DICCIONARIO MÉDICO

Polineuropatía

La polineuropatía es la afectación simultánea de varios nervios periféricos por un mismo proceso, casi siempre de forma simétrica y con inicio en los segmentos más distales de las extremidades. A diferencia de una lesión que compromete un único nervio, aquí el daño obedece a una causa sistémica capaz de actuar sobre el conjunto del sistema nervioso periférico: metabólica, tóxica, carencial, inmunitaria o hereditaria, entre otras.

Qué es la polineuropatía

El término reúne tres raíces griegas: poly ("mucho", "numeroso"), neuron ("nervio") y pátheia ("padecimiento"). Los diccionarios etimológicos la documentan como neologismo del siglo XX, formada sobre "neuropatía" y registrada en inglés desde 1938. Antes de esa fecha ya existía vocabulario para describir el daño de un nervio aislado; faltaba una palabra propia para las formas generalizadas.

Desde el punto de vista nosológico, la polineuropatía no es una enfermedad única, sino un patrón de afectación neurológica: un síndrome al que se llega por vías causales muy distintas y que agrupa procesos tan dispares como una carencia vitamínica, una intoxicación por metales pesados o una reacción autoinmunitaria. Lo que define al cuadro no es la causa, sino la distribución del daño, difusa y generalmente bilateral, con un gradiente que suele ser más intenso cuanto más alejado está el nervio del sistema nervioso central.

Por qué se afectan varios nervios a la vez

Las neuronas que forman los nervios periféricos tienen una particularidad anatómica que las hace especialmente vulnerables: sus axones, sobre todo los que llegan a los pies, se cuentan entre las prolongaciones celulares más largas del organismo humano, en ocasiones de más de un metro. Mantener esa longitud exige un transporte constante de nutrientes y proteínas desde el cuerpo neuronal, situado en la médula o en un ganglio, hasta el extremo distal de la fibra. Cualquier proceso que interfiera con ese transporte, con el aporte de oxígeno o con la integridad de la vaina de mielina castiga antes y con más fuerza a las fibras más largas.

De ahí que la mayoría de las polineuropatías sigan un patrón conocido como "en guante y calcetín": los primeros signos aparecen en los dedos de los pies y ascienden de forma simétrica antes de alcanzar las manos. El daño puede producirse por dos vías histológicas distintas, que en la práctica orientan bastante el estudio de la causa. En la axonal se degenera el propio cilindro del axón, de forma parecida a como se seca una rama por su extremo cuando falla el riego. En la desmielinizante se pierde el aislante que envuelve al axón, la mielina, lo que enlentece la conducción del impulso sin destruir necesariamente la fibra. Los dos mecanismos pueden coexistir.

Clasificación

Las polineuropatías se ordenan según varios criterios no excluyentes entre sí. Por el tipo de fibra predominante, pueden ser sensitivas, motoras, autonómicas o, lo más habitual, sensitivomotoras mixtas. Por su ritmo de instauración, se clasifican en agudas (días), subagudas (semanas) o crónicas (meses o años). Por el mecanismo histológico ya descrito, se dividen en axonales, desmielinizantes o mixtas.

El criterio más útil en la práctica suele ser, sin embargo, el causal. Entre los grupos etiológicos más representados figuran las metabólicas, con la polineuropatía diabética como ejemplo dominante en los países desarrollados; las carenciales, ligadas históricamente al déficit de tiamina y descritas de forma clásica en el beriberi; las tóxicas, por metales pesados como el plomo, cuyo cuadro clásico se conoce como saturnismo; y las inmunomediadas, entre las que destaca el síndrome de Guillain-Barré, descrito en 1916 a partir de dos soldados franceses que desarrollaron una debilidad ascendente con una alteración característica del líquido cefalorraquídeo. Existen además formas paraneoplásicas, infecciosas y hereditarias, estas últimas mucho menos frecuentes que las adquiridas.

Diferenciación con otros trastornos de los nervios periféricos

En la distribución está la primera diferencia con otros cuadros. La mononeuropatía compromete un solo tronco nervioso, casi siempre por atrapamiento o traumatismo local; la polineuropatía, en cambio, afecta a muchos nervios de forma simultánea y simétrica. Cuando resultan afectados varios nervios aislados sin ese patrón simétrico y generalizado, se habla de mononeuritis múltiple, un cuadro intermedio que orienta más hacia una causa vasculítica que metabólica.

Tampoco conviene confundirla con la polirradiculoneuritis, en la que el proceso inflamatorio alcanza además a las raíces nerviosas y a los troncos proximales, no solo a los nervios periféricos distales. El término neuropatía periférica funciona como categoría paraguas que engloba tanto las formas focales como las generalizadas: toda polineuropatía es una neuropatía periférica, aunque no toda neuropatía periférica sea una polineuropatía.

Preguntas frecuentes

¿Una polineuropatía afecta siempre a los dos lados del cuerpo por igual?

Casi siempre. La simetría es uno de los rasgos que más ayuda a diferenciarla de una mononeuropatía o de una mononeuritis múltiple, aunque hay excepciones, como algunas formas paraneoplásicas o hereditarias de instauración muy asimétrica.

¿Por qué los primeros signos suelen notarse en los pies?

Porque los axones que llegan hasta los dedos de los pies son los más largos del cuerpo humano y, por tanto, los primeros en resentirse cuando falla el transporte de nutrientes a lo largo de la fibra o el riego de los vasos que nutren al nervio. Este patrón, conocido como dependiente de la longitud, explica también por qué la afectación asciende de forma gradual y por qué las manos suelen verse comprometidas después, cuando el proceso ya lleva tiempo evolucionando.

¿Es una afección frecuente?

Se estima que afecta a entre el 2 y el 8 % de la población adulta, con cifras que suben hasta el 5-10 % entre las personas mayores de 65 años. La edad es uno de los factores que más incrementa su probabilidad.

¿Siempre se llega a conocer la causa?

No. Incluso tras un estudio completo, una parte relevante de los casos queda sin causa identificada, sobre todo cuando el mecanismo es axonal y de curso crónico. La ausencia de causa reconocible no equivale a gravedad: muchas polineuropatías idiopáticas tienen una evolución lenta.

Referencias

  1. MedlinePlus. Polineuropatía sensitivomotora. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU.
  2. Manual MSD, versión para público general. Polineuropatía.
  3. Polineuropatías. Medicine, Programa de Formación Médica Continuada Acreditado.
  4. Polineuropatías en la población anciana. Clasificación y revisión temática. Revista Española de Geriatría y Gerontología.

Entradas relacionadas

  • Neuropatía periférica. Término general que engloba las formas focales y generalizadas de daño nervioso periférico.
  • Mononeuropatía. Afectación de un único nervio periférico, frente al daño múltiple y simétrico de la polineuropatía.
  • Polineuropatía diabética. Forma más frecuente de polineuropatía de origen metabólico en los países desarrollados.
  • Síndrome de Guillain-Barré. Polineuropatía aguda de mecanismo inmunomediado.
  • Polirradiculoneuritis. Variante en la que el proceso inflamatorio alcanza también a las raíces y troncos nerviosos.
  • Beriberi. Enfermedad carencial por déficit de tiamina, causa clásica de polineuropatía nutricional.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026