DICCIONARIO MÉDICO
Laringoscopia
La laringoscopia es la exploración visual de la laringe y las cuerdas vocales mediante un instrumento óptico —el laringoscopio— o un espejo laríngeo. Se clasifica fundamentalmente en indirecta, cuando la imagen se obtiene por reflexión, y directa, cuando el instrumento permite visualizar la laringe sin intermediación especular. Es una de las técnicas exploratorias más importantes de la otorrinolaringología. La laringoscopia es el conjunto de procedimientos que permiten observar el interior de la laringe —las cuerdas vocales, la glotis, la epiglotis, los aritenoides y el espacio subglótico— con fines diagnósticos o terapéuticos. Desde el punto de vista nosológico no es un tratamiento sino una técnica de exploración, aunque en su modalidad directa puede combinarse con procedimientos quirúrgicos como biopsias, extirpación de pólipos o microcirugía laríngea. El término combina dos raíces griegas: λάρυγξ (lárynx, "laringe"), documentada en el Corpus Hipocrático desde el siglo V a.C., y σκοπεῖν (skopeîn, "mirar, observar"). El resultado es transparente: "observar la laringe". Fue Morell Mackenzie, el laringólogo inglés pionero de la especialidad, quien acuñó la denominación laringoscopio para el instrumento y, por extensión, laringoscopia para la técnica. La laringoscopia tiene un origen insólito. No nació en un hospital ni fue idea de un médico. Manuel García (1805-1906), tenor, compositor y profesor de canto español formado en París y Londres, quería entender la mecánica de la voz humana desde el punto de vista fisiológico. En septiembre de 1854, sentado en un jardín del Palais Royal de París, se colocó un pequeño espejo de dentista en el fondo de la garganta y, reflejando la luz del sol con un segundo espejo, consiguió ver por primera vez las cuerdas vocales de un ser humano vivo: las suyas propias. Presentó sus observaciones ante la Royal Society de Londres en 1855, pero el hallazgo despertó poco interés entre los médicos hasta que Ludwig Türck, en Viena, y sobre todo Johann Nepomuk Czermak, en Budapest, adoptaron la técnica y la perfeccionaron con iluminación artificial. Czermak recorrió las universidades europeas demostrando el método y se le considera el introductor de la laringoscopia en la práctica clínica. Manuel García, reconocido tardíamente, vivió hasta los 101 años, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Königsberg y presidió más de setenta sociedades laringológicas. Su invento sigue siendo, con variantes tecnológicas, la base de toda la laringología moderna. Laringoscopia indirecta (refleja). Es el método original de Manuel García. Se introduce un espejo laríngeo circular en el fondo de la orofaringe del paciente, se ilumina la zona y se observa la laringe en la imagen reflejada. Es sencilla, rápida y puede hacerse en consulta sin anestesia (a veces se aplica un anestésico tópico para evitar el reflejo nauseoso). La imagen es invertida —derecha-izquierda— porque se obtiene por reflexión. Una variante perfeccionada es la microlaringoscopia refleja, que combina el espejo con un microscopio operatorio para obtener visión magnificada y estereoscópica. Laringoscopia directa. La laringe se visualiza directamente, sin espejo intermedio. Comprende dos abordajes muy distintos en la práctica. La fibroscopia (laringoscopia flexible) utiliza un fibroscopio de fibra óptica que se introduce por la nariz y desciende hasta la laringe con el paciente despierto y en posición fisiológica; permite observar las cuerdas vocales durante la fonación natural —hablar, cantar, susurrar— sin alterar la biomecánica laríngea. La telelaringoscopia (endoscopia rígida) emplea un endoscopio rígido de 70° u 90° introducido por la boca; ofrece una imagen de gran calidad y luminosidad, ideal para la documentación fotográfica y la estroboscopia. Y la laringoscopia directa en suspensión, bajo anestesia general, utiliza un laringoscopio rígido que se apoya en los dientes superiores del paciente y permite trabajar con ambas manos en el interior de la laringe: es la técnica empleada para la microcirugía laríngea y las biopsias. La evolución del instrumental ha seguido un arco que va del espejo de dentista de García a la fibra óptica y la tecnología digital. Los laringoscopios de uso más extendido en la práctica actual son los laringoscopios de palas rígidas, clasificados por la forma de su hoja: la pala de Macintosh, curva, es la más utilizada en el mundo para la intubación endotraqueal; la pala de Miller, recta con punta ligeramente curva, se emplea sobre todo en neonatos y lactantes; y el laringoscopio de Bullard, con hoja anatómicamente moldeada, está diseñado para vías aéreas difíciles. Los videolaringoscopios, que integran una cámara miniaturizada en la hoja, permiten visualizar la glotis en un monitor y han mejorado la tasa de éxito en intubaciones complicadas. La laringoscopia no debe confundirse con la nasofaringoscopia, que explora la nasofaringe y la orofaringe pero no siempre desciende hasta las cuerdas vocales, ni con la broncoscopia, que explora la tráquea y los bronquios más allá de la laringe. Cuando se usa luz estroboscópica durante la laringoscopia se habla de laringoestroboscopia, una técnica específica que permite observar la vibración ondulatoria de la mucosa de las cuerdas vocales a cámara lenta y que resulta fundamental en el diagnóstico de las disfonías. De las raíces griegas λάρυγξ (lárynx, "laringe") y σκοπεῖν (skopeîn, "observar"). Fue Morell Mackenzie quien denominó laringoscopio al instrumento ideado por Manuel García en 1854. No. La indirecta utiliza un espejo para ver la laringe reflejada, mientras que la directa permite observarla sin intermediación, ya sea con un fibroscopio flexible por la nariz o con un endoscopio rígido por la boca. En la práctica actual, la fibroscopia flexible ha reemplazado a la laringoscopia indirecta clásica en la mayoría de las consultas. La laringoscopia flexible en consulta es una exploración generalmente bien tolerada. Se aplica un anestésico tópico en la nariz y la garganta para minimizar las molestias, y el procedimiento dura apenas unos minutos. La principal incomodidad suele ser una sensación de presión al paso del fibroscopio, no dolor propiamente dicho. La laringoscopia directa en suspensión, que se realiza bajo anestesia general, no produce dolor durante el procedimiento; después puede quedar una leve molestia de garganta durante uno o dos días. Sí. Manuel García (1805-1906), tenor y profesor de canto español, fue quien en 1854 consiguió ver por primera vez las cuerdas vocales de un ser humano vivo utilizando un espejo de dentista y la luz solar. No era médico, pero su invento dio origen a la laringología como especialidad. Consulte también la información clínica completa sobre la laringoscopia Si busca información sobre las indicaciones, los diferentes métodos de exploración (laringoscopia refleja, microlaringoscopia, fibroscopia, telelaringoscopia) y los especialistas que la realizan, puede consultar la ficha completa de la laringoscopia como prueba diagnóstica elaborada por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la laringoscopia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la laringoscopia
Manuel García y el nacimiento de la laringología
Modalidades de laringoscopia
Los laringoscopios: del espejo al videolaringoscopio
Diferenciación con exploraciones relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "laringoscopia"?
¿Es lo mismo una laringoscopia directa que una indirecta?
¿Duele la laringoscopia?
¿Es verdad que la laringoscopia la inventó un cantante?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026