DICCIONARIO MÉDICO
Lesión de nervios periféricos
La lesión de nervios periféricos es el daño de los nervios que conectan la médula espinal y el cerebro con los músculos, la piel y los órganos. Según la profundidad del daño se clasifica con dos sistemas complementarios: el de Seddon, con tres tipos, y el de Sunderland, que los desglosa en cinco grados. De esa profundidad depende, sobre todo, la capacidad de recuperación del nervio. Un nervio periférico no es un cable simple. Contiene numerosas fibras nerviosas, cada una con su axón y, con frecuencia, su vaina de mielina, y todas ellas están envueltas por capas sucesivas de tejido conjuntivo: el endoneuro rodea cada fibra, el perineuro agrupa los fascículos y el epineuro recubre el nervio entero. Que la lesión respete o rompa cada una de esas envolturas es lo que decide el pronóstico. De ahí que clasificar estas lesiones no sea un afán taxonómico, sino una necesidad práctica. Saber hasta qué capa llega el daño anticipa si el nervio se recuperará solo, si tardará meses o si necesitará cirugía. Dos escalas, propuestas con pocos años de diferencia, resuelven esa pregunta desde ángulos distintos. En 1943, el cirujano británico Herbert Seddon ordenó las lesiones nerviosas en tres tipos, y los bautizó con raíces griegas que describen lo que ocurre. El elemento tmesis (τμῆσις) significa corte o sección, y aparece en dos de ellos. La neuroapraxia (literalmente, nervio sin acción) es la más leve: el axón permanece íntegro, pero deja de conducir de forma transitoria, casi siempre por un bloqueo en la mielina. Se recupera por completo en semanas. La axonotmesis implica la rotura del axón, aunque las envolturas de tejido conjuntivo se conservan; el nervio puede regenerar y recuperar función, con paciencia. La neurotmesis es la sección completa, axón y envolturas incluidos: sin cirugía, la recuperación espontánea no es posible. En 1951, Sydney Sunderland afinó ese esquema añadiendo detalle anatómico. Donde Seddon veía tres categorías, él distinguió cinco grados según qué envoltura se rompe. El primer grado equivale a la neuroapraxia; el segundo, a la axonotmesis. Los grados tercero, cuarto y quinto describen roturas progresivas del endoneuro, el perineuro y, finalmente, todo el tronco nervioso, un territorio que Seddon englobaba bajo el término neurotmesis. Cada sistema tiene su público. La clasificación de Seddon, más sencilla, resulta cómoda en la evaluación clínica y electrofisiológica. La de Sunderland, más minuciosa, es la que maneja el cirujano cuando debe decidir si repara el nervio y cómo. Años después se añadió un sexto grado para las lesiones mixtas, en las que conviven varios patrones dentro del mismo nervio. Cuando un axón se rompe, la porción que queda separada del cuerpo de la neurona no sobrevive. Se desintegra en un proceso ordenado que recibe el nombre de degeneración walleriana, en el que participan macrófagos y células de Schwann que retiran los restos y preparan el terreno. Solo después de esa limpieza puede comenzar la regeneración. La regeneración avanza despacio. El axón crece desde el extremo proximal a un ritmo aproximado de un milímetro al día, guiado por las envolturas que hayan quedado intactas. Ese dato explica por qué la recuperación de un nervio largo puede tardar meses, y por qué importa tanto que las capas de conjuntivo se conserven: sin ellas, el axón crece desorientado y no siempre alcanza su destino. Vienen del griego. El elemento tmesis significa corte, presente en axonotmesis (corte del axón) y neurotmesis (corte del nervio). La neuroapraxia combina neuro con apraxia, ausencia de acción, porque el nervio deja de funcionar sin llegar a romperse. La neuroapraxia se recupera del todo en semanas. La axonotmesis puede recuperarse, pero lentamente, a medida que el axón regenera. La neurotmesis, con el nervio seccionado por completo, no se recupera de forma espontánea y requiere reparación quirúrgica. Porque el axón crece a alrededor de un milímetro diario. En un nervio del brazo o de la pierna, la distancia hasta el músculo o la piel que debe reinervar puede ser de decenas de centímetros, de modo que la reparación se cuenta en meses.Qué es la lesión de nervios periféricos
La clasificación de Seddon: tres grados con nombre griego
La escala de Sunderland: cinco grados
La degeneración walleriana
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las terminaciones de estos nombres?
¿Cuál se recupera y cuál no?
¿Por qué la recuperación tarda tanto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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