia y, si es necesario, la biopsia permiten descartar un lentigo maligno o un melanoma incipiente.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Manchas cutáneas. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Requena C, Manrique E, Nagore E. El lentigo maligno: actualización y claves en el diagnóstico y el tratamiento. Actas Dermo-Sifiliográficas (AEDV).
  3. Requena C, Nagore E. ¿Lentigo solar vs lentigo maligno? No es nevo. Actas Dermo-Sifiliográficas (AEDV).
  4. Real Academia Española. Lenticular. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al lentigo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Lentígines: el plural latino de lentigo, forma habitual en la literatura dermatológica.
  • Lentiginosis: presencia de lentigos múltiples, con frecuencia asociada a síndromes genéticos.
  • Lentigo maligno: melanoma in situ que imita clínicamente a un lentigo pero es una neoplasia.
  • Efélide: la peca común, con la que el lentigo se confunde con frecuencia.
  • Nevus: lesión melanocítica con nidos de melanocitos, diferente del patrón lentiginoso.
  • Hiperpigmentación: concepto general que engloba los lentigos y otras alteraciones del color cutáneo.
  • Melanina: el pigmento cuya acumulación produce la mancha del lentigo.
  • Melanosis: depósito anómalo de melanina en tejidos.
  • Queratosis actínica: lesión de piel fotodañada que comparte terreno con el lentigo solar.
  • Síndrome LEOPARD: rasopatía con lentiginosis múltiple.
  • Síndrome de Peutz-Jeghers: lentiginosis perioral con poliposis intestinal.
  • Dermatoscopia: técnica de exploración clave para evaluar lesiones pigmentadas.

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