DICCIONARIO MÉDICO
Laringoscopio de Bullard
El laringoscopio de Bullard es un laringoscopio rígido de fibra óptica cuya hoja sigue la curva natural de la garganta. Se diseñó para ver la laringe en situaciones en las que las hojas convencionales fracasan, sobre todo cuando la boca apenas se abre o el cuello no puede moverse. Debe su nombre al anestesiólogo estadounidense Roger Bullard. El laringoscopio de Bullard es un tipo de laringoscopio rígido que incorpora un haz de fibra óptica y un sistema de espejos para llevar la imagen de la laringe hasta un visor. Su rasgo distintivo es la hoja, curvada de manera anatómica para amoldarse a la forma de la orofaringe, de modo que rodea la base de la lengua en lugar de aplastarla. La visión se produce alrededor de un ángulo cercano a los noventa grados, justo donde la laringe se esconde de la mirada recta. Los laringoscopios de hoja convencional necesitan que la boca, la faringe y la laringe queden más o menos en línea recta. Ese requisito falla cuando el cuello no debe moverse, cuando la apertura de la boca es mínima o cuando la anatomía es difícil. El de Bullard resuelve el problema de otra manera: como la fibra óptica curva la línea de visión, no hace falta forzar esa alineación. De ahí sus indicaciones más reconocidas. Se introduce con la cabeza y el cuello en posición neutra, lo que lo hace útil cuando la columna cervical es inestable, y puede pasar por una apertura bucal de apenas unos milímetros. Existe en tallas de adulto y pediátrica. Sirve tanto para observar la glotis como para guiar una intubación endotraqueal en la vía aérea complicada. El instrumento lleva el apellido de Roger Bullard, anestesiólogo del Medical College of Georgia, en Augusta. Lo concibió para las vías aéreas en las que la laringoscopia habitual no alcanzaba a exponer la laringe. Se introdujo hacia finales de la década de 1980, y los primeros informes clínicos sobre su uso, incluida una versión pediátrica, se publicaron a comienzos de los años noventa. Formó parte de la primera generación de dispositivos rígidos de fibra óptica que se sumaron al fibroscopio flexible como alternativas para el manejo de la vía aérea difícil. La distinción está en el principio óptico. Una pala de Macintosh o una hoja de Miller trabajan con visión directa y exigen alinear el trayecto. El de Bullard lleva la imagen por fibra óptica alrededor de la lengua, así que ve la laringe sin necesidad de enderezar ese camino. A cambio, requiere destreza específica y no es un instrumento de primera elección para la intubación de rutina. Roger Bullard, anestesiólogo del Medical College of Georgia, en Estados Unidos. El dispositivo se introdujo a finales de los años ochenta y sus primeros usos clínicos se documentaron a comienzos de la década siguiente. Para las vías aéreas difíciles: apertura bucal muy limitada, columna cervical que no debe moverse y anatomías en las que las hojas convencionales no exponen la laringe. Al introducirse con el cuello en posición neutra, evita las maniobras que otras técnicas requieren. En que usa fibra óptica y espejos para ver alrededor de la base de la lengua, sin alinear la mirada con la laringe. Un laringoscopio convencional necesita esa alineación para lograr una visión en línea recta.Qué es el laringoscopio de Bullard
Un diseño para ver sin alinear la mirada
Origen y epónimo
Diferencia con los laringoscopios de hoja convencional
Preguntas frecuentes
¿Quién ideó el laringoscopio de Bullard?
¿Para qué situaciones se reserva?
¿En qué se diferencia de un laringoscopio normal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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