DICCIONARIO MÉDICO
Laringoscopio
El laringoscopio es el instrumento con el que se ilumina y se expone la laringe para verla, ya sea con fines diagnósticos o para introducir un tubo en la tráquea. En su forma más habitual consta de un mango, que aloja las pilas y la luz, y de una hoja intercambiable que aparta la lengua y descubre la glotis. Es una de las herramientas de uso diario en anestesiología, urgencias y otorrinolaringología. Se llama laringoscopio al aparato diseñado para observar la laringe y las cuerdas vocales. La palabra une la raíz laringo-, que remite a la laringe, y el sufijo -scopio, que en el vocabulario médico designa siempre el instrumento con el que se mira: como el microscopio o el endoscopio, el laringoscopio es, literalmente, aquello con lo que se ve la laringe. El aparato da nombre, a su vez, a la exploración que se practica con él, la laringoscopia. Su cometido es vencer un obstáculo anatómico. La laringe queda oculta tras la base de la lengua y bajo la epiglotis, de modo que no basta con abrir la boca y alumbrar. El laringoscopio aparta esas estructuras y, al mismo tiempo, lleva la luz hasta el fondo. El modelo convencional tiene dos piezas que se acoplan en ángulo recto. El mango es la parte que sujeta la mano; dentro van las pilas y, en los diseños clásicos, la bombilla. La hoja, también llamada pala, es la lámina que entra en la boca: desplaza la lengua hacia la izquierda, controla la epiglotis y deja a la vista la glotis. Las hojas son intercambiables y se fabrican en varias tallas, desde el recién nacido prematuro hasta el adulto corpulento. La iluminación ha seguido su propia evolución. Los primeros aparatos alojaban la luz en el mango y la conducían con prismas o lentes; después se llevó una bombilla al extremo de la hoja, y hoy muchos modelos usan fibra óptica o un diodo led, con lo que la hoja no lleva contactos eléctricos y resiste mejor la esterilización. Conviene separar tres ejes de clasificación que a menudo se mezclan. Según la rigidez, un laringoscopio puede ser rígido, con hoja metálica, o flexible, como el fibroscopio que se introduce por la nariz. Según la forma de la hoja, se distingue la hoja curva de la recta, dos filosofías opuestas para manejar la epiglotis. Y según cómo se transmite la imagen, el laringoscopio directo lleva la mirada del explorador hasta la glotis, mientras que el videolaringoscopio interpone una cámara en la punta y proyecta la escena en una pantalla. Dentro de las hojas rígidas, varios diseños llevan el nombre de quien los ideó. La pala de Macintosh, curva, se apoya delante de la epiglotis y la levanta de forma indirecta. La hoja del laringoscopio de Miller, recta, se desliza por debajo de la epiglotis y la eleva directamente. El laringoscopio de Bullard, rígido y de fibra óptica, se reserva para las situaciones en que ni una ni otra alcanzan a exponer la laringe. Cada uno se detalla en su entrada. El primer laringoscopio de visión directa lo construyó Alfred Kirstein en 1895 a partir de un esofagoscopio con luz eléctrica. Chevalier Jackson lo mejoró al trasladar la luz al extremo de la hoja e incorporar un canal por el que pasar un tubo. En 1913, Henry Janeway lo pensó ya de manera expresa para la intubación, con pilas en el mango. Las dos hojas que aún dominan los quirófanos nacieron en la misma década. Robert Miller presentó su lámina recta en 1941 y Robert Macintosh su lámina curva en 1943; entre ambas cubren la mayoría de los escenarios clínicos. La última vuelta de tuerca ha sido la videolaringoscopia, que al colocar una cámara en la punta permite ver la glotis sin necesidad de alinear la mirada, y que ha ganado terreno con rapidez en las vías aéreas difíciles. De un mango, que contiene las pilas y la fuente de luz, y de una hoja o pala intercambiable, que se introduce en la boca para apartar la lengua y exponer la glotis. Las hojas se fabrican en distintas tallas y formas. La forma de tratar la epiglotis. La hoja curva, tipo Macintosh, se coloca por delante de la epiglotis y la levanta de manera indirecta. La hoja recta, tipo Miller, pasa por debajo de la epiglotis y la eleva directamente. Cada una tiene su entrada en el Diccionario. No exactamente. El videolaringoscopio es un laringoscopio que incorpora una cámara en el extremo de la hoja y muestra la imagen en una pantalla, lo que evita tener que alinear la vista con la laringe. El laringoscopio directo clásico se mira a simple vista.Qué es un laringoscopio
Partes del laringoscopio
Tipos de laringoscopio
Un instrumento en evolución permanente
Preguntas frecuentes
¿De qué partes se compone un laringoscopio?
¿Qué diferencia hay entre hoja recta y hoja curva?
¿Es lo mismo un laringoscopio que un videolaringoscopio?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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