DICCIONARIO MÉDICO
Escoliosis
La escoliosis es una deformidad de la columna vertebral caracterizada por una curvatura lateral que se acompaña de rotación de los cuerpos vertebrales. Se mide con el ángulo de Cobb: para que una curvatura reciba esta denominación, debe superar los 10 grados en una radiografía anteroposterior. Afecta a entre el 1 y el 3 % de los adolescentes de 10 a 16 años y, con menor frecuencia, a adultos con patología degenerativa. El término procede del griego σκολίωσις (skolíōsis), derivado de σκολιός (skoliós), que significa «tortuoso» o «retorcido». Ya Hipócrates empleó la palabra en sus tratados sobre articulaciones para describir desviaciones del raquis, y Galeno la retomó siglos después al estudiar las deformidades espinales en cadáveres. El latín científico la adoptó como scoliosis, forma que ha pervivido sin apenas cambios en todas las lenguas modernas. Vista desde atrás, una columna vertebral sana es recta. En el plano lateral, en cambio, presenta cuatro curvas fisiológicas: dos lordosis (cervical y lumbar, de concavidad posterior) y dos cifosis (torácica y sacra, de concavidad anterior). La escoliosis rompe esa simetría frontal y, al ser una deformidad tridimensional, implica también componentes de rotación y, con frecuencia, alteración del perfil sagital. No debe confundirse con la simple actitud escoliótica, en la que la columna se desvía lateralmente sin rotación vertebral y suele corregirse con el decúbito. La clasificación etiológica es la más empleada en la práctica clínica. La forma idiopática representa más del 80 % de los casos y, por definición, carece de causa identificable. Se subclasifica en infantil (0 a 3 años), juvenil (4 a 9 años) y del adolescente (a partir de los 10 años), que es con diferencia la variante más frecuente. Factores genéticos, hormonales y de crecimiento asimétrico parecen intervenir, pero ninguna hipótesis ha alcanzado el consenso. Existe un segundo grupo de escoliosis con causa conocida. La congénita se origina en malformaciones vertebrales que se producen durante las primeras seis semanas de vida intrauterina: hemivértebras, barras óseas unilaterales o fallos de segmentación que generan un crecimiento asimétrico de la columna desde el nacimiento. Las formas neuropáticas y miopáticas se agrupan a menudo bajo la etiqueta «neuromuscular». En estos pacientes, la deformidad resulta de un desequilibrio en la musculatura paravertebral provocado por enfermedades como la poliomielitis, la parálisis cerebral, la distrofia muscular de Duchenne o la neurofibromatosis. La curva tiende a ser larga, en forma de C, y progresa con mayor rapidez que en la idiopática. Otros subtipos merecen mención aparte. La escoliosis antálgica aparece como respuesta postural al dolor raquídeo y suele resolverse cuando se elimina la causa dolorosa. La estática, secundaria a dismetría de las extremidades inferiores, se corrige al compensar la diferencia de longitud. La cicatricial responde a retracciones fibrosas posteriores a cirugía torácica, infecciones pleurales o quemaduras extensas. Una distinción que atraviesa toda la clasificación es la que separa las formas estructuradas de las no estructuradas. En la escoliosis estructural, la curva es fija, no se corrige con la inclinación lateral ni con el decúbito, y existe rotación real de los cuerpos vertebrales. Puede verificarse con la maniobra de Adams: al pedirle al paciente que se incline hacia delante, se observa una prominencia costal o lumbar en el lado de la convexidad, conocida como giba. Las formas no estructurales (funcionales o posturales) carecen de esa rotación. Son flexibles, desaparecen al eliminar la causa y no suelen progresar. La distinción tiene relevancia pronóstica: solo las estructurales precisan un seguimiento ortopédico prolongado. El cirujano estadounidense John Robert Cobb propuso en 1948 el método de medición que hoy sigue siendo el estándar. Se trazan dos líneas sobre la radiografía: una paralela al platillo superior de la vértebra límite craneal de la curva y otra paralela al platillo inferior de la vértebra límite caudal. El ángulo formado por ambas líneas es el ángulo de Cobb. Curvas por debajo de 10 grados no se consideran escoliosis; entre 10 y 25 grados se clasifican como leves, y por encima de 40 o 50 grados entran en el rango que puede requerir consideración quirúrgica, según la edad del paciente y el grado de madurez esquelética. La prevalencia global oscila entre el 0,5 y el 5,2 %, según los umbrales empleados y las poblaciones estudiadas. Si se toma el criterio de más de 10 grados de Cobb, se sitúa entre el 1 y el 3 % de los adolescentes. Las niñas y los niños presentan curvas con frecuencia similar, pero la probabilidad de progresión hasta un ángulo que requiera intervención es unas 10 veces mayor en el sexo femenino. No hay diferencias étnicas consistentes, si bien algunos estudios poblacionales señalan prevalencias algo mayores en el noreste de Asia. En la edad adulta, la escoliosis degenerativa (también llamada «de novo») aparece con la involución discal y la artrosis facetaria, habitualmente en el segmento lumbar, y su frecuencia aumenta notablemente a partir de los 60 años. Del griego σκολιός (skoliós), que significa «tortuoso» o «torcido», y el sufijo -ωσις (-ōsis), que indica proceso o estado. Hipócrates ya usó el término en el siglo V a. C. para referirse a desviaciones de la columna. No. La actitud escoliótica es una desviación lateral de la columna sin rotación vertebral, corregible con el cambio de postura o al tratar la causa que la provoca (dismetría de miembros, dolor, espasmo muscular). La escoliosis propiamente dicha implica rotación de los cuerpos vertebrales y una curva fija que no se corrige espontáneamente. Depende. Las curvas leves (ángulo de Cobb inferior a 20 grados) en adolescentes que han completado su crecimiento suelen permanecer estables durante toda la vida. Las curvas superiores a 50 grados, en cambio, tienden a progresar incluso tras la madurez esquelética, a un ritmo de aproximadamente 1 grado por año. Sí, y la combinación recibe el nombre de cifoescoliosis. Es más frecuente en las formas congénitas y neuromusculares, donde la deformidad afecta a los tres planos del espacio. La lordoescoliosis, asociación de escoliosis con lordosis, también existe, aunque resulta menos habitual. Consulte también la información clínica completa sobre la escoliosis Si busca información sobre los signos visibles, la valoración ortopédica o las opciones de corrección, puede consultar la ficha completa de la escoliosis elaborada por el Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la escoliosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la escoliosis
Clasificación según el origen
Escoliosis estructural y no estructural
El ángulo de Cobb y la medición de la curvatura
Datos epidemiológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «escoliosis»?
¿Es lo mismo escoliosis que actitud escoliótica?
¿La escoliosis siempre empeora?
¿Puede la escoliosis provocar cifosis simultáneamente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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