DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome del túnel del tarso
El síndrome del túnel del tarso es la compresión del nervio tibial a su paso por el túnel del tarso, un conducto fibroóseo situado en la cara interna del tobillo, por detrás del maléolo tibial. La compresión altera la conducción nerviosa y produce dolor, hormigueo y entumecimiento en el talón y la planta del pie, con distribución variable según la rama afectada. El nombre procede del griego ταρσός (tarsós), que designaba originalmente un cañizo o entramado de varas trabadas entre sí; los médicos griegos, desde Hipócrates, aplicaron la misma palabra a la fila de huesos del pie por la trama que forman entre la pierna y el metatarso. "Túnel" es un añadido moderno y puramente descriptivo, tomado del vocabulario de la ingeniería: no hay ninguna raíz clásica detrás, solo la imagen de un conducto estrecho por el que algo discurre. El paralelismo con el síndrome del túnel carpiano de la muñeca, mucho más conocido, no es casual: ambos describen la misma lógica lesional, la de un nervio periférico estrangulado al atravesar un espacio inextensible. Ese espacio, en el tobillo, lo delimitan el maléolo tibial, el calcáneo y el astrágalo por su cara ósea, y el retináculo flexor (también llamado ligamento lacinado) por su techo fibroso. En su interior conviven, de delante hacia atrás, el tendón del tibial posterior, el tendón del flexor común de los dedos, el paquete vascular tibial posterior, el propio nervio tibial y el tendón del flexor largo del dedo gordo. Cualquier proceso que reduzca el volumen disponible (un esguince con edema, un quiste sinovial, una variante ósea accesoria, una tenosinovitis) puede comprimir el nervio contra las paredes del túnel. Los síntomas se describieron antes que el nombre. En 1960, Kopell y Thompson publicaron una serie de pacientes con dolor urente en la planta del pie atribuible a esta compresión, sin acuñar todavía una etiqueta propia. El término "síndrome del túnel del tarso" apareció en 1962, cuando dos autores, Keck y Lam, lo propusieron de forma independiente y casi simultánea en publicaciones distintas. Desde entonces convive con otro nombre equivalente y frecuente en la bibliografía en español, síndrome del canal tarsiano, sin que ninguno de los dos se haya impuesto sobre el otro. Con el tiempo se ha distinguido una segunda entidad que comparte nombre pero no anatomía. El síndrome del túnel tarsiano posterior, el clásico y el que suele entenderse por defecto al usar el término, afecta al nervio tibial en la cara interna del tobillo. El síndrome del túnel tarsiano anterior es distinto: la compresión recae sobre el nervio peroneo profundo, bajo el retináculo extensor inferior, en la cara anterior y externa del tobillo, y fue descrito también en 1960 por los mismos Kopell y Thompson. Los dos comparten estructura (un nervio atrapado bajo una banda fibrosa) pero no comparten ni localización ni territorio sensitivo, de modo que conviene no dar por supuesto cuál de los dos se menciona sin especificarlo. Suele describirse como el equivalente, en el tobillo, del síndrome del canal del carpo en la muñeca, y la comparación es útil hasta cierto punto: ambos comprimen un nervio mixto bajo un retináculo fibroso. Pero el paralelismo tiene un límite. El túnel del tarso alberga, además del nervio, tendones y un paquete vascular completo, y sus causas son más variadas que en la muñeca, donde la sobrecarga mecánica repetitiva domina el cuadro etiológico. Por otro lado, el dolor plantar de origen tibial se confunde con frecuencia con la fascitis plantar, mucho más común; la distinción entre ambas corresponde al ámbito clínico y escapa al propósito de esta entrada, centrada en la definición del cuadro y no en su abordaje diagnóstico. Del griego ταρσός, que en origen no tenía nada que ver con el pie: nombraba cualquier entramado de elementos trabados por su base, como un cañizo de mimbre o el remado de una nave. Solo por metáfora pasó a designar el conjunto de huesos del pie, ya en Homero, siglo VIII antes de nuestra era. Hipócrates, siglos después, reutilizó la misma palabra para nombrar el borde palpebral, otra estructura alargada y firme; de ahí procede también el término "tarso palpebral" en oftalmología, sin relación anatómica con el del pie salvo la imagen que los une. Sí, se trata del mismo cuadro con dos nombres. Ninguno de los dos es incorrecto ni más moderno que el otro; simplemente reflejan la coexistencia, ya desde el propio artículo de 1962, de dos autores que llegaron a conclusiones equivalentes por caminos independientes y con terminología ligeramente distinta. Porque la lógica de la lesión es idéntica: un nervio periférico mixto queda atrapado bajo una banda fibrosa inextensible, en un espacio que comparte con tendones y, en el caso del tobillo, también con un paquete vascular. La comparación ayuda a entender el mecanismo, aunque la anatomía, las causas y la frecuencia de cada cuadro difieran notablemente entre ambas localizaciones. No. Comparten nombre y año de la primera descripción, pero afectan a nervios distintos (tibial el posterior, peroneo profundo el anterior), en localizaciones anatómicas opuestas del tobillo y con manifestaciones sensitivas en territorios que no se solapan. Cuando se habla del síndrome del túnel del tarso sin más precisión, la convención es referirse a la forma posterior, la clásica.Qué es el síndrome del túnel del tarso
Primeras descripciones
Clasificación según la localización
Diferenciación con otras entidades
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra "tarso"?
¿Es lo mismo que el síndrome del canal tarsiano?
¿Por qué se compara siempre con la muñeca?
¿El síndrome anterior y el posterior son la misma afección?
Referencias
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