DICCIONARIO MÉDICO
Cuerda vocal
Las cuerdas vocales son dos pliegues de mucosa, ligamento y músculo situados en el interior de la laringe, cuya vibración al paso del aire espirado produce el sonido de la voz. La nomenclatura anatómica internacional prefiere la denominación pliegues vocales (plicae vocales), aunque en la práctica clínica se sigue empleando el término tradicional. La expresión cuerda vocal combina dos raíces latinas: chorda (del griego χορδή, khordḗ, "tripa", "cuerda de instrumento") y vocalis ("relativo a la voz", de vox, vocis). Cuando Antoine Ferrein describió por primera vez la mecánica de la fonación en 1741, comparó estas estructuras con las cuerdas de un violín y acuñó el término cordes vocales. La metáfora cuajó, y durante casi tres siglos se ha mantenido a pesar de que, como ya señaló Ferrein, las cuerdas vocales no son cuerdas tensadas en el sentido estricto: son pliegues de tejido con varias capas diferenciadas. Se extienden en sentido anteroposterior desde la cara interna del cartílago tiroides (por delante) hasta los cartílagos aritenoides (por detrás). Sus bordes internos son libres, y el espacio que dejan entre sí cuando están separadas recibe el nombre de glotis. Cada pliegue vocal presenta, de fuera a dentro, tres componentes bien diferenciados. El músculo vocal (músculo tiroaritenoideo medial) ocupa el espesor del pliegue y es el responsable de ajustar la masa y la tensión durante la fonación. Por encima de él se encuentra el ligamento vocal, una banda elástica que determina la rigidez del borde libre. Recubriendo todo el conjunto hay una mucosa formada por epitelio escamoso estratificado y una lámina propia con tres subcapas de distinta composición (superficial, intermedia y profunda), cuyas propiedades viscoelásticas permiten la vibración. Esta organización en capas no es un detalle menor. La vibración vocal se produce precisamente porque la capa superficial de la lámina propia (el llamado "espacio de Reinke") se desplaza sobre las capas más profundas con cada ciclo vibratorio. Si una lesión altera la interfaz entre capas, la calidad de la voz cambia. Durante la respiración normal, las cuerdas vocales están separadas (abducción) y dejan pasar el aire sin generar sonido. Para producir voz se juntan en la línea media (aducción) por acción de los músculos laríngeos intrínsecos, inervados por el nervio laríngeo recurrente (rama del vago, X par craneal). El aire espirado ejerce presión desde abajo, las separa brevemente, y la elasticidad del tejido las vuelve a cerrar. Ese ciclo de apertura y cierre se repite decenas o centenares de veces por segundo. El número de ciclos por segundo es lo que determina la frecuencia fundamental del sonido y, por tanto, la altura tonal de la voz. En un hombre adulto las cuerdas vocales miden entre 17 y 25 mm de longitud, y la frecuencia fundamental habitual oscila entre 85 y 180 Hz. En la mujer adulta la longitud es menor (12 a 17 mm), lo que se traduce en frecuencias más altas, generalmente entre 165 y 255 Hz. Los cambios hormonales de la pubertad alargan y engrosan las cuerdas vocales masculinas bajo la influencia de la testosterona, y ese crecimiento es lo que produce la muda vocal. Justo por encima de las cuerdas vocales verdaderas se encuentran los pliegues vestibulares, habitualmente llamados cuerdas falsas. No intervienen de forma activa en la fonación normal; su función parece ser protectora y de cierre reflejo de la vía aérea durante la deglución. Entre ambos pares de pliegues queda un pequeño receso lateral, el ventrículo laríngeo (ventrículo de Morgagni), que actúa como cámara de resonancia accesoria. En determinadas técnicas vocales (el canto gutural mongol, por ejemplo, o ciertas patologías como la disfonía de bandas ventriculares) las cuerdas falsas llegan a vibrar y producir sonido, pero se trata de situaciones infrecuentes, no del mecanismo fonatorio habitual. Antoine Ferrein, anatomista francés, las comparó en 1741 con las cuerdas de un violín al observar que vibraban al paso del aire. La imagen era elocuente y se quedó. La nomenclatura anatómica internacional corrigió el término a pliegues vocales (plicae vocales), pero la expresión original sigue vigente en la consulta y en el lenguaje cotidiano. Cuatro: dos cuerdas vocales verdaderas (inferiores) y dos falsas (superiores, o pliegues vestibulares). Las verdaderas son las que producen la voz. Las falsas no participan en la fonación normal. Sí. En la pubertad se alargan y engrosan, sobre todo en los varones, lo que explica el cambio de voz. En la vejez pierden elasticidad y masa muscular, y la voz puede hacerse más temblorosa o débil. Depende del grado. La afonía es la pérdida completa de la voz, generalmente por inflamación, parálisis o lesión de las cuerdas vocales que impide su vibración. La disfonía, en cambio, es una alteración parcial de la calidad vocal. Ambas tienen su origen en el mismo órgano pero difieren en intensidad. Si desea profundizar en la anatomía de la voz y las vías aéreas superiores, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cuerda vocal
Estructura histológica del pliegue vocal
Mecanismo de la fonación
Cuerdas verdaderas y cuerdas falsas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman cuerdas si no son cuerdas?
¿Cuántas cuerdas vocales tiene una persona?
¿Cambian de tamaño con la edad?
¿Qué relación hay entre las cuerdas vocales y la afonía?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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