Laringoscopia

"La utilización de la tecnología moderna ha modificado de forma extraordinaria la valoración visual de la laringe, haciendo posible la observación, tanto del estado, como del comportamiento laríngeo".

DR. JUAN MANUEL ALCALDE NAVARRETE
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE OTORRINOLARINGOLOGÍA

La laringoscopia es la técnica que se utiliza para explorar la laringe y las cuerdas vocales.

Existen diversos métodos. Unos permiten la visualización de las cuerdas vocales, mientras que otros permiten el registro de los mecanismos aerodinámicos, vibratorios o acústicos que tienen lugar en la laringe.

La utilización de endoscopios en combinación con una cámara de vídeo, un magnetoscopio y un monitor de televisión da lugar a lo que definimos como videoendoscopia. Obtiene el registro de imagen y sonido en tiempo real, lo que supone recoger una excelente documentación tanto visual como acústica.

Dependiendo del tipo de endoscopio que se utilice, distinguimos dos métodos diferentes: la endoscopia flexible o fibroscopia y la endoscopia rígida o telelaringoscopia.

¿Cuándo está indicada?

Se realizará en todos los casos en los que se consulte o se detecte un trastorno vocal, fonatorio, del tracto aéreo-digestivo superior o en los sujetos asintomáticos pero que tengan riesgo de padecer algún tipo de lesión en esta área.

Indicaciones más frecuentes de esta prueba:

¿Tiene alguna de estas enfermedades?

Puede que sea necesario realizarle una laringoscopia

Tipos de pruebas

La laringoscopia refleja convencional es el método habitualmente utilizado para observar, tanto los márgenes, como el inferior de la laringe en su totalidad. La simplicidad de este método de exploración, así como la calidad y precisión de las imágenes que permite obtener ha hecho que, a pesar de la tecnología de que disponemos hoy día, no haya desaparecido.

La laringoscopia refleja o indirecta consiste en la introducción en el fondo de la orofaringe del paciente, al que previamente se ha cogido y traccionado de la lengua hacia fuera, de un espejillo laríngeo circular de un diámetro aproximado de 21 a 25 mm. Sobre dicho espejillo se hace incidir un haz de luz (mediante reflector frontal, espejo frontal o microscopio operatorio). De esta manera, se obtiene la visión de la laringe reflejada en el espejo.

Este tipo de laringoscopia indirecta aúna la utilización del espejillo laríngeo con la visión magnificada y luz directa que supone el microscopio operatorio.

Con la microlaringoscopia indirecta, la visión estereoscópica es excelente y además se puede regular el grado de magnificación a voluntad del observador.

Estas características hacen posible, no sólo una exploración sumamente descriptiva, sino incluso realizar algunos procedimientos quirúrgicos de la laringe en condiciones realmente buenas.

Además, al microscopio se le pueden adaptar los visores laterales y la cámara de televisión o cámara fotográfica, así como sustituir la iluminación convencional por luz estroboscópica, con lo que se obtienen imágenes altamente demostrativas.

Para esta exploración, la posición del paciente debe ser la misma que en la laringoscopia refleja convencional.

Los fibroscopios son endoscopios constituidos por dos haces de fibras ópticas flexibles (uno destinado a la transmisión de la imagen y otro que vehiculiza la luz) que mediante una envolvente común constituyen una especie de cable, el cual por un sistema de control manual hace posible la incurvación del extremo distal, lo que permite una gran amplitud y orientación del objetivo y, por tanto, de maniobra, lo que facilita su introducción y la observación de distintas regiones.

Antes de comenzar la exploración, se le explicará al paciente en qué consiste y cuáles son las sensaciones que puede sentir, no siendo éstas ni extremadamente desagradables ni dolorosas.

Se le introduce el fibroscopio por vía nasal. En un determinado momento se le pedirá que respire por la nariz para proceder a la incurvación de la punta del fibroscopio y progresar hacia la mesofaringe. A partir de ese momento, la observación de las distintas zonas viene condicionada por el grado de introducción del fibroscopio.

Se puede optar por una visión de conjunto o proseguir el descenso hasta observar las cuerdas vocales desde una distancia muy próxima que nos ofrezca una visión magnificada de las mismas.

Durante la exploración fibroendoscópica, se pide al paciente que emita las distintas vocales así como que inicie durante unos momentos una conversación normal, inspiración nasal brusca, voz cuchicheada, silbido, etc. con el fin de observar los mecanismos fisiológicos que tienen lugar durante los distintos tipos de fonación.

La exploración fibroendoscópica permite una exploración de la laringe fisiológica sin que ésta se vea alterada por recurrir a maniobras extrañas, como podían suponer la tracción de la lengua en el caso de la laringoscopia convencional.

En la mayoría de los pacientes es posible la introducción del fibroscopio sin necesidad de vasoconstricción ni anestesia tópica.

El sistema óptico de los telelaringoscopios está formado por segmentos redondos de vidrio, cuyos extremos están ópticamente tallados para generar en ellos una superficie cóncava o convexa que los configuran como lente.

El sistema de conducción de luz utiliza, como el fibroscopio, un haz de fibras desordenadas cuyo extremo distal puede configurarse de distintas formas y situarse en distintas posiciones buscando la mejor distribución de la luz en el campo.

Las prestaciones ópticas de los telelaringoscopios superan en gran medida las de los fibroscopios, sobre todo en lo que se refiere a magnificación, iluminación en ocular y definición, permitiendo obtener buenas fotografías e imágenes de vídeo de gran expresividad.

Previamente a la exploración, al paciente se le explica en qué consiste y cuáles son las sensaciones que puede sentir. Asimismo, se le instruye en la manera de controlar la respiración y en la forma de fonar.

La exploración de la laringe mediante telelaringoscopia rígida se realiza utilizando como vía de introducción la cavidad oral y el uso de anestesia tópica es relativamente frecuente debido al reflejo nauseoso que se presenta al insertar el endoscopio rígido.

Tanto la fibroendoscopia, como la telefaringoscopia, pueden realizarse con luz halógena (lo habitual) o con luz estroboscópica. Esta última permite la visualización de los fenómenos de ondulación de la mucosa a cámara lenta, lo que posibilita, en muchos casos, un diagnóstico extremadamente preciso.

Asimismo, las nuevas tecnologías que permiten la digitalización de las imágenes en tiempo real y posterior tratamiento de las mismas permiten extraer parámetros cuantitativos en lo que a la dinámica, morfología y color de las estructuras laríngeas se refiere, facilitando diagnósticos mucho más precoces y precisos que lo que se pueden realizar con las técnicas habituales. 

¿Dónde la realizamos?

EN NAVARRA Y MADRID

NUESTRO EQUIPO MÉDICO

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Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

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