DICCIONARIO MÉDICO
Traumatismo obstétrico del plexo braquial
El traumatismo obstétrico del plexo braquial es la lesión por estiramiento de esa red nerviosa que se produce durante el parto. Su gravedad depende de dos preguntas distintas: cuántas raíces nerviosas quedan afectadas y, sobre todo, en qué punto exacto ha cedido el nervio. Esa segunda cuestión es la que de verdad marca el pronóstico. El cuadro clínico que resulta de esta lesión, sus patrones según la raíz afectada y su origen histórico se desarrollan en la entrada dedicada a la parálisis obstétrica. Esta ficha se centra en un aspecto distinto: el propio traumatismo, es decir, qué le ocurre exactamente al nervio cuando se estira más allá de su límite elástico durante el parto. El cirujano Narakas propuso en 1987 un sistema de cuatro grupos para clasificar la lesión según la extensión de las raíces comprometidas, pensado sobre todo para orientar el pronóstico y la eventual indicación quirúrgica. El grupo I afecta a las raíces C5 y C6, con el codo en extensión. El grupo II añade la raíz C7, con el codo ya en ligera flexión. El grupo III alcanza las cinco raíces, de C5 a T1, y deja el miembro completamente flácido. El grupo IV es igual que el anterior pero con un signo añadido, el síndrome de Claude Bernard-Horner, que como se verá no es un dato menor. La gravedad estructural de una lesión nerviosa se describe, con carácter general, mediante las clasificaciones de Seddon y de Sunderland, que tienen entrada propia en este diccionario. En el plexo braquial obstétrico, sin embargo, la distinción clínicamente decisiva es otra, previa incluso a esas escalas: si el nervio ha cedido por avulsión o por rotura. La rotura, también llamada lesión posganglionar, ocurre en el trayecto del nervio, ya fuera de la médula espinal. La avulsión, o lesión preganglionar, es la arrancada de la raíz nerviosa directamente de la médula espinal, en su punto de origen. La diferencia no es solo de localización. Un nervio roto conserva, al menos en teoría, la posibilidad de regenerarse o de repararse mediante cirugía. Una raíz avulsionada de la médula no. El síndrome de Horner, con el párpado caído y la pupila contraída del lado afectado, aparece cuando la lesión alcanza también las fibras simpáticas que acompañan a las raíces más bajas del plexo, y es un indicador clásico de avulsión de esas raíces. La afectación del nervio frénico, que puede manifestarse como dificultad respiratoria en el recién nacido, apunta en la misma dirección. En la resonancia magnética, la presencia de un pseudomeningocele, una bolsa de líquido cefalorraquídeo que se escapa por el punto donde la raíz se ha arrancado de la médula, es el signo de imagen más directo de esta lesión. Un sistema de cuatro grupos, propuesto en 1987, que clasifica el traumatismo obstétrico del plexo braquial según qué raíces nerviosas quedan afectadas, desde el grupo I, más leve, hasta el grupo IV, el de peor pronóstico. La rotura ocurre en el trayecto del nervio y puede regenerarse o repararse. La avulsión es el arrancamiento de la raíz directamente de la médula espinal, y no tiene esa misma capacidad de recuperación. Porque señala que la lesión ha afectado a las fibras simpáticas que acompañan a las raíces bajas del plexo, un patrón que se asocia con especial frecuencia a la avulsión de esas raíces, la forma de lesión que peor evoluciona. Una bolsa de líquido cefalorraquídeo visible en la resonancia magnética, formada en el punto donde una raíz nerviosa se ha desprendido de la médula espinal. Es el signo de imagen más directo de una avulsión.Qué es el traumatismo obstétrico del plexo braquial
La clasificación de Narakas
Avulsión y rotura: dos formas de ceder
Signos que orientan hacia la avulsión
Preguntas frecuentes
¿Qué es la clasificación de Narakas?
¿Qué diferencia hay entre avulsión y rotura de una raíz nerviosa?
¿Por qué el síndrome de Horner es un signo de mal pronóstico?
¿Qué es un pseudomeningocele?
Referencias
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