DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome del canal tarsiano
El síndrome del canal tarsiano es la neuropatía que resulta de la compresión del nervio tibial posterior, o de alguna de sus ramas terminales, en un conducto osteofibroso situado en la cara interna del tobillo. Suele describirse como el equivalente en el pie del síndrome del canal carpiano en la mano. Del griego tarsós, «cañizo» o superficie plana usada para orear alimentos, procede el término tarso. La palabra ya aparece en Homero, en el siglo octavo antes de nuestra era, con ese sentido de entramado o urdimbre de piezas trabadas entre sí. Hipócrates la incorporó al vocabulario médico tres siglos después, y el uso que hoy le damos (el conjunto de siete huesos cortos del pie, dispuestos también a modo de trama articulada) conserva esa idea original de estructura entrelazada. El canal tarsiano es un conducto fibroóseo de apenas dos y medio a tres centímetros de ancho, situado entre el maléolo interno y el hueso calcáneo. Lo techa el retináculo flexor, también llamado ligamento lacinado, que se extiende del maléolo hacia el talón. En su interior, de delante hacia atrás, discurren el tendón del tibial posterior, el tendón flexor común de los dedos, el paquete vascular tibial posterior, el nervio tibial y, ya en último lugar, el tendón flexor propio del primer dedo. Dentro de este espacio estrecho, o justo a su salida, el nervio tibial se divide casi siempre en dos ramas terminales: el nervio plantar medial y el nervio plantar lateral. Con frecuencia se desprende también una tercera rama, el nervio calcáneo medial, antes incluso de entrar en el conducto. El techo fibroso del canal no cede. Cuando su contenido aumenta de volumen, o cuando la anatomía ósea del tobillo se estrecha por cualquier motivo, la presión recae directamente sobre el nervio. La secuencia es similar a la de otras neuropatías por atrapamiento: congestión venosa primero, compromiso de la microcirculación después y, si la causa persiste, fibrosis del propio nervio. En una proporción notable de pacientes, entre uno de cada cinco y algo más de un tercio, no llega a identificarse ninguna causa concreta. Cuando sí existe una causa reconocible (y esto ocurre en la mayoría de los casos restantes) suele tratarse de una masa que ocupa espacio dentro del conducto: un quiste, un lipoma o un músculo accesorio que en condiciones normales no debería estar ahí. Conviene distinguir primero este cuadro de otro que comparte nombre pero no anatomía: el síndrome del canal tarsiano anterior, mucho menos conocido, afecta al nervio peroneo profundo bajo el retináculo extensor, en la parte alta y anterior del tobillo. El síndrome descrito en esta entrada corresponde siempre al canal tarsiano posterior, el clásico y con diferencia el más frecuente de los dos. Dentro ya del canal posterior, Keck y Lam propusieron en la década de 1960 una segunda distinción, esta según el nivel de la compresión. Se habla de forma proximal cuando el atrapamiento afecta al tronco del nervio tibial antes de dividirse, y de forma distal cuando afecta solo a una de sus ramas terminales, ya separadas entre sí. Kopell y Thompson describieron el cuadro clínico en 1960, y Keck lo documentó con detalle dos años después aportando varios casos propios. En 1965, Goodgold, Kopell y Spieldholz completaron la caracterización del síndrome con los primeros estudios de conducción nerviosa tras la compresión, una herramienta que sigue siendo hoy la base del diagnóstico electrofisiológico. El dolor de talón tiene muchas causas y no todas implican al nervio tibial. La fascitis plantar duele sobre todo con los primeros pasos de la mañana y se localiza en la inserción de la fascia en el calcáneo, no en el trayecto de ningún nervio. El neuroma de Baxter comprime una rama nerviosa distinta, el nervio plantar lateral, ya fuera del canal tarsiano propiamente dicho. Tampoco debe confundirse con la disfunción del tendón del tibial posterior, un problema mecánico del propio tendón (no del nervio) que también cursa con dolor en la cara interna del tobillo y que puede coexistir con el síndrome del canal tarsiano sin ser lo mismo. Del griego tarsós, que designaba cualquier superficie trenzada o entramada, desde una estera hasta el borde del párpado. Homero ya usaba la palabra en el siglo octavo antes de nuestra era. No. Se considera poco común, aunque probablemente está infradiagnosticada porque sus síntomas se confunden con facilidad con los de otras causas de dolor en el tobillo y el pie. Es algo más frecuente en mujeres, entre los 45 y los 55 años, y se ha descrito su asociación con el aumento de peso. La comparación es útil pero no exacta. Los dos comparten el mecanismo (un nervio comprimido bajo un ligamento rígido) y hasta la anécdota etimológica de compartir raíz (carpo y tarso designan, respectivamente, las piezas óseas de la muñeca y del tobillo). Sin embargo, el canal tarsiano se divide en dos variantes, anterior y posterior, algo que no ocurre en la muñeca, y sus ramas terminales son tres en lugar de una sola estructura nerviosa continua.Qué es el síndrome del canal tarsiano
Mecanismo de la compresión
Clasificación
Antecedentes históricos
Diferenciación con otros cuadros
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra tarso?
¿Es una patología frecuente?
¿Afecta más a un sexo o a una edad concreta?
¿Es lo mismo que el síndrome del canal carpiano, pero en el pie?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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