DICCIONARIO MÉDICO
Neuralgia
La neuralgia es el dolor que sigue el trayecto de un nervio periférico: breve, punzante y repetido, sin que exista necesariamente una lesión visible en el tejido nervioso. No nombra una enfermedad concreta, sino un patrón de dolor que puede tener orígenes muy distintos, desde la compresión de un vaso sobre una raíz nerviosa hasta la cicatriz que deja una infección vírica antigua. La Real Academia Española define la neuralgia como el dolor continuo a lo largo de un nervio y de sus ramificaciones, habitualmente sin fenómenos inflamatorios asociados. El término procede del griego neûron (nervio) y álgos (dolor), la misma raíz que aparece en lumbalgia, cefalalgia u otalgia. Quien acuñó la palabra fue el anatomista francés François Chaussier, que en 1801 publicó en París una tabla clínica bajo el nombre de névralgie. El castellano adaptó el vocablo poco después, ya documentado como "neuralgia" desde 1804. Conviene distinguir dos planos. Por un lado, la neuralgia describe una cualidad del dolor: paroxística, eléctrica, limitada al territorio de un nervio concreto. Por otro, cada neuralgia recibe además un nombre propio según el nervio implicado o la causa que la desencadena, como ocurre con la neuralgia facial o la neuralgia posherpética. Un nervio sensitivo transporta impulsos eléctricos de manera ordenada, desde el receptor periférico hasta el sistema nervioso central. Cuando ese nervio sufre compresión, desmielinización o daño directo, algunas de sus fibras generan descargas espontáneas en puntos donde normalmente no se origina ninguna señal (lo que los neurofisiólogos llaman actividad ectópica). El cerebro interpreta esas descargas como si procedieran del territorio cutáneo o mucoso que el nervio inerva, de ahí que el dolor se perciba siguiendo exactamente su recorrido anatómico. Este mecanismo sitúa a la neuralgia dentro del dolor neuropático, definido por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor como aquel originado por una lesión o enfermedad que afecta al sistema somatosensorial. La definición se revisó en 2011 precisamente para separar con más precisión el dolor neuropático de otros tipos de dolor crónico, como el nociceptivo o el nociplástico. Los tres términos comparten raíz nerviosa, pero no significan lo mismo, y confundirlos genera equívocos frecuentes. La neuritis designa un proceso inflamatorio localizado en un nervio, con causa identificable (infecciosa, autoinmune, traumática) y, con frecuencia, alteraciones asociadas de la sensibilidad o de la fuerza, no solo dolor. La neuropatía es el término más amplio: cualquier trastorno estructural o funcional que afecte a uno o varios nervios periféricos, con o sin dolor, y con manifestaciones que van del hormigueo a la debilidad muscular. La neuralgia, en cambio, se reserva para el síntoma doloroso en sí, con independencia de que exista o no inflamación demostrable. Puede aparecer como manifestación de una neuritis, como secuela de una neuropatía ya resuelta en su fase aguda, o sin causa estructural identificable. Esta imprecisión de origen es habitual y no siempre resulta un defecto diagnóstico. No existe una neuralgia única, sino una familia de cuadros que reciben nombre según el nervio implicado o la circunstancia que los provoca. En el territorio de la cara, la neuralgia del nervio trigémino es, con diferencia, la más frecuente, aunque el término neuralgia facial engloba también otras formas más raras. En el tronco, la neuralgia intercostal sigue el trayecto de los nervios entre las costillas. En la región pélvica, la neuralgia del pudendo afecta al nervio que inerva el periné. Otras neuralgias se definen por su causa. La neuralgia posherpética aparece tras una infección por el virus varicela-zóster. Existen también formas con nombre propio ligadas a un ganglio concreto, como la que describe la entrada dedicada al síndrome de Sluder, vinculada al ganglio esfenopalatino. Las neuralgias, como grupo, no tienen una incidencia homogénea: algunas son excepcionales y otras, relativamente comunes dentro de la práctica neurológica. Las dos formas más frecuentes son la neuralgia del trigémino y la neuralgia posherpética. Para la primera, un documento de consenso de la Sociedad Española de Neurología cifra la incidencia en 12,6 casos por cada 100.000 personas al año, con una prevalencia poblacional del 0,3 % y predominio en mujeres. El resto de las neuralgias craneales, como la del nervio glosofaríngeo, son considerablemente más raras. Del griego neûron, nervio, y álgos, dolor. La forma francesa névralgie apareció en 1801 de la mano de Chaussier, y el castellano la adoptó pocos años después. No. La neuropatía es cualquier alteración de un nervio periférico, con síntomas que pueden incluir debilidad o pérdida de sensibilidad además de dolor. La neuralgia se limita al componente doloroso, que puede o no formar parte de una neuropatía más amplia. La del trigémino y la posherpética, muy por delante del resto. Ambas concentran, además, la mayor parte de la investigación clínica publicada sobre dolor neuropático periférico. Sí, y de hecho ocurre con cierta frecuencia. Cuando no se encuentra ninguna lesión ni enfermedad subyacente tras el estudio correspondiente, se habla de neuralgia idiopática. Existen también formas secundarias, en las que sí hay una causa demostrable: un tumor que comprime el nervio, una enfermedad desmielinizante como la esclerosis múltiple, o la cicatriz funcional que deja una infección vírica. La proporción entre unas y otras varía según el nervio afectado, y determinarlo requiere siempre valoración especializada.Qué es la neuralgia
Mecanismo del dolor neurálgico
Neuralgia, neuritis y neuropatía: delimitación conceptual
Clasificación según el nervio o el contexto
Frecuencia de las distintas neuralgias
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "neuralgia"?
¿Es lo mismo neuralgia que neuropatía?
¿Qué neuralgias son las más frecuentes?
¿Puede una neuralgia aparecer sin causa identificable?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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