DICCIONARIO MÉDICO
Lentigo
El lentigo es una mácula pigmentada de la piel, plana y de contorno bien definido, causada por un aumento del número de melanocitos en la capa basal de la epidermis. Es una lesión benigna. Su color va del marrón claro al pardo oscuro y, al contrario que la peca, no se aclara cuando cesa la exposición al sol. Un lentigo es una mancha pequeña y plana, de color uniforme y bordes netos, que asienta sobre piel de aspecto normal. Suele medir entre 1 y 15 milímetros. Lo que lo define no es el color, sino su origen: hay más melanocitos de lo habitual repartidos a lo largo de la capa basal, la hilera donde estas células productoras de pigmento residen de forma natural. Por eso el lentigo permanece estable al margen de la estación del año. La palabra procede del latín lentīgo, lentīginis, la mancha cutánea con forma de lenteja. Su raíz es lens, lentis (lenteja), y el sufijo -īgo indicaba en latín médico una alteración de la piel con aspecto reconocible (el mismo que aparece en prurigo o impétigo). Merece un apunte la acentuación: es palabra llana, con la fuerza de voz en la i, nunca léntigo. El plural culto, lentígines, sigue vivo en la literatura dermatológica. Tres rasgos identifican al lentigo en la biopsia. Aumenta el número de melanocitos aislados a lo largo de la capa basal, sin que lleguen a agruparse en nidos; se alargan las crestas interpapilares (las prolongaciones de la epidermis que se hunden en la dermis), a veces con forma de maza; y crece el pigmento tanto en los melanocitos como en los queratinocitos vecinos. No hay atipia celular. Esa ausencia de células anómalas es la que separa un lentigo común de una lesión sospechosa. La comparación con el nevus aclara el matiz. En el nevus los melanocitos proliferan formando nidos apilados en varias capas; en el lentigo se limitan a la fila basal, en un patrón lineal. De ahí procede el adjetivo lentiginoso, que la dermatología aplica a cualquier proliferación melanocítica dispuesta de ese modo. La dermatología distingue varias formas según su origen. El lentigo simple es el más elemental: aparece ya en la infancia, no depende del sol y puede surgir en cualquier zona del cuerpo, incluidas las mucosas de los labios o los genitales. El lentigo solar, en cambio, es fruto de años de radiación ultravioleta y se concentra en el dorso de las manos, la cara y el escote. Es la mancha que el habla popular llama, con poca fortuna, mancha de la edad o mancha del hígado, pese a que el hígado no interviene en ella. Hay variantes menos conocidas. El lentigo reticulado o en tinta china dibuja un trazo irregular, muy oscuro, sobre piel clara castigada por el sol. El lentigo PUVA surge tras la combinación de psoralenos con luz ultravioleta A. Todas comparten la misma base histológica; cambian el desencadenante y el sitio donde aparecen. La confusión más frecuente se da con la peca. La efélide, nombre médico de la peca, también es una mácula parda de las zonas expuestas, pero su mecanismo difiere: los melanocitos fabrican más melanina sin aumentar en número. Por eso la peca se oscurece en verano y palidece en invierno, mientras el lentigo se mantiene. Un detalle orienta casi siempre: las pecas asoman en la infancia de personas pelirrojas o de piel muy clara, y los lentigos solares son cosa de la edad adulta. Frente al lunar (el nevus melanocítico) la diferencia es de arquitectura, la ya comentada: nidos frente a fila basal. Queda una precisión que importa. El lentigo benigno no se transforma en melanoma; la dificultad surge cuando un lentigo maligno incipiente, que sí es una neoplasia, remeda en la cara a un inocente lentigo solar. Separarlos es tarea de la dermatoscopia y, llegado el caso, de la biopsia. Lentigo, palabra llana, con el acento en la i. La forma esdrújula léntigo está extendida, pero es incorrecta. No. Se parecen a simple vista, pero obedecen a mecanismos distintos. En la peca aumenta la producción de pigmento sin que crezca el número de melanocitos, y por eso se aclara al dejar de tomar el sol. En el lentigo el número de melanocitos sí aumenta, y la mancha se mantiene estable durante todo el año. El lentigo, por definición, es benigno, y su presencia es la norma con la edad: más del 90 % de las personas de piel clara mayores de 60 años tiene lentigos solares. Un lentigo benigno no se convierte en melanoma. La cautela nace de un parecido incómodo: en la piel de la cara, un lentigo maligno en su fase más temprana puede imitar a un lentigo solar corriente, y solo la exploración especializada los separa. Es ese cambio de aspecto, y no el lentigo estable, lo que la dermatoscopia vigila. Que sus melanocitos proliferan en fila a lo largo de la capa basal, el patrón propio del lentigo. Cuando aparecen en gran número se habla de lentiginosis, a veces ligada a síndromes genéticos.Qué es el lentigo
El lentigo bajo el microscopio
Tipos de lentigo
Lentigo, peca y lunar: cómo se distinguen
Preguntas frecuentes
¿Se pronuncia lentigo o léntigo?
¿El lentigo y la peca son lo mismo?
¿Tener lentigos supone un riesgo?
¿Qué quiere decir que una lesión es lentiginosa?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026