DICCIONARIO MÉDICO

Degeneración walleriana

La degeneración walleriana es el proceso por el cual el segmento de un axón situado distal a una lesión se desintegra junto con su vaina de mielina. Ocurre tanto en el sistema nervioso periférico como en el central y constituye el paso previo a cualquier intento de regeneración nerviosa. El término lleva el nombre del neurofisiólogo británico Augustus Volney Waller, que describió el fenómeno en 1850.

Qué es la degeneración walleriana

Cuando un axón se interrumpe (ya sea por un corte, un aplastamiento, un infarto o cualquier otro mecanismo), la porción que queda separada del cuerpo celular de la neurona pierde el soporte metabólico necesario para mantenerse. Ese segmento distal inicia una cascada de degradación que afecta tanto a las proteínas del citoesqueleto axonal como a la mielina que lo envuelve. El nombre walleriana no alude a ninguna raíz latina ni griega: es un epónimo directo.

Augustus Volney Waller (1816-1870) realizó sus experimentos seccionando los nervios glosofaríngeo e hipogloso de ranas. Observó que el extremo distal del nervio cortado se fragmentaba y que la mielina, a la que él llamaba "médula", se disgregaba en partículas de distintos tamaños que podían teñirse. Publicó sus hallazgos en las Philosophical Transactions of the Royal Society of London en 1850. La Academia de Ciencias de Francia le otorgó el premio Montyon en 1852 y la Royal Society le concedió la Royal Medal en 1860.

Secuencia del proceso degenerativo

La transmisión sináptica en las terminales del segmento cortado cesa en las primeras horas. Entre las 24 y las 36 horas posteriores a la lesión comienzan los cambios estructurales visibles: la membrana axonal se descompone, los neurofilamentos y microtúbulos se desensamblan y las mitocondrias del axón se hinchan. Es un proceso activo, mediado por proteasas dependientes de calcio (calpaínas) que aceleran el desmontaje del citoesqueleto. No es una simple necrosis pasiva.

La mielina sigue un destino paralelo pero algo más lento. La vaina se retrae, se fragmenta en ovoides y pierde su estructura lamelar. En el sistema nervioso periférico, las células de Schwann que formaban esa mielina proliferan y participan activamente en la eliminación de los restos: fagocitan fragmentos de mielina y reclutan macrófagos circulantes que completan la limpieza. Todo ese material degradado se retira en un plazo de semanas.

Lo que queda tras la limpieza es un tubo vacío de membrana basal rodeado de células de Schwann alineadas. Esos tubos (llamados bandas de Büngner) sirven de guía para que los brotes axonales que emite el muñón proximal puedan recorrer el trayecto original del nervio y alcanzar el órgano diana. La velocidad de crecimiento axonal es de aproximadamente un milímetro al día en condiciones favorables.

Diferencias entre el sistema nervioso periférico y el central

La regeneración que se acaba de describir funciona razonablemente bien en el sistema nervioso periférico, donde las células de Schwann colaboran de forma activa. En el sistema nervioso central el escenario cambia por completo. Los oligodendrocitos (las células que producen mielina en el cerebro y la médula espinal) no proliferan tras la lesión como lo hacen las células de Schwann, y los astrocitos reactivos forman una cicatriz glial que bloquea el avance de los brotes axonales. La mielina central contiene además moléculas inhibidoras del crecimiento (Nogo, MAG, OMgp) que contribuyen a frenar la regeneración.

Esa asimetría explica por qué una sección nerviosa periférica puede recuperarse parcial o totalmente, mientras que una lesión axonal en el tracto corticoespinal (tras un ictus, por ejemplo) deja secuelas permanentes con mucha mayor frecuencia.

Contextos clínicos

La degeneración walleriana no es una enfermedad en sí misma, sino un fenómeno fisiopatológico que acompaña a multitud de lesiones nerviosas: traumatismos (secciones, aplastamientos, arrancamientos), accidentes cerebrovasculares, tumores que comprimen o infiltran tractos nerviosos, neuropatías por atrapamiento y procesos desmielinizantes que progresan hasta dañar el propio axón. En la clasificación de las lesiones del nervio periférico, la degeneración walleriana se observa a partir del grado de axonotmesis (interrupción axonal con conservación de las cubiertas conectivas) y alcanza su expresión máxima en la neurotmesis (sección completa del nervio).

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama "walleriana"?

Por Augustus Volney Waller, neurofisiólogo británico nacido en 1816 y fallecido en 1870. Fue el primero en demostrar experimentalmente que el segmento distal de un nervio seccionado degenera de forma predecible. Sus trabajos con ranas, publicados en 1850, le valieron el premio Montyon de la Academia de Ciencias de Francia y la Royal Medal de la Royal Society.

¿La degeneración walleriana es reversible?

La degeneración en sí no se revierte: una vez que el axón distal y su mielina se han degradado, ese material no se recupera. Lo que sí puede ocurrir es la regeneración axonal, en la que el muñón proximal emite nuevos brotes que recorren el trayecto del nervio dañado. Esa regeneración depende del tipo de nervio (periférico o central) y de la integridad de las cubiertas conectivas.

¿Es lo mismo degeneración walleriana que neuropatía?

No. La neuropatía es un término genérico que engloba cualquier enfermedad del nervio periférico. La degeneración walleriana es un mecanismo concreto de lesión axonal, que puede formar parte del cuadro de muchas neuropatías pero no las define por sí solo.

Referencias

  1. MedlinePlus. Enfermedades de los nervios periféricos.
  2. Wikipedia. Augustus Volney Waller.
  3. Neurología Argentina (Elsevier). Degeneración walleriana del tracto corticoespinal por radioterapia.
  4. Wikipedia. Degradación walleriana.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la degeneración walleriana, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Axón: prolongación neuronal encargada de la transmisión del impulso nervioso.
  • Mielina: sustancia lipídica que envuelve los axones y acelera la conducción nerviosa.
  • Célula de Schwann: célula glial del sistema nervioso periférico que produce la mielina.
  • Axonotmesis: lesión nerviosa con interrupción del axón pero conservación de las cubiertas conectivas.
  • Neurotmesis: sección completa de un nervio periférico, grado más grave de lesión nerviosa.
  • Neuropatía periférica: afectación de los nervios que conectan el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo.
  • Dendrita: prolongación neuronal receptora de señales, complementaria del axón.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026